Tania Primavera en el río Torola, Morazán. Fotografía de Lucio Vásquez “Chiyo”.

 

En la segunda edición de este espacio de opinión "Gotas de Néctar", Tania Primavera armoniza con letras la preeminencia del agua... "El agua es la vida y el oxigeno. Como la poesía para muchos o las artes...".


Por Tania Primavera*/@TaniaPreza

Torrenciales lluvias se vienen, que de hermosas se me olvida, y solo veo impactada los rayos. Cuando se acercan con todo… esas tormentas de aquí. Ahora, la gota se convertirá en lluvia. Los pájaros que no sé su nombre cantan, como fundiéndose en el amanecer.

Mayo es para el agua. Desde tiempos ancestrales, estas épocas eran para pedir a los Dioses por las buenas cosechas, por nuevos frutos, por que el invierno fuera bueno para dar abundante cacao, frijol, maíz. Las comidas básicas. Con sus rituales y sus flores, su bálsamo aromático. Se media el tiempo. Se sabía lo que comunicaban las nubes, las plantas o las aves migrantes. Avisaba el agua. Avisa. Siempre lo hace.

Su nombre proviene del latín aqua, el agua es una sustancia cuya molécula está formada por dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxigeno (H2O). Es todo. Todo. Se entiende que: ¿Es Todo? No, no lo es, es algo más; el agua es amorosa, bondadosa, única. Casi una diosa sin saber ella que da tanto, o si lo sabe, es eso. El agua es la vida y el oxigeno. Como la poesía para muchos o las artes, como la música sublime, ni aunque reuniera todas las cosas bellas del mundo, nada podría comprar un vaso de agua si ya no hay.

Hemos tomado agua. Tomamos agua. Agarramos la garrafa y servimos ese vaso. Imagino los vasos antiguos de las monarquías europeas, africanas, asiáticas, o aquí en estas tierras de Cuscatlán, donde tomaron agua. ¿Cómo la veían? ¿Cómo la sentían? Tomamos agua. ¿Cómo la vemos? ¿Cómo la siento? Como un poema me respondo de inmediato. La gota está siendo lluvia. Y se tarda. Es un invento, tesoro misterio que me intriga. Me da sed. Agua y sed en primavera.

Está en diferentes formas; en una lágrima, en hielo o vapor. Al entrar en ella, recuerdo las formas y sentires como cuando fui al río Torola, sus aguas oscuras y heladas, o el río Sapo también en Morazán. O el lago de Coatepeque, el de Guija, el río Sumpul, o el grandioso Lempa. La mar. Todas esas fuentes de energía de agua que nos indican que no siempre se dejaron vencer.

Mas allá de las cuencas y sus entornos, cerros sin árboles y fuentes vacías. Veo en los árboles la memoria de los pueblos y tienen nombre. Los árboles inspiran y esperan. Cápsulas en el tiempo imaginarias. Sus semillas contienen esas ideas, sin ellos no somos. Sin ellos, sin árboles, no debe ser una ciudad, un cantón, un parque. Agua y Árbol. El agua es memoria, el árbol es respeto.

 

La gota viene y se forma. Llueve de nuevo.

 


Tania Preza2*Tania Primavera Preza: Integrante del Consejo Editor de la Revista Trasmallo. Ha participado en jornadas lúdicas con jóvenes utilizando el “Juego Los Izalcos” sobre cultura ancestral indígena, la edición de exposiciones museográficas, producción de cápsulas radiales, publicaciones y talleres con jóvenes sobre derechos humanos y memoria histórica. Actualmente es responsable del Área de Comunicaciones del Museo de la Palabra y la Imagen, y conduce junto a un equipo del MUPI la  Red de Jóvenes en Defensa de los Derechos Humanos.  Desde agosto de 2014, es autora del audio espacio Entrevistas EN OFF en www.contrapunto.com.sv

Comenta