Un reportaje que expone el amor y el odio, la fantasía y la realidad de uno de los más grandes líderes indígenas salvadoreños que pocos conocen ya que al sistema educativo mayoritariamente de derecha, por décadas no le interesó que conociéramos.


Por Alejandra Rodríguez y Clanci Rosa

El cantar de los gallos se mezcla con el olor del  café que se está preparando a tempranas horas de la mañana para acompañar el desayuno de los asistentes a la conmemoración  de Anastasio Aquino, un personaje salvadoreño que es poco conocido; muchos dicen es un simple indio, otros dicen que es un líder histórico, incluso lo han llamado brujo, sea como sea cada 26 de julio se conmemora su muerte.

En la historia popular salvadoreña existen muchos personajes que se han destacado por dejar  huella, por ser diferentes, por buscar alternativas a las situaciones sociales que se han vivido. Anastasio Aquino fue uno, pero la historia oficial no lo reconoce, y lo poco que se habla de él solo deja dicho que fue un indio bandido que saqueó la iglesia del Pilar en San Vicente y se coronó rey de los Nonualcos.

Pero esto no debe sorprender. En la historia oficial salvadoreña no tiene cabida un indígena bueno. Solo la palabra indio que, como ya se sabe, es mal usada, pues conlleva una connotación negativa. Ya habremos escuchado más de alguna vez referirse a alguien como indio o indígena por enojarse fácilmente, y otras cualidades que no son para nada positivas.

Ese sentido común equivocado parte de todo un sistema de rechazo a  lo indígena, es la razón por la cual la conmemoración de la muerte de  Anastasio Aquino en San Vicente es rechazada socialmente.

No existe una verdadera identidad cultural porque los conceptos están tergiversados “nosotros estamos en un proceso en que la mayoría de gente conozca más de Anastasio Aquino, ahora hablan de él pero como de forma excluyente diciendo el indio Aquino, pero aquí a uno que le digan indio es una ofensa”, dice al respecto uno de los miembros del Comité Anastasio Aquino de San Vicente, Henry Arriaza.

Si bien es cierto cada año se incorpora más gente a la conmemoración, los organizadores, entre ellos el Concejo Coordinador de las Comunidades Indígenas (CCNIS) el Comité Anastasio Aquino y las comunidades indígenas del país, insisten en la necesidad de crear conciencia en los asistentes y recuperar la identidad cultural pero están conscientes que es un proceso y que como tal llevará su tiempo.

El evento de conmemoración inicia en la cuesta de los Monteros donde se cuenta que su cabeza fue colgada como mensaje a otros que quisieran seguir el camino de Aquino. Hay una cruz blanca símbolo del caudillo que fue capturado en su escondite del Cerro el Tacuazin en Santiago Nonualco, a mediados de abril de 1833.

Sin embargo, uno de los objetivos de esta conmemoración es destacar que Aquino fue un verdadero defensor de los derechos humanos, pues él siempre luchó por las tierras que le pertenecían a los indígenas,  explica Arriaza

Reconocer Anastasio Aquino es reconocer lo indígena

El contexto en el que surge la rebelión de los Nonualcos no era nada favorable para los indígenas después de la invasión española en el país y en Centro América, ellos perdieron todo y pasaron a estar bajo las órdenes completas de los invasores.

Su visión del mundo fue arrebatada, su cultura en general les fue suplantada por una nueva, sometidos a una religión que no era la propia y despojados de sus tierras. Es imposible que no hubiera es sus interiores disgusto, indignación y deseo de libertad.

Según estudiosos de la vida de Aquino, la rebelión de él en 1833 representa todos esos siglos de invasión y cansancio de la situación de opresión en la que se encontraban las comunidades indígenas.

Este líder indígena rompe esquemas como lo han dicho estudioso como el doctor Jorge Arias Gómez, que fue el primero en querer reivindicar y contar la historia del caudillo fuera de la versión oficial.

Gómez habla de lo grande del indio Aquino, enfocándose en los Decretos de Tepetitán dados por Aquino, decretos que hablan de una forma de gobierno autónomo de los Nonualcos.

El indígena era concebido para esos tiempos como ignorante, tonto que no sabía nada. Pero Aquino bota esos mitos; incluso va más allá porque uno de sus decretos protege a la mujer, “los que atropellaren a las mujeres casadas o recogidas serán castigados conforme a las leyes”.

En esa época la mujer no podía ni votar y como dice el doctor Arias, los movimientos feministas aún no iniciaban en Europa pero Aquino ya las estaba reconociendo.

Es por ello que reconocer Anastasio significa reconocer lo indígena, y reconocerlo ahora desde un punto reivindicativo con un nuevo concepto de lo indígena.

Para el docente-investigador del Departamento de Letras de la Universidad de El Salvador, Luis Melgar Brizuela, reconocer a Aquino significa admitir líderes populares. “Hasta hoy solo se reconocen líderes de clase alta, los famosos próceres, todos eran grandes ricos, además de mucha preparación académica, es decir de alta escolaridad en cambio los héroes de sectores populares. Anastasio Aquino, José Feliciano Ama, no se les ha reconocido,” enfatizó.

1-

De la cuesta de los Monteros los asistentes al evento parten en una peregrinación hasta el cementerio donde se encuentra la tumba de Anastasio Aquino. Durante el recorrido algunos gritan consignas en nombre del líder indígena.

