La discusión por el cierre del Parque Zoológico Nacional y el traslado de los animales a otros lugares ha levantado la voz de profesionales en vida silvestre. Biólogos y veterinarios, tanto dentro como fuera del parque, dijeron a GatoEncerrado, que el zoológico debe transformarse en un centro de rescate y de refugio de vida silvestre, sin sacar a los animales, porque ya están arraigados. Los especialistas catalogan el cierre que propone el presidente electo como un acto «populista y falto de argumentos científicos».


Por Carolina Amaya

El presidente electo, Nayib Bukele, ha sido claro e inflexible con respecto a su intención de cerrar el parque Zoológico Nacional: “Hace 3 años y medio, le propuse al equipo del presidente cerrar el zoológico, hacer en su lugar un parque ecológico y enviar a todos los animales en cautiverio a un santuario. Lo que obtuvimos fueron acusaciones del Gobierno. El tiempo ha demostrado que había que hacerlo.”, escribió el 17 de marzo en Twitter. Su futura ministra de cultura, Suecy Callejas, afirmó que pretende un zoológico sin animales en cautiverio, trasladar animales a refugios e incorporar el personal del parque a otras instituciones del Ministerio de Cultura. La decisión aún no tiene un plan definido a seguir para garantizar la protección de los animales. Ante esas declaraciones, GatoEncerrado consultó diferentes profesionales y expertos para entender lo que implica un cierre y cómo debe hacerse.

La mayoría de las fuentes coincidieron en que el cambio climático, el alto índice de deforestación, la pérdida de hábitats naturales, el desarrollo urbanístico, la producción agrícola, el maltrato y el tráfico de animales, han propiciado que la fauna silvestre esté en niveles críticos de vulnerabilidad.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que actualmente está ocurriendo la sexta extinción masiva de animales en el planeta. Por lo que la figura de los zoológicos, bajo los conceptos de rescate y refugio de fauna en peligro de extinción, se vuelve en una especie de “arca” para estos animales. Por esa razón, algunas de las fuentes consultadas por esta revista dijeron que la continuidad del zoológico es indispensable. De hecho, algunos de los expertos señalaron que cerrar el zoológico sin argumentos científicos, y en vez de intervenirlo para proteger las especies, es «una medida populista» de Bukele.

La médico veterinario independiente, Alejandra Díaz, opina que el Estado debe asegurar los hábitats naturales sanos para sostener a la fauna silvestres del país, antes que tomar la decisión de cerrar el zoológico. El Gobierno “no debe centrarse en cerrar un zoológico por populismo, sin argumentos y menos científicos. Necesitamos un zoológico cuyo propósito vaya más allá de ser recreativo. Los zoológicos a nivel mundial deben ser un refugio para preservar especies en peligro de extinción. La falta de criterio científico con la que se está tomando esta decisión es preocupante porque las cosas a la ligera no salen bien”, comentó.

El biólogo Néstor Herrera también critica la decisión de Bukele y dice que todo parece un capricho sin fundamentos del presidente electo: “Si el Ministerio de Cultura no ha tenido dinero, recursos para reparar los techos de la Biblioteca y el Teatro Nacional. ¿Qué va hacer? ¿Lo va a privatizar? No, verdad, no lo van a privatizar. Van a invertir en la Biblioteca y Teatro porque son bienes culturales. Lo mismo pasa con el zoológico. Si el zoológico está mal es porque no han invertido y no les ha importado a las administraciones en el pasado y esta nueva administración lo que va a hacer es cerrarlo y entregar los animales a la buena de dios”, lamentó Herrera.

Para Herrera, todo este “paquete” se podría pasar al Ministerio de Medio Ambiente. Pero «esa posibilidad no ha sido ni siquiera considerada». Entonces, creo que en el fondo es una obstinación, porque quiero que eso se cierre porque los animales se los vamos a dar a tal fundación salvaje para que ellos los tengan, punto”, expresó.

Claudia Martínez, quien es otra bióloga que defiende la labor de los profesionales del zoológico, publicó en sus redes sociales: “la postura totalmente ignorante de la que será ministra de Cultura pone de manifiesto su falta de criterio profesional. Puede ser una gran bailarina pero de manejo de fauna silvestre no sabe… Habla de maltrato animal, cuando desconoce totalmente el manejo que se les da a los animales. La gente se alarma cuando se mueren animales, ¡por dios! Así como llegan a viejas las personas también los animales llegan a viejos y se mueren. ¡La ignorancia es atrevida!”, escribió.

