Foto/Cortesía

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos pidió al Estado salvadoreño que desclasifique información que podría ayudar a procesar judicialmente a responsables de graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto interno de El Salvador. 


Por Adonay Rodríguez

Estudios oficiales “estima que la guerra civil en El Salvador dejó un saldo de 75,000 muertos, en su mayoría civiles” si se tiene en cuenta que en la década de 1980 la población de El Salvador rondaba los 4.5 millones de habitantes, esto equivale a decir que casi el 2% de la población perdió la vida en el conflicto.

Cuñeguna Peña Bonilla es una anciana de aproximadamente 85 años de edad. Su rostro refleja indignación y sentimientos encontrados. Se le dificulta caminar, sus nietos son el bastón que la acompañan por su travesía incansable en esta vida. Su piel  y canas reflejan las experiencias que ha vivido en este mundo de sin sabores.

La amabilidad la caracteriza pues saluda a todo aquel que pasa cerca de ella, se toma el tiempo de contestar cada pregunta que le hacen. Su sonrisa es el accesorio perfecto que lleva con ella, la energía positiva que irradia se percibe a kilómetros de distancia. Esa misma energía es la que me atrae intrigado por conocer más de ella.

Su edad la lleva al cansancio y pide a sus nietos que se sienten a descansar en un banco de cemento que se encuentra en el Parque Cuscatlan de San Salvador, momento perfecto para conversar con ella.

En el monumento a la Memoria de las Víctimas del conflicto armado, se conmemoró la cuarta Asamblea de graves violaciones a los derechos humanos durante la guerra en conmemoración de los más de 75 mil muertos que dejó el conflicto en El Salvador durante la década de 1980.

Acto seguido me recibe con una sonrisa temblorosa ya que estaba un poco cansada pero expresa —hola hijito, ¿Cómo estás, en qué te puedo ayudar?— Yo ni lento ni perezoso le pregunto ¿Qué la trae por aquí? Ella no titubea en responder —¡estoy aquí para pedir justicia y reparación para todas las víctimas de la guerra y familiares  que cargamos con la tristeza de que quedaron en el olvido para la justicia!—. Su rostro se llenó de euforia. Por un momento se sumerge en los recuerdos; lagrimas comienzan a salir a través de sus pupilas dilatadas.

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En el marco de la  IV Asamblea de víctimas de graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado, el procurador  para la defensa se los derechos humanos, David Morales, pidió al Estado que se desclasifiquen  los documentos gubernamentales y no gubernamentales como los de la Comisión de la Verdad, y se investiguen  a los que cometieron políticas de tortura y homicidios en el periodo de guerra en nuestro país, torturas y homicidios como los que pudieron haber sufrido los hijos de Cuñeguna.

Morales expresó que "el Gobierno sigue negando el derecho de medidas de reparación a todas las familias de las víctimas del conflicto armado, a la misma vez instó al Gobierno a revelar los archivos claves que están en manos del Estado y algunas instancias no gubernamentales  como La Comisión de la verdad".

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En aproximadamente tres minutos entramos en confianza como que nos conociéramos de toda la vida. Ella empieza a contarme que pertenece a la asociación para la Verdad y la Memoria Histórica de Víctimas de Graves violaciones a los Derechos Humanos (Asmemoria), y expresa que en dicha organización trabajan para que la memoria de las víctimas de la guerra no queden en la impunidad.

De repente cambia su semblante y las palabras se le hacían nudo en la garganta y relata—solo el que ha perdido algún familiar entenderá que no es fácil cargar con un dolor inmenso, yo perdí tres hijos en la guerra, dos de ellos murieron en el monte combatiendo por los derechos de nosotros los pobres, pero el menor no se metía con nadie y me lo desaparecieron—.

El momento se presta para preguntarle —¿Cómo fue la desaparición de hijo menor?

—Mi hijo menor era trabajador, no se metía con nadie, un día salió a trabajar, lo recuerdo como que si fuera ayer. Como siempre se despidió hasta la tarde; antes que saliera le di la bendición, las horas pasaron y sentía algo feo, uno de madre siempre tiene presentimiento cuando a sus hijos les está pasando algo, se llegaron las nueve de la noche y mi hijo no aparecía, yo salí a buscarlo por todo el valle como loca desesperada, sin tener ningún resultado—.

¿Qué cree que le paso a su hijo? —mire para aquel tiempo no se podía hacer mucho porque estábamos en guerra, a mi unos amigos del valle me dijeron que  hombres armados se lo llevaron cuando regresaba a casa y lo desaparecieron—,  sostuvo Cuñeguna.

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Procurador de derechos humanos, David Morales (centro) junto a representantes de Asmemoria en monumento a las víctimas, Parque Cuscatlán. Foto/Cortesía.

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El procurador expresó que hay recomendaciones pendientes de cumplir hechas por  La Comisión de la Verdad  emitida en el informe: “De la locura a la Esperanza” donde se narran los 12 años de guerra El Salvador.

Mirna Perla directora de Asmemoria, se pronunció a favor del esclarecimiento y investigación de asesinatos, violaciones torturas y desapareciendo en la guerra civil de El Salvador.

La directora de Asmemoria  asegura que las instituciones no están realizando el trabajo de investigación de crímenes que ellos esperan y remarcó que “lo de las víctimas de la guerra ha quedado en la impunidad debido a caprichos políticos o afectaciones a sus instituciones”

La señora Cuñeguna dijo que con los otros dos hijos está consiente que murieron en el monte luchando por una buena causa a favor de los pobres. Terminó diciendo que hasta la fecha solo dos veces a recibido ayuda del Gobierno, y a su edad ya no se puede valer por sí misma.

Asmemoria y las 30 asociaciones y comités que la conforman expresan que seguirán esperando y a la misma vez haciendo presión para que el Gobierno e instituciones que lo conforman les garanticen justicia y reparación a las familias de las víctimas del conflicto armado. Asimismo piden al Gobierno de Estados Unidos  que colabore para acceder a información clave y brinden apoyo para que se pueda llegar a la verdad y esclarecer casos como el narrado por Cuñeguna, y los miles de casos similares que hasta la fecha han quedado en la impunidad.

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