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En esta entrevista, la diputada de Arena, Felissa Cristales, le dijo a GatoEncerrado que apoyará cualquier proyecto que el presidente electo Nayib Bukele promueva, solo bajo la condición de que sea en beneficio de la población salvadoreña. También dice que la renovación de su partido pasa por permitir que personas ajenas se tomen la dirigencia.


Por Ezequiel Barrera y Mario Beltrán

Felissa Cristales, una de las diputadas más críticas de la dirigencia de su partido Arena, está sentada en su curul, este jueves 14 de febrero. Revisa su celular y contesta su WhastApp para conceder una entrevista a GatoEncerrado. De fondo, en el salón azul de la Asamblea Legislativa, solo se escucha la voz de varios de sus compañeros diputados que han pedido la palabra para pronunciarse sobre los temas que hoy están en discusión.

Se levanta de su curul, ingresa a la salita de conferencias que está en la parte de atrás y dice: «qué frío hace aquí». Se va directo hacia el control del aire acondicionado y lo apaga. Luego toma asiento en el sillón blanco de la sala y, con una sonrisa, dice que está lista para platicar sobre la crisis que enfrenta su partido luego de los resultados que obtuvo en las elecciones presidenciales del 3 de febrero (3F). En esas elecciones, Arena se quedó con el 31% de los votos válidos, que lo ubicó en segundo lugar, muy por debajo del partido Gana y Nayib Bukele, quienes ganaron las elecciones con el 53% de los votos.

La arquitecta de Santa Tecla también está dispuesta a conversar, con GatoEncerrado, sobre cuál debe ser el camino que, desde su análisis, debe seguir Arena para renovarse. Parte de esa renovación, dirá más tarde, es dejar que personas ajenas al partido se tomen la dirigencia. Solo así habrá garantías de que «los mismos de siempre», con pensamiento de «dinosaurio político», no sigan llevando el partido hacia el fracaso.

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Estamos interesados en conocer cómo va el proceso de renovación en Arena, tras los resultados de las elecciones del 3F. La buscamos a usted porque es una mujer joven que critica el trabajo de la dirigencia actual y propone nuevas formas de hacer política. Nos gustaría comenzar preguntando: ¿Qué papel van a jugar las mujeres en esta renovación de Arena? ¿Qué tanto caben las mujeres en esa renovación del partido?

El tema aquí no es en sí de género, pero sí es un tema de liderazgo. No es un tema que se pueda dividir en hombres o mujeres. Hay liderazgos que ya no aplican para el momento actual. Creo que si agarramos una encuesta, vamos a la calle y le preguntamos a las personas: ¿La gente de ARENA te representa? La imagen que se le viene a la gente no es la imagen de jóvenes, sino que es de la gente que lleva 30 años de estar en el mismo cargo. Entonces, independientemente si es hombre o mujer, pues lo que hay es un hastío de ver las mismas caras todo el tiempo. No es algo que tiene que ver con género, es algo que tiene que ver con un relevo generacional. Eso no tiene que ver con edades, sino que tiene que ver con la gente que ha estado en políticas siempre. ¿Por qué? porque quien estaba en política desde el tiempo de la guerra se acostumbró a ciertas prácticas y se acostumbró a una democracia que no era democracia. Porque teníamos gobiernos militares, que luego se vino una guerra, que luego se vino la constituyente, que luego entramos a una democracia nueva, que no había una institucionalidad fuerte como para que la gente se diera cuenta de ciertas prácticas que nos han costado mucho a los salvadoreños. Nos han costado económicamente y en desarrollo, y que no fue exclusivo de Arena. Imagínese, dicen que para las primeras plenarias todavía venían armados los diputados y querían venir a agarrarse a balazos aquí (en la Asamblea), porque decían que venían de la guerra y se odiaban. Eso ha llevado a muchas actitudes de intolerancia, por ejemplo. Pero también el sistema mismo permitió que hubiera gente que se viene perpetuando (en la dirigencia del partido y en los cargos de elección popular). El problema es que ahora las nuevas generaciones que no pasaron todo eso, no se identifican. Entonces no es un tema de género, es un tema de política. Un tema de la manera política, de la forma de hacer política en El Salvador y cómo va evolucionando.

Entonces, ya sea mujer u hombre, ¿Cuáles deben ser los requisitos mínimos que deben cumplir los nuevos miembros del Coena (Consejo ejecutivo nacional de Arena) para representar a la gente que ya no se siente identificada con la vieja dirigencia y sus prácticas?