Quienes asisten en su mayoría son personas ligadas a organizaciones sociales y pueblos indígenas pero últimamente se integra población civil no perteneciente a ninguna organización pero que ya han escuchado de Aquino.  “ La conmemoración ayuda para proyectar a Anastasio Aquino, su lucha que es nuestra lucha”, señala Arriaza.

La tumba donde finaliza la conmemoración del líder fue descubierta por el investigador de la Universidad Francisco Gavidia, Oscar Peñate, quien se ha dedicado a darle un significado diferente a la vida de Aquino.

El brujo Anastasio Aquino

Mientras en San Vicente conmemoran su muerte reconociéndolo como un héroe que luchó por las injusticias sociales, en Santiago Nonualco, lugar donde nació el caudillo lo ven más desde una perspectiva del realismo mágico, lo conciben como chamán o un  brujo.

En el libro Oralitura del docente-investigador Melgar Brizuela, se recogen una serie de testimonios orales sobre Aquino.

Uno de los testimonios cuenta que han visto al indio Aquino convertirse en una serpiente de oro  protegiendo una fuente de agua que daba de beber a muchos animales;  también hay quienes le vieron convertirse en venado. Dentro de la mitología salvadoreña a esto se le denomina en “nahualismo” el poder de los hombres de convertirse en animales.

Asimismo, relatan que el pozo “el Salto “en Santiago Nonualco está embrujado y que cuando Anastasio venía huyendo de sus enemigos, ahí se escondía y  desaparecía.

Santiago Nonualco y San Vicente se han convertido en las dos caras de la moneda. En el primero celebran su nacimiento  desde una perspectiva mitológica  y en el segundo se conmemora la muerte, considerándolo un líder indígena.

Por ello cuando  la peregrinación llega al cementerio, la gente que trae ofrendas las deposita y posteriormente todos se unen en un ritual de invocación dirigido por los “tatas” hombres y mujeres de edad considerados sabios dentro de la cosmovisión indígena.

El olor del incienso se penetra en el aire, entonces todos de pie realizan el ritual que se orienta hacia los cuatro puntos cardinales y dirigiéndose a los elementos más importantes dentro de su visión .Es un momento solemne de conexión con la naturaleza y de reivindicación popular.

La negación a lo indígena

La conmemoración lleva alrededor de nueve años, sin embargo los medios de comunicación grandes o tradicionales del país no abren espacio en sus noticieros o programas para informar o dar a conocer sobre este evento. “Los medios de comunicación hegemónicos  no les interesa el pueblo indígena, se ve reflejado en sus agendas en las que no nos incluyen” opinó Alfredo Rivera de CCNIS

Son únicamente medios locales y comunitarios lo que informan sobre las actividades y abren espacio para promocionar los eventos. “Solo una vez ha venido canal 6 a cubrir el evento... una sola vez”, mencionó Arriaza.

Arriaza considera que esto se debe a la polarización y transculturización  que  ha llevado a desvincularse de las raíces indígenas. “Nos han criado más a lo español o diferente sin inculcarnos lo nuestro, lo autóctono”, enfatizó.

Al respecto hay que decir que la masacre de 1932, aproximadamente 100 años después de la gesta aquiniana, es un elemento de peso en la negación indígena puesto que historiadores relatan que después de este etnocidio la gente tuvo miedo de decir sus raíces indígenas, se vieron obligados a renunciar otra vez a lo que eran por miedo a que les quitaran sus vidas.

Posteriormente con la globalización,  se ha vuelto más difícil tener una identidad cultural. Hoy se conocen y se adoptan otras expresiones culturales antes que la propia porque se está más cercano a ellas a través de los productos culturales que se consumen.

Por otro lado, el sistema educativo está diseñado sobre un estructura que no se ha modificado, en la que no caben los héroes populares, en las que no caben los pueblos indígenas. “Yo en la escuela me aprendí de memoria hasta el nombre de los barcos que traía Cristóbal Colón, y nunca me mencionaron en realidad al Líder Aquino”, expresó Arriaza.

En efecto, así sucede y mientras no exista esa identidad cultural, la conmemoración de Anastasio Aquino  y de otros héroes populares seguirá siendo reprimida socialmente.

Pero este es El Salvador, un país que tiene sus cimientes en una historia contada a media, con personajes de cierto perfil con la versión de españoles, ibéricos, mestizos, pero donde nunca ha habido derecho de respuesta para los dueños de estas tierras, para los indígenas que son la otra parte, para los ofendidos.

Aquino víctima de la eterna discordia

En el año 2006 diversas organizaciones pro Anastasio Aquino, pusieron un busto del caudillo en la Plazuela del Pilar,  en colaboración con la Alcaldía Municipal que en ese entonces era del FMLN, pero en 2009 la administración cambió de manos y pasó al partido ARENA , como resultado y el busto fue retirado. Arriaza asegura que fue la municipalidad ya que fueron miembros del CAM quienes lo quitaron.

busto

El motivo responde a que Anastasio Aquino es vinculado con la izquierda salvadoreña, pues durante el conflicto armado, en San Vicente se denominó con su nombre algunos frentes de guerra del FMLN.

La presencia simbólica de Aquino connota para los adversarios la presencia de su antagónico, el FMLN. Además por ser un líder popular, se tiende a vincularlos con los partidos de izquierda.

Para muchos estudiosos del líder, Aquino representa las verdaderas raíces culturales de El Salvador, por ello se debe inculcar en las escuelas y educar a la población en general para que la gente tenga una verdadera identidad cultural.

Comenta