Foto/Redes sociales de Wendy Morales

Cuesta creer que una artista, defensora de los derechos humanos y profesional de Trabajo Social se haya amparado en la pandilla MS para extorsionar, pero la Fiscalía General de la República la acusó. La jueza Primero de instrucción de Osicala determinó concederle a Wendy Morales, libertad bajo medidas sustitutivas. No obstante, siempre hay más de lo que se dice en este caso.


 

Por Krissia Girón

Cae la noche y con ella la policía. Usted, en la comodidad de su hogar, se confunde tras escuchar en  la puerta el llamado de la autoridad, y aún más al escuchar los motivos: lo acusan de un delito que nunca cometió. Luego, es llevado tras bartolinas.

Esta breve receta se repite una y otra vez en el sistema de justicia salvadoreño. Recientemente, uno de los casos más conocidos ha sido el de Wendy Morales, licenciada en Trabajo Social, actriz, activista de derechos humanos, organizada en entidades que reivindican los derechos de pueblos originarios y afrodescendientes. Con todas estas credenciales es imposible creer que Wendy cumpla con el perfil de una delincuente, que bajo la sombra de la pandilla MS haya atemorizado a una persona del departamento de Morazán, al punto de extorsionarla con 150 dólares.

En este caso surgen una gran cantidad de interrogantes acerca de las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República (FGR), sobre el actuar del sistema judicial y sobre todo, el papel de las empresas telefónicas en los delitos de extorsión.

“Vamos por partes”, nos dice Dennis Muñoz, abogado defensor de Wendy y representante de la Red de Defensoras de Derechos Humanos. “La Fiscalía afirmaba que una voz masculina le dijo a la victima que depositara el dinero a un número que, según ellos, está a nombre de Wendy. Y luego aseguran que fue ella la que retiró el dinero en un centro comercial de Soyapango”.

Ante este panorama, Muñoz nos plantea las claves que, según él, el equipo de abogados y abogadas, y más de 40 organizaciones a nivel nacional e internacional, hacen a Wendy inocente.

1- La supuesta participación de Wendy, según la FGR, está partida en 2: primero, la Fiscalía aseguró en un primer momento que ella realizó la llamada para extorsionar. Sin embargo, según la víctima, fue una voz masculina la que amenazó con quitarle la vida a cambio de dinero. Evidentemente, Wendy no tiene una voz masculina.

En segundo lugar, según Muñoz, “no solo hace falta recibir una cantidad de dinero en una extorsión, cualquiera puede recibirlo incluso por equivocación, sino que se debe haber una exigencia, y evidentemente ella no realizó dicha exigencia. Y con esto tengo la teoría que el delito se encuentra partido y no se le está juzgando a ella por un resultado material.”

2- El número desde donde se realizó la extorsión nunca estuvo a nombre de Wendy. Dennis Muñoz afirma que “lo único que sí estaba a nombre de ella es la cuenta de Tigo Money, que en el 2012 sólo se utilizó una vez”. En marzo de 2014, la compañía telefónica realizó una reasignación de este número a otra persona, un mes antes de consumarse el delito de extorsión.

3-No existe una constancia que ella haya retirado ese dinero. Wendy, durante el proceso, ha solicitado esa constancia y, a la vez, se le realizará un examen grafotécnico.

(Un examen grafotécnico, o pericia caligráfica, dentro de las ciencias periciales o forenses, permite analizar detalles materiales en documentos, como por ejemplo, la autenticidad o falsedad de una firma).

Este examen sería una de las pruebas principales para determinar si fue Wendy quien recibió el dinero de la extorsión.

4-El equipo de abogados defensores presentó, en la audiencia realizada el pasado miércoles 21 de septiembre, documentos que prueban que Wendy no pudo haber estado en dos lugares a la vez. Gustavo Martínez, novio de Wendy y miembro de la organización “Azul Originario” nos comentó que Morales, desde los 13 años, se ha dedicado a las artes escénicas.

“En la fecha en que se dio la extorsión ella laboraba en una de las compañías de teatro muy reconocidas en el país que es el Teatro Hamlet. En abril del 2014 ella se estaba preparando para el montaje de una obra titulada La Pasión de Cristo, donde ella encarnaría el papel de Verónica. Justo en la fecha en la que se le vincula en este delito, en la que la Ffiscalía asegura que ella se presentó a Soyapango a cobrar la extorsión, Wendy estuvo en una sesión fotográfica para una nota que se publicaría en El Diario de Hoy acerca de la obra. Además, hay otros elementos que refuerzan eso como el listado del elenco, el registro de EDH de la hora en que las fotos fueron subidas al sistema, una agenda donde anotaba las actividades que haría en el día, entre otras”, comenta Martínez.