Diego Herrera, un biólogo del departamento de Sonsonate, considera que en la decisión han influido organizaciones animalistas que tienden a comparar fauna silvestre con animales domésticos, ignorando que las dinámicas de vida son totalmente distintas. Para el sonsonateco, lo que las nuevas autoridades deberían de hacer es mejorar las condiciones del zoológico. El biólogo también dijo que si la decisión está en firme: “¿por qué no cierran también Furesa? Es lo mismo, son animales que están encerrados. Ahí no dicen nada, porque tienen una calidad de vida mejor. Hay que buscar otras alternativas”, señaló.

La comunidad animalista, según las fuentes, ha sido enemiga pública del zoológico, pero también ha transformado su opinión sobre el cierre. Estas organizaciones piden que el parque se transforme en lo que, según dicen, las nuevas sociedades exigen: un centro de rescate de vida silvestre.

“¿Que si el zoológico tiene arreglo? Claro que sí, el zoológico está a un paso de convertirse en un ejemplo a nivel centroamericano. Solo está al paso de una voluntad política, que es lo que le ha afectado toda la vida”, consideró Ivonne Hernández, fundadora de Casa Roly, una de las mayores promotoras del respeto a la vida animal en el país.

Tania Grande, representante de Ciudadanía Animalista SV, piensa que un zoológico con la filosofía actual tiene que desaparecer para darle paso a un centro científico que rescate a los animales que la sociedad está dañando.

Grande agrega que la “manera populista es muy fácil de decir: cerremos el zoológico. Nosotras mismas como parte del movimiento iniciamos acercándonos en esto con esa visión, pero uno cambia de opinión cuando empieza a conocer de fondo un problema y de verdad quiere verlo con seriedad y buscar soluciones reales y no solo populistas. Necesitamos entender que todos esos animales que ya están ahí no pueden sobrevivir en su hábitat natural”.

La activista dice que se pregunta con preocupación: “¿Qué vamos a hacer con ellos (los animales)? Es muy fácil decir que vamos a enviarlos a santuarios. Pero… ¿A dónde está esa gestión? ¿A dónde están esos santuarios? ¿Cómo va a ser el traslado?”.

Suecy Callejas dijo en su primera entrevista de televisión, como designada para ser ministra de cultura, que el nuevo Gobierno quiere aprender de Costa Rica, quienes hace un par de años atrás dijeron «no más zoológicos».

Lo que no dijo en esa entrevista es que los zoológicos aún se mantienen en la actualidad. Lo que Costa Rica sí hizo fue transformar la filosofía de trabajo. Elevó la categoría de zoológico a la de centro de rescate, invirtió en infraestructura, mejoró los recintos y trasladó algunos animales exóticos a otros refugios. Sobre esto último, hubo malas experiencias, como la del traslado del león Kivú.

“En el traslado del león al nuevo lugar se dieron una serie de malos manejos y no se consideraron bien todos los factores, al punto de que el animal murió estando en el nuevo lugar. No es eso lo que obviamente queremos, verdad”, agrega Grande.

Kivú era un león africano que, después de permanecer casi 18 años en el Zoológico Simón Bolívar de Costa Rica, fue trasladado al ZooAve (un parque zoológico, centro de rescate y rehabilitación y jardín botánico). Dos meses después, Kivú murió por un problema de insuficiencia renal que no había sido registrado en su primer hogar.

Animales seniles

De todo este problema, lo que más preocupa a los especialistas son los aproximadamente 25 animales geriátricos que tiene el zoológico y que difícilmente encuentren un nuevo hogar.

Flor García, jefa del área de mamíferos del zoológico, señala que el nuevo Gobierno debe considerar que las colecciones que tiene el parque están viejas y que “las reservas naturales no van a aceptar animales seniles, ni enfermos. ¿Qué va a pasar con esos animales si no se pueden trasladar? Es bien complicado. Nosotros cuando hemos hecho intercambios nos hemos tardado casi un año para mandar tres especies y recibir otras tres. Pero aquí son más de 109 especies de animales, entonces, ¿cuánto va a tardar eso en trámites legales, permisos y transporte? La opción no es cerrarlo, la opción es invertir”, expresó.

Para la médico veterinario del parque, Rocío Alvarado, “la falta de criterio científico con la que se está tomando esta decisión de cerrar el zoológico es preocupante, porque amenaza de muerte a los animales que tenemos albergados, tanto silvestres como exóticos”.

