“Grupo El Zenzontle” en su más reciente presentación.

Por Xochitl Acevedo

El Salvador, sin duda alguna es cuna de artistas y del arte, de hombres y mujeres que con su propio esfuerzo van forjándose el camino hacia los sueños que se proponen y que más anhelan. Aunque parezca una tarea difícil, son muchos los aventurados que con tal de hacer lo que más les gusta, ponen la mayor energía para poder lograrlo y con voluntad y carácter van marcando la historia del arte en el país.

Es así como cinco jóvenes, humildes y trabajadores, decidieron conformar una agrupación llamada “Grupo El Zenzontle”, que al son de los sonidos peculiares que tienen, logran formar un repertorio de música, en especial música latinoamericana. Bryan Peralta, Roberto Marenco, Dennis Martínez y los mellizos Rutilio Miguel y Juan Carlos Miguel son los fundadores de este sueño que desde hace ocho años ya está en la escena musical.

Para Juan Carlos Miguel, integrante de la banda, este proyecto les ha ayudado a todos, en especial a los más jóvenes de la agrupación, a madurar y a desenvolverse mejor, tanto en el ámbito musical como en lo social al convivir con otras personas y a expresarse de una manera adecuada, ya que cuando comenzaron eran tímidos y les dificultaba el hablar en público.

La música latinoamericana es una filosofía para ellos, pues es la esencia de cada uno de ellos, cabe decir que en esta música entra la música folklórica, música revolucionaria y música salvadoreña, aunque afirman escuchar y tocar música jamaiquina como el reggae y música en inglés como la tan famosa agrupación Los Beatles. Sin embargo, Dennis Martínez y Bryan Peralta, dos de los más jóvenes del grupo, han compuesto canciones, una de ellas llamada "Florecer de un pueblo", canción que hace honor a la gente del pueblo pero también al mártir salvadoreño Oscar Arnulfo Romero “por haber sido quien fue en vida y haber luchado por el pueblo, por la gente y por los más marginales” afirma Marenco.

El Grupo Zenzontle, es un ejemplo a seguir de perseverancia y lucha, pero sobre todo de amor al pueblo, a las raíces, porque aunque les haya costado y al principio no tenían ni siquiera instrumentos, buscaron los medios necesarios para lograrlo, y aquí están ocho años más tarde, que con canciones como El Torito, La Bikina, La Muralla Sairí y El Condor pasa, le ponen la energía necesaria a sus espectadores en presentaciones en lugares como Los Planes de Renderos, MUNA, Palacio Nacional y recientemente en El Parcito, un café cultural ubicado en la Zona Rosa de la capital salvadoreña.

Una de las expectativas que tienen es la de dejar marca en la música salvadoreña, y sin dudar que lo están logrando, pues están dándole algo muy valioso a nuestro El Salvador, le están dando cultura y arte, que los jóvenes, los adultos y que todo el público se culturice un  poco más cada día.


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