Además, según familiares, allegados y sus abogados defensores, Wendy no conoce el municipio de soyapango, y tampoco frecuentaba el centro comercial en cuestión.

*Y si el delito no está probado ¿Por qué su detención?

El 9 de septiembre, el juez Primero de Instrucción de Jocoaitique, Morazán, concedió a la Fiscalía 4 meses más para recabar pruebas que establezcan la culpabilidad de Wendy, pese a que esta instancia ha tenido dos años para realizar este procedimiento. En este lapso de tiempo, ordenó también que Morales debe guardar detención hasta que se cumpla este plazo.

El abogado defensor de Wendy explica que “según el artículo 331, inciso primero del Código Procesal Penal, habla de que se debe de excluir de las medidas sustitutivas el delito de extorsión. Sin embargo, en el artículo 329 habla de que la detención provisional debe de sostenerse en dos pilares: primero, que debe estar acreditada la existencia del delito, y dos, también debe estar probada la participación de la persona acusada. Sin duda, en el caso de Wendy, no existe la participación  de ella en el delito, y además, existen una gran cantidad de arraigos profesionales, organizativos y académicos que prueban que Wendy no cumple con el perfil de una extorsionista”.

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En el caso de Wendy hay muchos vacíos. Elementos preocupantes para una gran diversidad de organizaciones sociales, juveniles, de mujeres, tanto a nivel nacional e internacional, ya que consideran que este y otros casos evidencian la ineficiencia del sistema de justicia. Un sistema que ya tiene muy bajos niveles de credibilidad entre la población salvadoreña-

Alejandra Burgos, de la Red de Defensoras de Derechos Humanos, considera lamentable “la gran cantidad de vacíos legales que ha tenido el caso de Wendy, así como la vulneración a sus derechos humanos durante su detención, ya que el equipo de abogados y su misma familia ha tenido poco o nulo acercamiento a ella desde el pasado 5 de septiembre”.

Leonel Herrera, director ejecutivo de ARPAS, cuestiona al sistema judicial “que arremete y tiene procesada a Wendy, con todo el peso de la ley, y deja libre al ex fiscal Luís Martínez, que según el Tribunal de Ética vendió justicia en su gestión. Este mismo sistema de justicia no quiere investigar los 150 casos de corrupción presentados ante la fiscalía. Estamos frente a un sistema que arremete contra personas humildes y favorece a personas con poder político.”

Ecuador, Perú, Colombia, Argentina, Guatemala, Honduras, Estados Unidos, Italia y México son solo algunos de los países desde donde provienen muestras de apoyo en torno al caso de Wendy, y quienes han manifestado su preocupación sobre este.

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En la audiencia especial realizada el 21 de septiembre, la jueza Primero de instrucción de Osicala determinó concederle a Wendy Morales, libertad bajo medidas sustitutivas, que son: presentarse al Juzgado cada 15 días, cancelar $2,000 dólares en concepto de caución económica y no salir del país hasta que se realice la audiencia preliminar. La FGR tiene cinco días hábiles para apelar esta decisión y, si lo hace, la Cámara de lo Penal de San Miguel tiene ocho días hábiles para resolver a favor o encontrar la apelación.

En sus primeras declaraciones, luego de esta audiencia especial, Wendy manifestó estar agradecida con el apoyo de las organizaciones. Además comentó que, tras bartolinas, conoció casos similares al suyo. Morales considera que el hecho de ser joven es ser víctima de criminalización, cuando las autoridades no encuentran vínculos con pandillas.

“El caso de Milagro Sanchez, una compañera que ya lleva dos meses detenida y ni su abogado la ha llegado a visitar. Como el mío hay muchos casos que es importante que la fiscalía investigue, ya que es una violación a los derechos de las mujeres, a los derechos de los jóvenes. Yo al salir de esto tengo un compromiso muy grande con la gente que pasa por esto porque lo he vivido en carne propia y sé lo duro que es estar en estas condiciones”, expresó Wendy, en medio de lágrimas y del abrazo de quienes le respaldan y exigen justicia.

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