Tania Primavera nos invita en su nueva Gota de Néctar, a sumergirnos en su místico viaje a través de los libros con páginas amarillentas pero con grandes aventuras que le rodearon una tarde de estas. Tarde entre hojas y polillas que recuerdan el trabajo de Vladimir Renderos y sus "Dibujos espirituales". Porque cada libro está esperando a ser abierto para contarte sus secretos.


 

Por Tania Primavera/@TaniaPreza

La polilla quiere apoderarse de algunos, han viajado con otros viejos ejemplares, hay ediciones que no fueron abiertas y aún se pegan sus hojas. Leer, leer, leer, es lo único que queda a veces. Tengo, ya no sé, cuántos libros. Los selecciono nacionales, latinoamericanos, literatura universal. Siempre que comienzo el orden, termino encontrándome con uno y leyendo, dejo todo, y entro en ellos. Tesoros con alas y secretos, hojas viejas, manchadas, antiguas, frágiles.

Hay un pintor que le da vida a las hojas de los libros viejos. La memoria entre los montes, caminos, espías entre los árboles, represión, ojos mudos, historias en los alrededores de un pueblo al norte de San Salvador. Vio cómo el silencio terminó, y la ráfaga entró en el corazón de familiares inocentes. Un remolino imaginario de colores, sepias, grises, negros. Para todo hay y encuentra el espíritu en papel, plasmar chispas del recuerdo con auras salpicadas de luz... y la guerra. Eso no se olvida fácil, queda.

Cuando vi los “spiritual drawings” o dibujos espirituales de Vladimir Renderos, seres con vida y rasgos con rostros sutiles en grafito y hojas viejas de libros, salieron volando de su carpeta.  En esos dibujos y otros de la serie “Old times” plasma sobre las las letras impresas, en el papel del libro, que muere para entregarse a una nueva obra.

Con la violencia amorosa del beso entre el papel y el grafito, con la calma de los ojos dibujados, serenamente da rienda a formas humanas, a veces con armas o balas cerca, en las manos, sosteniendo irónicamente amas de guerra. Parecieran ángeles, pero tienen bombas. Los guardias con cara de payasos golpeando a alguien atado de manos sin resistirse, una bomba entre las manos de un santo y aura en forma de triángulo.

¿Llamaste a Botticelli desde el Medioevo una noche y conjuraste su iluminación?  Lo sé, y son tus musas con cachos y rostros con tristeza marcada, parecen que bailan sin alegría. Un dibujo de un hombre con el tatuaje en sus brazos con la cara Roque Dalton y Monseñor.

Naturalmente pinta eso, naturalmente dibuja eso. Lo que le libera, pero influye, como su pasado, el más remoto, de donde proviene su familia campesina. Dibujas en hojas sueltas; entre más antiguas mejor. Entre más manchadas, no es peor, es mejor. Y aunque me gustan así, las hojas en los libros, y aunque estén viejos, a menos que ya no tengan las hojas completas. Porque en un libro viejo, hay un secreto. En un libro nuevo viejo, nunca abierto, hay ventana abierta. En un libro con hojas perdidas puede tener posibilidades de ser un “spiritual drawing”.

Sigo entre libros.

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