Primero debemos entender el mensaje que nos está dando el elector. Quieren una persona que tenga la capacidad, independientemente de la edad. Porque también sucede que a veces es gente joven, pero es gente que ha crecido en el partido. Yo crecí en el partido, pero también fui suplente de una persona (el exdiputado Juan Valiente) que en cierta manera siempre mantuvo su independencia y su criterio muy por fuera del partido. Y a parte uno mismo se da cuenta de que hay ciertas cosas con que la gente no se identifica. La gente no se identifica con una marcha de guerra y una actitud de militar. A veces estamos cantando, dentro del partido a puerta cerrada, y de repente se para un señor, hasta firme y grita: «¡Presente por la patria!». Yo me quedo así (se paraliza, como recreando el momento, luego ríe suavemente y se encoge de hombros), y pienso ¿Por qué grita? Son cosas que la gran mayoría de los salvadoreños ya no sienten. Y hacia adentro es más difícil que se den cuenta, porque entre todos es como una cultura, es una cultura institucional que todos se dicen las misma cosas. Y eso potencia los mismos liderazgos que siempre han estado. Pero sobre los nuevos liderazgos, se piensa que son malos porque no comparten la mismas cosas (que los viejos liderazgos). El problema es que quienes no comparten esas cosas es la población.

Si esta vieja dirigencia se resiste a los cambios, ¿Cuáles son las garantías para que creamos que el nuevo Coena va a ser diferente a lo que ya hemos visto?

Yo también me lo pregunto. Una de las garantías es el fortalecimiento de la democracia interna. Para mí, una de las garantías es gente que no haya venido de ese proceso, que no haya pasado ni aprendido de la vieja forma de hacer política. Por eso tiene que ser una persona que venga de afuera del partido o una persona que no haya sido tan querida, porque aquí el que no se adapta pues no mucho les gusta (a la vieja dirigencia). Pero también, para renovar el partido, puede ser una persona de fuera. Ahora precisamente estábamos platicando y me preguntaba una autoridad del partido: «¿y usted cómo piensa que podemos hacer para que esa gente (de afuera) se inscriba?», y yo le digo: garanticen un proceso limpio, transparente y den la confianza y le  seguro que esta gente se va a inscribir. Mantenga la puerta cerrada y manténgase con el mismo padrón, que todos sabemos que está malo y nadie se va a inscribir, y se vendrán quedando los mismo de siempre (ríe, porque esa fue una de las frases de campaña del ahora presidente electo Nayib Bukele). Hay que generar la confianza en los procesos, en procesos modernos de afiliación. Tiene que haber un proceso de democracia interna que dé certeza y tener organismos internos que no sean los mismos que ya probamos y que no funcionaron. Yo creo que de esa manera vamos a tener una diversidad de planillas de las cuales escoger. Y el criterio, para mí, es que no sean empleados públicos, ni de aquí de la Asamblea, ni funcionarios públicos electos democráticamente. Sino que sea gente que verdaderamente sea de fuera. ¿Qué pasa si  ponés a una serie de empleados de la alcaldía de San Salvador, ¿Quién va a mandar?

El alcalde Ernesto Muyshondt, por supuesto…

¡Sí! ¿Y si ponés alguno de la alcaldía de Santa Tecla?

El alcalde Roberto D’Aubuisson…

¡Sí! Igual, si ponés algún empleado de la Asamblea, va a estar detrás algún diputado. ¿Querés que sea una autoridad que de verdad ordene la casa? Pues tiene que ser gente independiente, pero para eso debe haber un proceso transparente. 

¿Y estas sugerencias que usted hace encuentran eco en la dirigencia actual?

Pues mira, no encuentran el eco que yo quisiera en la gente que quiere el poder. Lamentablemente hay un dicho que dice: un partido político que no busca renovarse, no es partido político sino una forma de llegar al poder. Obviamente que en la gente que lo único que busca es su propio beneficio pues no encuentra eco. Pero en la población sí, en la población sí aplica. A veces los mensajes deben ser fuertes, pero yo solo estoy haciendo eco de lo que la gente piensa, o ¿crees que nadie piensa que son dinosaurios? Todos lo pensamos, la verdad.

Sí, la verdad yo lo pienso. Cuando usted hace esos comentarios, de que son dinosaurios (los dirigentes del partido), y publica eso en Twitter ¿Tiene llamados de atención fuerte? ¿La regañan?

