No nos cansamos de decir: Si agreden a una, respondemos todas

Opinión por Sara García Gross*


Las amorales es una colectiva feminista que cuando las pienso, recuerdo todas las veces en que  hemos coincidido. Su arte ha posibilitado que salgan a flote grandes injusticias del país. Nunca voy a olvidar, por ejemplo, la interpretación de Manuela, que desde el dolor y la rabia, hacían visible la historia de una mujer que  enfrentó una criminalización injusta debido a la penalización absoluta del aborto y murió dentro de la cárcel. Su acción feminista nos hace encarnar las injusticias, atraviesan y erizan la piel, desde su artivismo conectan con el público. Sus performances interpelan y logran que toda persona se indigne. Y así, hemos transitado años en que  las luchas por la despenalización del aborto, las luchas por la vida, contra la violencia, contra el feminicidio y el acoso sexual han sido parte de un trayecto de resistencias, un camino que hemos recorrido siendo parte del movimiento feminista salvadoreño.

Hace unas semanas, una noticia me llenó de rabia. Una vez más el patriarcado actúa contra nuestras luchas. Según la Alerta defensoras de la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos, el 27 de mayo de 2019 algunas integrantes de la Colectiva Amorales recibieron un citatorio de parte del Tribunal Sexto de Sentencia en San Salvador. La acusación era por presuntas calumnias contra Ricardo Mendoza.

¿Quién es Ricardo Mendoza?

Es un profesor del diplomado de teatro de la Universidad de El Salvador que tiene la "fama" de acosador.  Tal como comenta Julia Aguilar,  quién se graduó  del VI Diplomado Superior en Teatro : “Recuerdo bien que desde que ingresamos a este diplomado, mis compañeras y yo escuchamos rumores acerca de que el Sr. Mendoza había acosado sexualmente a algunas de las estudiantes de las ediciones anteriores del diplomado.” 

Las violencias machistas y abusos de poder se registraron también en la nota de hace algunos años de La Prensa Gráfica denominada:  “Los abusos que esconde el escenario”. Este texto relata las prácticas de abuso y acoso sexual que suceden en el ámbito teatral. Entre varios agresores, aparece el nombre del profesor Ricardo Mendoza. En definitiva, es conocido por varias y varios, que están o no en el ámbito artístico, que Mendoza ha agredido y abusado a sus alumnas. 

Mis compañeras de la Colectiva Amorales, siendo consecuentes con su acción política feminista, no callaron y desde el 2016 denunciaron a Ricardo Mendoza, por los abusos de poder y por agresiones sexuales contra sus alumnas.

Es ante este hecho que inicia un proceso judicial contra integrantes de la Colectiva Amorales –donde denunciar a agresores se ha convertido en supuestos actos de calumnia -. Es sumamente peligroso lo que está pasando, por un lado, el derecho  a defender derechos y por otro, las feminista hemos trabajado históricamente por que las violencias no se naturalicen, por que  los abusos sexuales no queden impunes. Este proceso judicial en contra de las compañeras resulta una manera "aleccionadora" en la que se está diciendo: "Esto es lo que les pasara si denuncian a los agresores".  El sistema de (in)justicia hace una alianza con el sistema patriarcal y la academia en silencio perpetúa la impunidad de estos hechos violentos.  Es por eso que se torna fundamental denunciar el uso de mecanismos jurídicos para silenciar y atemorizar a las defensoras de Derechos Humanos.

Esta nota la escribo con toda mi solidaridad feminista, compañeras de la Colectiva Amorales: ¡No están solas! El sistema capitalista, racista y hetero- patriarcal no podrá callarnos. Esto que está  sucediendo es un precedente elemental que ha puesto de manifiesto las violencias machistas que siguen  encarnando la justicia y a la academia. Ante este proceso judicial que si bien, busca ser un castigo y amenaza a las luchas feministas, es relevante que sepan los machistas y agresores, que ante las violencias nosotras nos unimos y tomamos más fuerzas, que no nos cansamos de decir que cuando agreden a una, respondemos todas.

Esta consigna de colectividad y sororidad, resuena en marchas, en los cantos y en las redes sociales, ya sea por lo que se está viviendo en este momento en relación al ciberacoso que están produciendo los tweets del presidente salvadoreño contra periodistas y defensoras, ya sea cuando se  trata de luchar por una compañera encarcelada injustamente debido a la penalización absoluta del aborto (#las17ymas)  o ya sea ante este infame hecho de querer criminalizar a integrantes de la Colectiva Amorales.

Al hacer esta columna recuerdo el libro de Mariana Carbajal, quien escribió: “yo te creo hermana". En el libro, la autora hace una cartografía del patriarcado, a partir de testimonios que muestran las tramas de poder de las violencias machistas. También relata cómo desde 2015 con el surgimiento de “ni una menos” se generó una explosión de manifestaciones y debates, que se enlazan con una certeza: la lucha feminista ha cambiado la forma de escucha de la sociedad. Ahora somos más las que nos negamos a la sordera impuesta, somos más las que escuchamos para acuerpar y tomar acción, para salir a la calle, para luchar contra las violencias machistas, ahora somos más las que decimos con fuerza: Yo te creo  hermana, yo les creo Colectiva Amorales.


*Sara García Gross: Activista feminista, integrante de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del aborto, Licenciada en Psicología y estudiante de la Maestría en Derechos Humanos en Argentina.

Comenta