La mayor parte del personal técnico del parque, biólogos y veterinarios, coinciden en que el zoológico puede seguir funcionando como un centro de rescate, si se equipa y mejora la infraestructura. Están capacitados para continuar e intensificar programas de reproducción y reinserción de especies nativas que están en peligro de extinción.

El presidente electo “puede hacer acá un centro de rescate o resguardo, si quiere solo tiene que invertir y hacerlo. La población seguiría aprendiendo, conociendo las especies y funcionando igual, no cerrarlo en sí”, subraya la jefa del área de mamíferos del zoológico.

La obstinación de Bukele deja fuera el desarrollo científico y el componente educativo del parque, según Néstor Herrera. El biólogo sugiere que en el zoológico “podrían quedarse con 100 o 200 animales y mejorar sus condiciones pero lo que dice Bukele es no, esto no sirve, esto no funciona, aquí terminamos y cierra este ciclo. Y no nos importa el material genético, no nos importa la investigación, no nos importa cuánto aportamos a la fauna silvestre y ni siquiera nos importa cuánto la gente puede ser educada”.

El biólogo lamenta que el nuevo Gobierno resuelva el problema con un parque temático en el que el visitante entre y salga de la misma manera como si visitó el parque Cuscatlán o Catedral.

Esa postura la respalda Tania Grande, quien reconoce que la nueva administración del parque ha hecho esfuerzos, pero que históricamente a los visitantes no se les explica el origen de esos animales, por qué están ahí, de dónde los sacaron, por qué existe el tráfico ilegal de animales… “Creemos que ahí ha faltado mucho ese componente educativo en el recinto y que es necesario para no repetir la historia”, agrega.

Limbo para vida silvestre vulnerada

El zoológico alberga a 510 animales, de 110 especies diferentes, entre mamíferos, anfibios, reptiles y aves. La mayor parte de animales que se encuentra en las colecciones provienen del tráfico ilegal. Para estos especímenes el zoológico ha sido una segunda oportunidad de vida. Además de su recuperación, el personal les ha brindado un albergue con alimentación y tratamientos de salud.

Un ejemplo de esta labor de rescate es el jaguar de 17 años, llamado Greco, quien fue rescatado en 2010 de un circo en la Costa del Sol, La Paz. El felino estaba en desnutrición y deshidratación severa, también tenía una lesión grave que le dejó como resultado osteomielitis, una inflamación simultánea de la médula ósea y del hueso. El daño es irreversible.

A pesar de que en 2013 El Salvador prohibió los circos con animales, el zoológico sigue recibiendo, todos los días, aves con alas rotas, masacuatas heridas y muchos más animales víctimas de las actividades humanas.

Otro ejemplo del zoológico como refugio son los mono araña. El director del parque, Vladlen Henríquez, explica que los monos llegaron luego de ser decomisados por la Policía Nacional Civil, tras un operativo para desmantelar una red de tráfico ilegal de animales.

El país, según el director, ha fragmentado y prácticamente eliminado el hábitat natural del mono araña. “Como no había lugar a dónde ubicarlos se les adoptó en el parque, que no es el más adecuado, pero en vista de la situación, ¿qué se hacía? Si no había espacio afuera, simplemente se tenían que poner a dormir, pero… ¿matar a todos esos monos que venían del tráfico ilegal? Por eso siguen acá”, explica Henríquez.

Marcela Puro, bióloga de Fundación Domenech, publicó en sus redes sociales que en el caso de que el parque sea cerrado, El Salvador perdería el refugio de vida silvestre más importante.

“¿Qué harán con los animales que han sido decomisados por tráfico de especies y que no pueden regresar a su medio natural? Al principio podríamos decir que se reubicarán en otros zoológicos, pero cada institución tiene una capacidad de carga y no podemos hacer que los otros países carguen siempre con lo que no queremos-podemos manejar”, publicó.

El biólogo Néstor Herrera lamentó que aunque el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) podría asumir la responsabilidad de los animales, no tiene las capacidad.

“Yo creo que la nueva ministra de Cultura no sabe que el Zoológico es un brazo derecho para el MARN y eso se va a perder. Creo que ella no entiende la dimensión de eso y si la tuviera pues no le importa, porque ella ha creído más que los animales están en maltrato y no quieren apostar por mejorar las condiciones o cambiar las cosas que han funcionado mal”, lamentó Herrera.

