"La iglesia debería ser la última en opinar sobre el cuerpo de las mujeres": Ana Cristina González

Por Mario Beltrán

Ana Cristina González es doctora en bioética de nacionalidad colombiana. En su visita a El Salvador platicó con GatoEncerrado sobre la necesidad de abrir el debate en el tema del aborto, desde una perspectiva médica, académica, legal y de derechos humanos. González también dice que es posible que los médicos dejen de ser “policías” que están en contra de las mujeres que presentan emergencias obstétricas.

Asimismo, comparte en resumen cuál fue la clave para que Colombia, a través de una sentencia de la Corte Constitucional, despenalizara el aborto en tres causales: casos de violación, incesto o inseminación artificial forzada; malformación del niño por nacer y peligro para la vida de la madre. Lo anterior, pese a que la ley colombiana aún reconoce el aborto como delito.

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¿Cómo logró Colombia despenalizar el aborto en tres causales?

Una primera cosa, no solo del cambio en Colombia sino en distintos países de la región, tiene que ver con haber sostenido la conversación pública por el tema del aborto. Esas conversaciones que pretenden transformaciones tan profundas en la sociedad toman tiempo. Y por eso es muy importante sostener el esfuerzo, diálogo y conversación pública. Cuando en el año 2006, un grupo de abogadas presentaron una demanda de inconstitucionalidad ante la Corte Constitucional, había un movimiento que los 30 años anteriores había estado discutiendo y disputando el tema, varios intentos de proyecto de ley que buscaron la despenalización del aborto. Es decir, una historia de esfuerzos insistentes.

El segundo elemento que yo creo que fue importante en el caso colombiano, fue nuestra propia Corte Constitucional que es una instancia que se creó para determinar cuándo una ley es constitucional o no, con un conjunto de abogados que son técnicos que conocen los temas profundamente y eso permitió que Colombia se diera cuenta que la prohibición absoluta del aborto iba en contravía de muchos derechos fundamentales de las mujeres. El tercer elemento que yo creo que es una lección muy importante es que ese cambio en la norma es una primera conquista, pero los esfuerzos más grandes vienen después para lograr la implementación de lo que se consigue vía constitucional.

¿Cómo superar el poder eclesial, moralista y conservador al que los políticos se suman por miedo a la pérdida electoral al hablar de despenalizar el aborto?

El tema del aborto pasa por muchos asuntos relacionados con la salud, los derechos humanos, con la moral en el sentido positivo de que todas las personas tenemos consciencia y las decisiones sobre nuestros propios cuerpos. Lo que va a lograr una transformación es que esta conversación salga de la confrontación entre la iglesia católica, que es el último de todos los actores que debería poder opinar sobre lo que hacen las mujeres con su cuerpo, y detrás de la iglesia católica hay una fracción muy conservadora que atraviesa los distintos partidos políticos y sectores. Debe pasar a una conversación mucho más amplia que involucre a jóvenes, hombres y mujeres, universidades, empresarios, líderes de opinión, actrices, personas favorables de distintos partidos, a la sociedad de una manera más amplia. De manera que los mensajes que realmente son importantes en esta conversación, ocupen un lugar, porque hasta ahora la conversación está un poco secuestrada por dos o tres mensajes que ha impuesto la iglesia contra la población salvadoreña, y poniendo en riesgo los derechos y la vida de millones de mujeres jóvenes, incluso niñas.

¿Es posible generar conciencia en doctores y estudiantes de medicina para que eviten ser parte de la criminalización de mujeres con emergencias obstétricas?

Unos de los temas que opera en el sistema de salud en un sentido negativo es la prohibición del aborto, porque los médicos no quieren que los estigmaticen, se sienten atrapados en una ley que les impide ejercer su profesión. Pero una vez abres la compuerta, les das información, les permites hablar sobre el tema, descubres que la mayoría de médicos no son objetores ni están en contra del aborto, sino que simplemente se pliegan desgraciadamente a un estado dominante como es la prohibición para evitar esas confrontaciones y marginación. Pero yo tengo la experiencia, soy fundadora del Grupo Médico por el Derecho a Decidir en Colombia, y hago parte de la junta directiva de Global Doctor for Choice, y sabemos que los médicos con información pueden ser sensibles y sobre todo me parece que hay un argumento tan importantes y es que una ley tan punitiva como la de El Salvador, y una persecución tan tremenda, ha vuelto a los médicos unos policías, y nadie estudió medicina para ser policía. Con información puedes sacar a los profesionales de ese lugar. Cuando la conversación sea pública, no deben tener miedo a ser criminalizados.

Desde una opinión médica y técnica ¿Hay diferencia entre aborto e interrupción de embarazo?

El aborto y la interrupción son un sinónimo. El aborto es una pérdida de un embarazo y puede ser espontáneo. Es decir, sin que la mujer haga nada pierde el producto de una gestación. Es más, los abortos espontáneos son mucho más frecuentes de lo que incluso las mujeres se dan cuenta. Una gran cantidad de embarazos terminan en abortos espontáneos antes del primer trimestre. La diferencia es que son abortos que ocurren espontáneamente.

Cuando alguien provoca el aborto, es decir, tiene la intención de que ese embarazo no llegue a un término, está interrumpiendo el embarazo. En un cierto sentido aborto e interrupción son sinónimos. Ahora, la interrupción voluntaria del embarazo, trata de señalar que está bien que se interrumpan los embarazos siempre que se haga respetando la voluntad de las mujeres, eso quiere decir que si una mujer no quiere interrumpir, pues no se hace, nadie está obligando a nadie. Otros hablan de la interrupción legal del embarazo para decir que hay condiciones en las que la ley lo permite y otras en las que no. Pero para ser muy sencillos, un aborto provocado es lo mismo que una interrupción del embarazo.

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