Recuerdos y notas en memoria de Berta, en la fachada de la Embajada hondureña en El Salvador. Foto/ Colectiva Feminista

Varias organizaciones indígenas, ambientalistas y feministas de El Salvador, manifestaron su pesar e indignación por la muerte de Berta Cáceres, la líder indígena Lenca y protectora del medio ambiente en Honduras. A través de plantones frente a la embajada de Honduras en El Salvador, y conferencias de prensa, exigieron al gobierno hondureño que se haga justicia en este caso. 


Por Redacción Gato Encerrado

Distintas organizaciones de medio ambiente, de género y de pueblos originarios, se pronunciaron este viernes 4 de marzo por el asesinato de la hondureña, Berta Cáceres, quien era lidereza indígena y defensora del medio ambiente en el vecino país, y quién fue asesinada la madrugada del jueves 3 de marzo en su casa de habitación en La Esperanza, a unos 300 kilómetros al oeste de la capital, Tegucigalpa.

Tanto en conferencias de prensa como en plantones frente a la Embajada de Honduras en El Salvador, han exigido que se haga justicia, y que se investigue y penalice a los autores materiales e intelectuales del asesinato de Berta.

Entre las organizaciones salvadoreñas que manifestaron su preocupación e inconformidad ante el asesinato de Berta, están la Red Nacional de Mujeres Indígenas de El Salvador, Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), Agrupación Ciudadana por la Despenalización del aborto, Consejo Indígena de Centroamérica (CICA), entre otras.

"El pueblo salvadoreño se une a este pesar y dolor que embarga al pueblo indígena Lenca y especialmente a nuestros hermanos hondureños tras haber perdido una líder, rogamos porque su espíritu esté en paz, y nosotros como indígenas, seguiremos sus pasos", dijo en rueda de prensa, Juliana Ama, representante del pueblo Nahuatl Pipil de la región de Izalco, Sonsonate, y familiar del reconocido y recordado líder indígena salvadoreño, Feliciano Ama.

"Nos enseñó que defender los recursos ambientales era radicalmente anti-patriarcal.Berta era una voz que incomodó a grupos de poder, manifestándose contra todos sus proyectos de muerte. Su asesinato es un crimen atribuible únicamente a las empresas dueñas de los proyectos mineros e hidroeléctricos que ilegalmente fueron autorizados por el Estado sin el consentimiento de los pueblos indígenas. Berta luchaba por proteger estos territorios sagrados y las comunidades, defendiendo así los derechos de las mujeres", expresa parte del comunicado de organizaciones de mujeres feministas y miembros de la sociedad civil en general.

Aseguran que el gobierno de Honduras es cómplice y co-responsable de su muerte, pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ya había dictado medidas cautelares para proteger la vida de Berta, que el Estado hondureño debía acatar. "El gobierno nunca hizo nada para protegerla", concluyen.

La agencia de Noticias BBC de Londres, destaca parte de los logors de Berta Cáceres, quien organizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena de Honduras, en su lucha contra la represa de Agua Zarca. La construcción estaba prevista en el noroeste del país en el Río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.

La campaña emprendida por Cáceres logró que el constructor más grande de represas a nivel mundial, la compañía de propiedad estatal china Sinohydro, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico. La Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado, también abandonó la iniciativa.

Pero las amenazas de muerte contra Cáceres no cesaron en el país centroamericano, el más peligroso en todo el mundo para los defensores ambientales, según un informe divulgado esta semana por Global Witness, una ONG con sede en Londres.

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