Foto: Vladimir  Preza

Por Tania Primavera /taniaprimavera777@gmail.com

Como presentía Tana Casanova que sería su día. Hay días donde la sensibilidad llega y es una maldita agonía. Pensaba mejor en cosas positivas “Visualizá y será, no te conformés”.

Lo que ocurre sigue a la vista, sin tierra, sin casa, sin poesía, calma. Lo mejor es leer. Las películas no la entretienen, la distraen. Ve las orquídeas de nuevo, lila, amarillo, blancas. Toca el romero, aroma exquisito. Pero estaba así, así triste, era como el día mas triste de todos. El Rey desaparece. El Mago también. El cordero del Principito la llama.

Le esta pasando, de paso, de todo. Salió caminando sin rumbo. Encontrando niños descalzos y sucios, cielos azules preciosos. Se cayó a media calle, temblando, pero solo hizo una llamada que no contestaron. Se levantó como si nada, continuo y pasó por donde filmaron “Gran Debut” de Baltazar Polío en 1976, en una comunidad pobre y peligrosa. No tenia miedo a nada, ni a la muerte.

Era casualidad que vivía en la felicidad y de súbito se iba a la fantasía. Los muertos en las noticias ya no los quería ni ver. Todos hablaban de los altos índices de violencia. En este Paraíso. Hay días que amanece y ni ve el cielo. No vio la Súper Luna de la que tanto hablaban. Se puso lunática. Usa sus lentes para ir al trabajo. Llora mientras corrige los textos de un nuevo libro con memorias de la guerra.

Buscaba donde desaparecer sin música en sábado. Amaneció con sus pijamas rosa, y Sagatara la saluda. Hay viento en las hojas del árbol de mango. Puso música al despertar, Nocturno 20 de Chopin. Tana tomó un libro. La luz comienza a entrar a la casa, la librera se ilumina.

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