El joven tejedor que recreo en esta gota, muestra sus tejidos junto a otras iniciativas en la exposición que presenta RAIS  “El Despertar del Colibrí”Galería de Pascal, Suchitoto Del 2 al 30 de agosto 2015.


Él, un joven tejedor y quizás no sabe que es también un escritor. Perseverando con las enseñanzas de su maestro, otro  tejedor de Los Tepezontes, cada mañana emprende el camino entre el barro hacia el corazón del lugar de los colibríes.


 

Por Tania Primavera/@TaniaPreza

En las afueras del pueblo antiguo, el camino a oscuras era precioso, la luna nada más parecía una pintura de noche a toda velocidad. En la nave atravesamos el camino entre el bosque, una vereda te bebió la oscuridad.

Tejer es escribir. Entre los destellos del sol me fui acercando. Eran verdes eternos. El cerro Guazapa toma forma de mujer. Ríos en la memoria, textiles, textos, escritos, tejidos. Entro al pueblo. Voy con zoom por las callejuelas, paredes blancas, tejas verde marrón, paisaje encumbrado, cerca el lago Suchitlán. No me detuve a verle más. La prisa del montaje en la galería absorbió los deseos de turista. ¡Ohh! y esa pared café, corroída por el tiempo, la calle solitaria. Una casa, patio con jardines. Las paredes y rincones esperaban esos tejidos, collares de semillas, pinturas y dibujos, tapices, mapas, esculturas, muebles.

Pero es el tejido en donde me detengo. Él, un joven tejedor y quizás no sabe que es también un escritor. Perseverando con las enseñanzas de su maestro, otro  tejedor de Los Tepezontes, cada mañana emprende el camino entre el barro hacia el corazón del lugar de los colibríes. Las flores llaman. Él recolecta el néctar. Gota a gota, como todo empiezo. Ya ha aprendido el legado. Está en sus manos. Cuando llegó Tzununja a mostrar  y compartir que hay un despertar desde la comunidad, oyendo las piedras, los árboles, el agua,  eso y más,  lo que descubrirán a partir de ese conocimiento.

Como ella una obrera de la vida, buscarían el sustento con el trabajo de sus manos y mística. El tejedor reconoce el códice vivo. Hilos, herramientas de madera, un lazo: el telar de cintura. Imagino las horas de las abuelas sosteniendo el tejido, tejiendo horas y horas, Y vos, comenzaste, el despertar llegó. En los hilos de sus tejidos. Piel adentro en ese caminar sin descanso. Convertidos en identidad. La paciencia de tejer, se compensa.

Él es el tejedor, él no volverá a caminar los caminos hacia casa como antes, porque es el tejedor, hará muchos tejidos. Y  alguien tejerá entre los cerros.

lalalla


 

Tania Preza2Tania Primavera Preza: Integrante del Consejo Editor de la Revista Trasmallo. Ha participado en jornadas lúdicas con jóvenes utilizando el “Juego Los Izalcos” sobre cultura ancestral indígena, la edición de exposiciones museográficas, producción de cápsulas radiales, publicaciones y talleres con jóvenes sobre derechos humanos y memoria histórica. Actualmente es responsable del Área de Comunicaciones del Museo de la Palabra y la Imagen, y conduce junto a un equipo del MUPI la  Red de Jóvenes en Defensa de los Derechos Humanos.  Desde agosto de 2014, es autora del audio espacio Entrevistas EN OFF en www.contrapunto.com.sv

Comenta