Por Tania Primavera/@TaniaPreza                       

Hay un caballito de mar en tu oreja. El caracol es la señal del Rey de Oros. Los árboles. El azul predilecto. El contraste de la composición. Tus claroscuros. Buscar la mar en el aura. Reina por mucho tiempo el silencio de los vencidos; quedaron con sus nombres caminos de obsidiana y agua.  Vida que viajaba y veredeaba, jugaba y coloreaba en su mente el espacio de su paso por Cuzcatlán.

Entré a tu casa de nuevo, güisquiles en parra, paredes descoloridas, piñatas en formas de los personajes de tus cuentos. El calendario aun marca noviembre. El comedor está frente a la librera. Abajo el jardín, los ecos de la casa. Subo las escaleras al segundo piso, miro hacia los dos lados, dos habitaciones, una donde era tu estudio otra desde donde veías la calle y dormías. El patio amarillos  bambúes altísimos.

Ni una señal,  en “Remotando el Uluán”, solo  destellos de Gnarda en medio de su aventura relación-viaje místico erótico. Nada se encuentra ahí de los sucesos sociales de 1932, y la dictadura del general Martínez, su fantasma o espectro de  la  política cultural, ni cerca. Mientras hurgo en los objetos imaginarios. En las piedras. En las fotografías. La única forma de llegar es oyendo algo sin sonido o como un pájaro que canta desde el árbol de mango.

No solo valen las pistas historiográficas, encuentros de hoy y de una política del florecimiento para el leer y escribir, o las conjeturas sobre  el indigenismo y ser indígena.  Si vos sos o no sos. Vuelven en el tiempo los aires. Época que evoca sin evocar que habla sin hablar, el 32 sin el 32. Ante un silencio. La propaganda de la cultura, y la política de cultura, son luz como en el pasado.

La pintura y las artes plásticas van mas allá de una vanguardia en formas diversas del destello al abstracto. Existe un vuelco hacia “lo nuestro”. Y es la  literatura como testimonio. con la datación de todos los Cuentos de Barro, de Salarrué,  revisando la documentación primaria. Desde antes de 1933, cuando  su primera edición. Solo asi, estará completo no en fragmentos, solo así  Eur-alas, Sagatara y Salarrué, buscando siempre. La memoria olvida.

El 27 de noviembre de 1975,
Salarrué murió en su casa
 de Los Planes de Renderos. En ese
lugar quedó viviendo sola Maya  hasta 1995
que muere, pero antes entrega el
legado de su padre a Ricardo Humano,
quien lo entregó en 2003 al
Museo de la Palabra y la Imagen.

Tania Preza2Tania Primavera Preza: Integrante del Consejo Editor de la Revista Trasmallo. Ha participado en jornadas lúdicas con jóvenes utilizando el “Juego Los Izalcos” sobre cultura ancestral indígena, la edición de exposiciones museográficas, producción de cápsulas radiales, publicaciones y talleres con jóvenes sobre derechos humanos y memoria histórica. Actualmente es responsable del Área de Comunicaciones del Museo de la Palabra y la Imagen, y conduce junto a un equipo del MUPI la  Red de Jóvenes en Defensa de los Derechos Humanos.  Desde abril de 2015 es bloguera del espacio “Gotas de Néctar en Revista Gato Encerrado.

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