La renuncia “del pueblo” a los derechos laborales

Opinión por Diana Díaz*

Las primeras decisiones que tomó el nuevo presidente de El Salvador, Nayib Bukele, han sacado a la luz muchos sentimientos ocultos de la sociedad salvadoreña. Haciendo un uso inteligente de la resignación y frustración de las personas, se ha puesto en marcha una estrategia sumamente contradictoria: amor y odio al empleado público.

Por una parte, existe una gran esperanza y confianza ante las personas que ya han sido nombradas dentro del nuevo gobierno e, incluso, por aquellas que no, y que nadie conoce, pero que ocuparán los nuevos cargos que, de manera forzada, atropellada y maliciosa, se espera queden disponibles para la nueva administración. El eje principal para esta estrategia mediática es el uso (bien aplicado, hay que decirlo) de la percepción.

La percepción fue el gran insumo para que el nuevo presidente tomara sus primeras decisiones. Había que decir lo que “el pueblo” quería escuchar, aprovechando de paso, el desconocimiento generalizado de cómo funciona el Estado, la independencia de sus tres poderes, las competencias de cada uno de ellos y las leyes que los rigen.

Ante la frustración de muchas salvadoreñas y salvadoreños de no encontrar un empleo digno y decente, surge el repudio ante las personas que, por percepción, se cree que no son dignas de ocupar un cargo público; un sentimiento completamente válido, cuando es un hecho y no una suposición. De aquí surge la primera decisión: despidos masivos de los empleados públicos que entraron por “cuello”, hacían “nada”, cobraban miles de dólares y eran todos del partido FMLN; por lo tanto, no tienen derecho a un trabajo y deben ser expuestos y humillados públicamente.

Aquí hay una alerta importante. Las consecuencias son demasiado grandes como para tomar estas decisiones sobre la base de la percepción. ¿Qué pasa con los empleados que sí entraron a través de un proceso legal, correcto y transparente? ¿Qué pasa con las personas que llevan varios años dentro de la administración pública, realizando bien su trabajo y sin tener vínculos partidarios? ¿Qué pasa con las personas que sí tienen una afinidad partidaria, pero fueron contratados bajo el debido proceso y se mantuvieron en su cargo por buen desempeño? ¿Qué pasó con los derechos laborales y constitucionales? ¿La percepción tiene más peso que las leyes?

Hasta la fecha no hay ningún estudio técnico que permita responder a esas preguntas, solo existen tweets, sin datos y sin fundamentos.

Las personas que nunca han querido o han podido desempeñar un cargo público parecen haber renunciado a sus derechos laborales. Ante la denuncia de la irregularidad en el proceso de estos despidos masivos, surge un preocupante sentimiento: así pasa todo el tiempo en la empresa privada, bienvenidos al mundo real. Parece que el Estado no ha sido capaz (o no ha existido la voluntad) de velar por el derecho al trabajo que tenemos todas las personas. Quizás ha sido conveniente que no conozcamos nuestros derechos, los mecanismos y herramientas que existen para exigir su respeto y cumplimiento. 

En administraciones anteriores se trabajó el anteproyecto de la Ley de la Función Pública, que posiblemente fue conveniente para algunos impedir su aprobación. Esto hubiera cambiado por completo el escenario, la percepción no habría tenido mucha cabida, pues las injusticias que rechaza el pueblo se hubiesen reducido grandemente y serviría, hasta este momento, para impedir que la historia se repita en el nuevo gobierno. Existen juzgamientos sobre las decisiones pasadas, pero es la única garantía que se ofrece de no cometer los mismos errores.

Finalmente, quiero decirles que me opongo rotundamente a renunciar a mis derechos. Probablemente he tenido la suerte de no haber sufrido una vulneración tal en el pasado, que me indignara lo suficiente como para pronunciarme públicamente, pero desde ahora, lo haré siempre por los míos y por los de ustedes.


*Diana Díaz es una de las empleadas cesadas de la presidencia de la República, con la llegada de Nayib Bukele al ejecutivo. Su trabajo y el de sus compañeros ha sido publicado en https://www.empleadospresidenciasv.info/

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