Banco de genes vivos

Actualmente los zoológicos en el mundo han recibido el llamado instintivo de trabajar en la recuperación de las especies en peligro de extinción y El Salvador no es la excepción. A pesar de los escasos recursos con los que funciona el zoológico, ha promovido esfuerzos exitosos que alientan a su personal.

En el caso de la población de mono araña, de los que el zoológico alberga 70 ejemplares, se ha vuelto en la más grande que tiene el país. En vida silvestre esos monos se encuentran en grave peligro de extinción. De acuerdo con el director del zoológico, la situación de los mono araña en el país es crítica.

“Las poblaciones de mono araña han quedado fragmentadas, han quedado aisladas por extensas zonas de cultivos. Al no haber flujo de genes entre ellos, se dan problemas de consanguinidad, porque padres se cruzan con crías, las crías se cruzan entre hermanos y así sucesivamente ocasionando la extinción de esta especie”, explicó el director.

El parque también ha logrado con éxito la reproducción de Rey Zope, Lora Nuca Amarilla y actualmente experimentan también con Tigrillos. Todas especies en peligro de extinción.

Los primeros pasos para el cierre

En el caso de que el cierre sea definitivo, los especialistas consultados por GatoEncerrado sugieren que el proceso debe estar a la altura de la situación presupuestaria y manejo, para evitar daños inncesarios a los animales.

Tanto para Néstor Herrera, como para el magistrado de la Cámara Ambiental de San Salvador, Samuel Lizama, lo primero que se debe hacer es una comisión multidisciplinaria que incluya a especialistas en vida silvestre. Esto con el fin de que evalúen el estado actual de los 510 animales, las condiciones reales de su reincorporación a la naturaleza o traslado a otros refugios.

“Creo que las alternativas, dadas las condiciones, solo pueden ser dos: uno, se mejoran las condiciones de la vida de estas especies; o dos, se pone fin a su encierro mediante un mecanismo que posibilite su reincorporación a la naturaleza o a otros espacios en donde puedan tener mejores condiciones que las que tienen en el zoológico actualmente”, explicó el magistrado Lizama.

Un ejemplo de los procesos largos que este tipo de cierres implica, es el Zoológico de Mendoza, Argentina, en donde el establecimiento cerró por la muerte de cerca de 50 animales que se intoxicaron con alimentos.

El zoológico de Mendoza cerró al público en mayo de 2016, para convertirse en un Ecoparque. Tres años han pasado y las autoridades siguen buscando desesperadamente personas o empresas que adopten a sus animales de corral. Este proceso es nuevo y ha sido complicado para los argentinos que pretenden entregar 1,600 animales en adopción, según el periódico Los Andes.

La transformación a Ecoparque ha sido paulatina y aún no está habilitado al público. Este año esperan iniciar el traslado de los animales exóticos a otros refugios.

Privatización del Zoo

Para todos los funcionarios públicos salvadoreños está claro que el parque sirve como una alternativa de distracción para las familias de escasos recursos. En la reciente vacación de Semana Santa, el parque registró el ingreso de 7,934 personas, de éstas se exoneró a 2,484 menores de 12 años y a 222 adultos mayores; generando así cerca de 5,228 dólares de ganancia por pago de entrada.

En una semana normal el parque alcanza ingresos como mínimo de $3,300, lo que significa más de $13,200 al mes. Sin duda, es uno de los lugares más rentables del Ministerio de Cultura, en comparación a otros parques y teatros.

Muchos de los visitante son personas de escasos recursos que no pueden pagar el ingreso, ni traslado a Furesa y menos a los zoológicos de Guatemala.

En cuanto al posible traslado de los animales a otros centros privados como Furesa, el Safari Chapín, el Zoológico La Aurora de Guatemala u otros lugares de la región, el país no estaría jubilando a estos animales pues seguirían en exhibición.

“La nueva administración lo que estaría haciendo es privatizando y ahí hay un conflicto, porque esos animales son un patrimonio del Ministerio de Cultura, son como una pieza arqueológica, tienen un número de inventario, tienen un valor por haber sido adquiridos por el Estado. Entonces, el Ministerio de Cultura estaría privatizando la exhibición, la tenencia, el uso de esos animales”, enfatiza Herrera.

La realidad de todos los especímenes del parque es que están improntados, según las fuentes. Es decir, pierden sus capacidades biológicas de sobrevivir por sí solos en la naturaleza, pues se acostumbran a que alguien los alimente durante su período de crisis y después difícilmente pueden ser liberados en sus hábitats naturales.

