Ninguna de las abogadas, defensoras de derechos y tampoco la periodista quería irse de El Salvador, pero tuvieron que hacerlo para protegerse y escapar de la ira y persecución política del Gobierno de Nayib Bukele, conocido internacionalmente por ser intolerante a la crítica, al disenso, al periodismo y a los defensores de derechos humanos.
Por Beatriz Benítez


























