Una cooperativa está en el centro de los señalamientos por hacer un presunto mal uso de sus tierras al hacer un cambio de uso de suelo y deforestar un bosque y cafetales, para permitir cultivo de granos básicos


Por Mario Beltrán

Los vecinos de la comunidad Los Lagartos en el municipio de San Julián, Sonsonate, están cansados de ver cómo ante sus ojos se talan poco más de 30 hectáreas de árboles y de bosque cafetero, arrastrando con ello la escases y extinción de uno de los ríos que les abastece de agua tanto a ellos, como a la comunidad Los Ángeles, cercanos a la zona, por lo que interpusieron una denuncia en contra de la cooperativa Los Lagartos ante el Juzgado Ambiental de Santa Ana -el único del occidente salvadoreño- para que frene la tala de árboles, que a su juicio, carece de permisos valederos.

De acuerdo con miembros del Comité Ambiental de San Julián, dicha cooperativa es propietaria de tres mil manzanas de terreno, de las cuales ha repartido en parcelas a 300 socios, por lo que un promedio de entre 30 a 50 manzanas de terreno, han sido utilizadas para cambio de uso de suelo, es decir, se pactó que en los terrenos con cultivo de café y bosque, no se debía cultivar granos básicos, pero la cooperativa no pudo controlar la creciente deforestación del bosque por parte de los nuevos dueños de terreno.


Lea también: Así le permitió el Ministerio de Medio Ambiente a Grupo Roble deforestar en Santo Tomás


“En 2015 la cooperativa comenzó a repartir parcelas a cada uno de los 300 socios y las personas encargadas empezaron a deforestar, han hecho un cambio de uso de suelo y lo que antes era un bosque, ahora es milpa, frijolares y cultivos. Mucha de esta tala está cerca de los ríos y vertientes de agua, y nuestras cuencas se quedan sin agua. Hemos luchado por las buenas y no quieren entender”, dijo Hadarlen Adilcia Avilés, miembro de dicho comité.

La demanda es contra Cooperativa Los Lagartos. La cooperativa ha expresado que no saben quién hace las deforestaciones. Estas organizaciones piden el apoyo del Tribunal Ambiental para frenar la tala y sus permisos, un mal que aqueja a cerca de cinco mil personas pues las vertientes de agua están en riesgo.

Comité Ambiental de San Julián. Foto/UNES

Dicen que de parte de la alcaldía de San Julián habían tenido poco respaldo pero que el titular de la unidad ambiental de la comuna, fue cesado de sus funciones y en su lugar llegó José Obdulio López, quien sí ha tomado cartas en el asunto.

Las comunidades cuentan con el respaldo técnico y jurídico de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), quienes acompañan las denuncias estableciendo mesas de diálogo entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) quien otorga los permisos, los miembros de la cooperativa y las comunidades afectadas.

“Hemos desarrollado una serie de acciones con comunidades para que el MAG cese los permisos que otorga para la tala de árboles sin supervisión. Se dan los permisos y no se va a inspeccionar a dónde se está talando, qué tipo de árbol ni las afectaciones”, dijo Claudia Tobar, técnico de la UNES.

Tobar agrega que la gente no es la culpable de ese uso indebido del suelo sino la cooperativa por no tener un manejo correcto de sus tierras. Además subraya que tampoco están en contra del cultivo de granos básicos, pero este se debe hacer en los lugares designados para ello.


Le puede interesar: Empresa azucarera extrae 1 millón 296 mil litros de agua al día para regar cañaveral


Por su parte, José Obdulio López, de la Unidad Ambiental de la alcaldía de San Julián, subraya que la principal afectación es la sequía que sufren los afluentes de agua que abastecen a las comunidades, pero que como alcaldía, buscan solucionar el problema de forma pacífica pues no se trata de pelear sino de hacer consciencia ambiental.

“La idea es que seamos todos conscientes del daño que hacemos a nuestro medio ambiente”, dice.

Añade que por el momento se han suspendido los permisos de tala de árboles, y que en su momento, como una alternativa, se le planteó a la cooperativa señalada, diseñar viveros forestales o sugerir sembrar árboles frútales en lugar del cultivo de granos básicos, pero ambas iniciativas fueron rechazadas por la cooperativa.

El Tribunal Ambiental deberá realizar una inspección en la zona, mientras, las comunidades afectadas esperan que la resolución de este tribunal especializado, sea de beneficio para ellos así como para el medio ambiente local.

Comenta