La bióloga encargada del área de mamíferos del parque dice que “estos animales dependen totalmente del ser humano, no saben quiénes son sus depredadores, no saben dónde conseguir el agua. Si ellos (el Gobierno) los liberan en vida silvestre, mejor que los maten de una sola vez porque el animal va a llegar a morir, no va a sobrevivir. No es tan así como se piensa. A veces se puede tardar dos años en rehabilitar a un solo animal para que pueda reincorporarse a la vida silvestre no digamos 500 animales”, explicó García.

En una conferencia de prensa, instalada frente al recinto de los leones, el Sindicato de Trabajadores del Ministerio de Cultura (Sitrasec) también calificó el posible cierre como un acto de “doble moral y populista”, que responde a la demanda del sector burgués de la población que ni siquiera conoce el parque.

“A veces creemos que los políticos se deben a sus amigos empresarios y muchos expresaron que estaban de acuerdo con que se hiciera un asocio público-privado para tener un mejor servicio para la población, cuando el servicio se puede brindar así como está actualmente. Lo que el parque necesita es inversión”, sostuvo Karla Parada, secretaria general de Sitrasec.

Los sindicalistas aclararon que no quieren entrar en una discusión prematura con la futura ministra, Suecy Callejas, pero le piden que se acerque a los sindicatos y que escuche al personal técnico del parque y analice la realidad de los animales antes de cerrar el parque.

El declive del Zoológico

En el zoológico parece que el tiempo se encapsuló en mayo de 1953. Durante 66 años el Parque Zoológico de El Salvador ha conservado su infraestructura original. En las 10 manzanas de su terreno, a excepción de pintura y algunas restauraciones mínimas hechas en la gestión del expresidente Antonio Saca, se mantienen desde el alcantarillado hasta algunos recintos animales de la misma forma en la que las inauguró la presidencia del Coronel Oscar Osorio.

El espíritu anacrónico del zoológico no se debe solo a lo obsoleto de su infraestructura. Cerca de 25 animales, entre mamíferos, aves y reptiles, están seniles. Por ejemplo, los cocodrilos conocidos como el Catracho y el Viejo fueron de los primeros habitantes de este parque. A ellos se les calcula una edad de 75 años. Se considera que en cautiverio pueden alcanzar hasta los 125 años.

En el momento de su creación, el parque cumplió con las condiciones establecidas por la sociedad de los años 50. Se normalizaron los animales en cautiverio para su exhibición. La relación subordinada de los animales frente al humano era más marcada. No se creía en la extinción de la fauna y flora. Se pensaba que los recursos eran infinitos.

En los años 90, con las críticas de maltrato animal del acuario SeaWorld fue más evidente el cambio de mentalidad de la sociedad. Organizaciones como Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) tuvieron más voz, hasta llegar a la sociedad moderna que hoy condena el cautiverio de animales.

Pero ese cambio de pensamiento no llegó a los políticos salvadoreños, no si partimos del abandono al que han sentenciado al Parque Zoológico de El Salvador y a sus ejemplares. Así lo considera la fundadora de Casa Roly.

“Hemos tenido presidentes que aunque vean que ahí hay problemas no se involucran, no dan órdenes estrictas de corregir. Hemos tenido ministros como ‘hay, vayan pasándola como puedan’. Hemos tenido directores que al ver todo ese abandono en la cadena de mando arriba de ellos, han hecho su agosto. Y tal vez hoy ha llegado uno que quiere hacer algo, pero sino se le apoya, sino se le da suficiente valor a su voz, es más difícil”, explica Ivonne Hernández.

En una entrevista radial, Silvia Elena Regalado, que ha estado a cargo del Ministerio de Cultura durante los últimos tres años y medio, habló de la transformación del zoológico que promovió sin éxito. El mayor logro que destacó fue dejar de comprar animales y reducir el intercambio.

A juicio de Regalado, el parque genera más costos que ganancias. “Miércoles, jueves y viernes está abierto para escuelas de manera gratuita. Y ese dinero que se invierte, si se ganan unos 300 mil dólares por año, pero el zoológico cuesta 700 mil dólares por año”, agregó la actual ministra en la entrevista.

En los últimos años, la indignación de los salvadoreños sobre lo que ocurre en el zoológico surgió luego de que el hipopótamo Gustavito falleció después de un ataque físico que recibió por personas ajenas al parque. La Fiscalía General de la República (FGR) lleva dos años investigando el caso y, según dijo a esta revista, el caso todavía está en «investigación preliminar».



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