Orestes Ortéz, ministro de Agricultura y Ganadaría. Foto/Referencia.

La Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) exige al Estado implementar medidas urgentes para enfrentar el próximo periodo de sequía. La organización asegura que la población salvadoreña está desprotegida ante un fenómeno del Niño que, oficialmente, es el más fuerte de los últimos 50 años.


Por Krissia Girón

El Niño aumenta su intensidad; la época lluviosa no logró recargar los mantos acuíferos debido a este fenómeno que, según la Organización Meteorológica Mundial, será el más fuerte desde 1950. Se prevé que para el verano del próximo año exista una reducción del agua en un 50%, afectando a miles de comunidades del país que en la actualidad cuentan con poco o nulo acceso al agua.

Pero, ¿Cómo saber que existirá una reducción de agua en un 50%? Carlos Flores, representante de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) explica que este cálculo surge a partir de la reducción de la recarga en los acuíferos someros, es decir, los primeros 15 metros  de profundidad en los mantos acuíferos que sirven para alimentar las fuentes superficiales y los pozos de donde la población se abastece. “La población que no tiene agua perfora pozos entre 5 y 15 metros, esos son los acuíferos someros, los cuales no se han alimentado con este invierno. Fuera de la última semana de septiembre, todo el invierno ha sido de una hora cada dos o tres días y esto no alimenta ni los acuíferos someros ni los más profundos.

Sin esta alimentación de los acuíferos someros durante el invierno, los pozos escasean y el caudal superficial de los ríos se reduce hasta en un 95%. “Traslade todo eso a la época seca y tendrá una situación desastrosa. Al decir que el agua se reducirá en un 50% estamos siendo optimistas” expresó Flores.

El mes de sequía del año 2014 afectó un promedio de 278.942 hectáreas sembradas de maíz, perdiendo un 24% de la producción anual, y las 31.698 hectáreas de frijol perdidas durante este periodo totalizaron el 90% de la producción del año 2013, estos datos según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Esta situación, sumado a la falta de políticas públicas que ayuden a sobrellevar los efectos de la sequía, generará situaciones difíciles para las comunidades: pérdidas en los cultivos, escases de agua, impacto en los sectores con mayores índices de pobreza en el país. “La sequía se sufre en silencio. Las mujeres son las que pagan las consecuencias de estos fenómenos, porque son ellas las que abastecen a las familias o a la comunidad, caminan las grandes distancias, cuidando a los enfermos, a los niños y niñas, disponiendo de sus pocos recursos para  abastecerse de agua”, comentó Flores.

Ante esta emergencia, propuestas como una agricultura libre de químicos, sistemas de riego, estrategias por parte de ANDA para suplir el déficit y priorizar el riego en cultivos de alimentos y no en monocultivos, como la caña de azúcar y otros usos como el turismo, puede ayudar a sobrellevar los efectos del cambio climático.

Temas como la ratificación del artículo 69 de la constitución de la república y la aprobación de la Ley General de Agua resuenan nuevamente entre las propuestas de los y las ambientalistas, frente a la emergencia climática que el fenómeno del Niño ha generado en la región. Estas herramientas jurídicas podrían generar mecanismos que ayude a las comunidades a garantizar un digno acceso al agua. Sin embargo, Carlos Flores comenta que, hoy por hoy, no existe la voluntad política de continuar con las discusiones ni de respetar el contenido fundamental de la ley.

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