En la dirigencia no, pero sí ha habido como afrenta, como ciertas personas del partido mencionándome de malcriada por todos los medios. Afrentas así de persona a persona. De: «mirá, ¿Por qué me dijiste dinosaurio?», entonces yo les digo: pero si yo no lo he mencionado a usted. Porque yo nombres no dije, pero hubo muchos que se sintieron aludidos. Entonces, la verdad es que no.

¿Se respeta y se escucha la voz crítica de las mujeres en el partido y dirigencia?

No tiene nada que ver con eso. Eso tiene que ver con prácticas políticas, porque hay mujeres que abusan del poder, no te puedo decir que solo los hombres. Si has encontrado la manera de llegar y haberte quedado más de 30 años, te aseguro que si lo pensás vas a encontrar más de un ejemplo de abuso aunque sea de mujeres. No tiene que ver con temas de género. De hecho, te voy a decir las reacciones. Yo he visto dos posiciones críticas: la de Juan Valiente, el propietario de mi casilla anterior; y las mías. La de Johnny Wright también era bastante crítica. Yo siento que era un poco más agresiva la reacción con ellos que las reacciones que tienen conmigo ante las críticas. Por lo menos conmigo se miden, creo que se miden porque los puedo denunciar por maltrato contra la mujer, por lo menos eso los detiene un poco. (Ríe, como dando a entender que ella no se quedaría callada ante algún abuso de autoridad en su contra por las críticas)

Ante el escenario que ha visto en Arena, ¿Nunca ha pensado en seguir los pasos de Johnny Wright y decir «yo hasta aquí llego con Arena y hago política desde otro lado»?

El panorama político que está actualmente son 800 mil votos de Arena. Eso no es que vaya ser suficiente como para hacer un contrapeso en la próxima elección. Si el voto no crece, esa es mi preocupación. Hay quienes que dicen que tenemos 800 mil votos y 135 alcaldías y con eso es suficiente. Eso no es verdad. Si los datos de la elección anterior tú lo pasas a los datos de alcaldes y diputados, te das cuenta que Gana tendría 46 diputados, tres diputados más de la mayoría simple. Eso quiere decir que, ya el sistema de peso y contrapeso está en riesgo, porque ya serían dos poderes del Estado a manos del mismo partido. Pero, mi preocupación es esa. A parte de eso, yo voto a veces en contra de lo que el partido propone. Hubo aquí quienes, por ejemplo, votaron por magistrados con vínculos partidarios, pero yo no…

Es decir, usted me plantea que puede votar a conciencia y no siguiendo la línea del partido… Seguir en el partido y no necesariamente seguir la línea o las órdenes para votaciones en la Asamblea…

Sí. Hay muchas votaciones que no he acompañado. Yo no acompañé la votación por el transporte colectivo, para que se le siga pasando un subsidio, yo voté en contra.

Vaya, usted me dice que han sido más tolerantes con usted que con Wright y Valiente cuando hace críticas y les dice «son dinosaurios», pero ¿No tiene repercusiones porque no se alinea a lo que el partido vota en la Asamblea?

Sí y no. Por ejemplo, si es una votación, es lógico que sea de conciencia, es lógico que yo no tengo un interés económico. Yo no voté porque conforme a mi conciencia no estaremos dando subsidio al transporte obsoleto que nunca modernizan. Tal vez hay algún regaño, por ejemplo el día de los magistrados me dijeron: «bueno si no va a votar, deje suplente». En el momento hubo molestia, pero asimismo otros también agarraron valor y dijeron: «yo no voy a dejar suplente, me quede en mi puesto y voto como yo quiera». Hay que hacer un poquito de fuerza sí, pero sí se puede. 

Y si Nayib Bukele, por ejemplo, trae un proyecto a la Asamblea que no esté bien visto por el partido, pero para usted sí, ¿Podría dar su voto y respaldar a Bukele?

Si es bueno para El Salvador sí. Yo desde mi campaña dije que no iba a apoyar nuevos impuestos y endeudamientos para gastos corrientes. Lo prometí en mi campaña y eso lo voy a cumplir. Pero si son buenos proyectos sí. Por ejemplo, yo voté con mucho gusto por este préstamo que está por ejecutarse del sistema de salud, que incluye el hospital Rosales y no tuve ningún problema. Para el presupuesto también acompañé.

Esta entrevista fue realizada antes de la propuesta del presidente electo Nayib Bukele, sobre reorientar parte del presupuesto para la construcción de un edificio para la Asamblea Legislativa hacia escuelas. Sobre esa propuesta, Cristales demostró lo que dijo en la entrevista, sobre apoyar a Bukele.


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