Opinión

Reflexión posterior a las elecciones

Álvaro Javier Delgado Portillo

Álvaro Javier Delgado Portillo

Estudiante de Ciencias Jurídicas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y miembro fundador del Círculo Académico de Análisis Político (CAAP).

Es tiempo de que la sociedad civil tome un rol activo constante, vigilando, demandado derechos,  fiscalizando el actuar de un gobierno que tiene completo control de dos de los tres poderes del  Estado

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Álvaro Javier Delgado Portillo*

El proceso electoral del pasado 28 de febrero -para bien o para mal- pasará a la historia de nuestro  país como la elección legislativa en que se registró la victoria más aplastante de una fuerza política  desde la firma de los Acuerdos de Paz. Sin duda alguna, la victoria de Nuevas Ideas sigue marcando  un antes y después en la historia reciente de El Salvador. 

Ahora el Ejecutivo tiene a los diputados suficientes para completar las tres mayorías dentro de la  Asamblea -simple, calificada y absoluta- y que tanto demandó a sus simpatizantes para que  “trabajaran de la mano con el presidente”. Pareciera que no hay nada que pueda entorpecer el  cumplimiento de planes y proyectos del Ejecutivo. Con los escaños obtenidos, Nuevas Ideas podría  tener, sin ningún obstáculo, control de la elección de la Corte de Cuentas de la República, el Fiscal  General de la República y cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia. 

Ahora bien, no hay que olvidar todas las características que ha mostrado este gobierno en el último  año, que van desde nepotismo, restricción del acceso a la información, violaciones a los Derechos  Humanos, desobediencia a las órdenes judiciales, irrupción a la Asamblea Legislativa con el uso de  militares y policías, entre otros cometidos. Si quisiéramos resumirlo en una palabra autoritarismo  sería el término indicado. 

Por lo tanto, ¿qué se puede esperar de la nueva legislatura? Gran parte de los candidatos  presentados por Nuevas Ideas no hicieron en sus campañas más que pedir el voto por la “N de  Nayib” lo que nos ha dejado una Asamblea repleta de diputados sin una plataforma clara sobre qué  enfoque va a tener su trabajo o qué tipo de proyectos de ley o reforma Constitucional podrían  impulsar, más bien parece que solo van a apegarse a todo lo que el Ejecutivo les pida votar. 

Esto deja una situación bastante complicada en materia de diálogo y acuerdos entre grupos políticos pues no existirá una oposición con escaños suficientes dentro de la Asamblea que pueda hacerle frente al oficialismo, lo cual nos lleva a que la postura crítica y de oposición tendrá que ser llevada  a cabo por la sociedad civil. 

Con una gran parte de la población volcada hacia el partido color cyan, es necesario que los sectores  opositores al oficialismo se organicen y actúen desde sus espacios para salvaguardar sus derechos. Los jóvenes podemos jugar un papel muy importante desde las universidades y otros espacios conjuntos, por medio de movimientos estudiantiles, activismo, conversatorios, espacios para que  los jóvenes puedan plasmar sus pensamientos y desarrollen una postura política basada en los derechos humanos, entre otras actividades que permitan colocar una mirada sobre el panorama  político nacional. 

De igual forma, dado el contexto que vivimos, es sumamente necesario concientizar a la población  sobre la importancia del Estado de Derecho en el que vivimos y el respeto a la democracia misma,  de manera que se deje de ver como algo lejano o algo que únicamente aparece cuando hay  elecciones. 

Asimismo, se debe reforzar la memoria histórica de un pueblo que ha derramado mucha sangre  para llegar hasta donde está, de lo contrario, corremos el riesgo de volver a caer en regímenes  autoritarios con desprecio a los Derechos Humanos y a todo aquel que piense distinto al gobierno  de turno. 

Es tiempo de que la sociedad civil tome un rol activo constante, vigilando, demandado derechos,  fiscalizando el actuar de un gobierno que tiene completo control de dos de los tres poderes del  Estado y que ha demostrado tener manifestaciones de corrupción y autoritarismo, muestra de esto 

va desde la militarización de la Asamblea Legislativa, el bloqueo a los medios de comunicación al  momento de cubrir noticias relacionadas al gobierno, la creación de medios oficialistas como el  diario El Salvador, las compras irregulares durante el tiempo de pandemia y otros tantos hechos que han dado mucho que hablar sobre la actual administración. Como estudiantes y como sociedad civil,  desde los movimientos estudiantiles, podemos comenzar a hacer cambios que a la larga se pueden  volver sustantivos para el resguardo del Estado de Derecho.

Álvaro Javier Delgado Portillo

Álvaro Javier Delgado Portillo

Estudiante de Ciencias Jurídicas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y miembro fundador del Círculo Académico de Análisis Político (CAAP).

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