¿Tiene hijos? ¿Qué espera que suceda en su mundo?

Tenemos un hijo. Para mí, lo más sorprendente es que, con toda probabilidad, él podría estar vivo en el año 2100. A pesar de mi trabajo en el cambio climático y sus impactos, no puedo evitar admitir que el año 2100 y los impactos que el mundo podría sufrir para entonces son un concepto muy abstracto.

No puedo visualizarlo en profundidad ni sentirlo emocionalmente. Tener un hijo que podría vivir para ver ese mundo es un shock, porque lo hace mucho más real que cualquier modelo informático.

Mi esperanza es que viva lo suficiente para ver un mundo que haya emprendido el camino hacia la recuperación tras el pico del calentamiento. Es muy dudoso que volvamos a los 1.5 °C durante su vida, pero la idea de que él vea cómo se da la vuelta el barco es mi gran esperanza.

En cuanto a ti y a mí, estos serán los veranos más frescos que viviremos. Todos los demás veranos del resto de nuestras vidas serán más calurosos. No veremos la recuperación en lo que nos queda de vida, y eso es algo difícil de aceptar. Pero es nuestro deber asegurarnos de que él sí pueda.

Artículo traducido por Debbie Ponchner.