De cómo una joven universitaria transformó su vida e "hizo sacrificios" por un hombre al que luego de meses de tormentosa relación sentimental, le tildó como su "agresor"; una persona que la introdujo en una jaula decorada con peluches y chocolates y cerrada con violencia.  


Por Clanci Rosa

—Pero ¿Por qué a pesar de eso seguí dándole la oportunidad de cortejarme? Sencillo porque me sentía tan mal y tan miserable por la relación anterior, que decidí seguir con eso, pasó diciembre y se llegó enero, un día nos vimos en un centro comercial y fuimos al cine, dentro de este lugar me pidió ser la novia y le dije que sí, desde ese momento yo no lo sabía pero… estaba marcando la historia más infeliz y desdichada de mi vida amorosa hasta hoy—.

La historia de “Lilian” (nombre ficticio) se ha replicado en cientos de miles de mujeres. Ella es una mujer joven de 26 años, estudiante universitaria de segundo año de licenciatura en Enfermería que decidió contarnos su historia, y precisamente en febrero, denominando como el mes del amor y la amistad, esta historia es más que pertinente.

Desde la niñez se van implementando ideas del cómo “ser mujer” y de cómo son las relaciones. Las niñas juegan con muñecas a las cuales les asignan una familia, esposo , hijos; en este juego las  mujeres siempre están en casa cuidando a su hijo, por supuesto sin descuidar su imagen, pero el padre es el gran ausente en la familia, porque él es el que trabaja, por ende es justo que la mujer pase en casa.

La familia, la iglesia , los medios de comunicación, refuerzan los patrones culturales que someten a las mujeres a la autoridad que es representada por el hombre; en casa las mujeres obedecen a un hombre “nadie puede salir si el padre no lo permite, toda decisión debe ser consultada con el hombre, él tiene la última palabra”; en la iglesia el libro sagrado dice que la cabeza del hogar es el hombre, y en la escuela son los maestros (aunque no en todos los casos) los que siguen ese patrón, prohibiendo muchas veces que las niñas practiquen deportes “de varones” como el fútbol e incluso separando a las niñas de los niños porque éstas son más frágiles, etc.

—Una por amor debe hacer todo; perdonar infidelidades, callar porque puedes empeorar las cosas, lo mejor es no discutir, el hombre es hombre ya su temperamento es así, la mujer debe ser la paz de esa tormenta—, consideraba Lilian.

Con todos estos antecedentes no es de extrañar que a mayoría de mujeres busquen al hombre perfecto: fuerte, guapo y con carácter, para complementar a la mujer que al contrario es débil, según la sociedad, existe una presión consciente e inconsciente sobre la mujer para que busque un hombre porque si no se quedará sola.

El miedo a quedarse sola ha llevado a muchas mujeres a salir con patanes , ese mismo miedo a arrojado a muchas chicas a relaciones tóxicas, a soportar violencia porque el amor es así, el llamado “amor romántico”, que no es más que absurdas ideas sociales que pregonan siempre la superioridad masculina.

El hombre romántico te dedica post en Facebook, te llama para saber si estás bien, te invita a cenar con sus padres y te dice siempre lo bonita que eres, pero también es celoso, ahhh pero te cela porque te ama; también te gritó el otro día, “si, pero después me regaló rosas”, te ha insinuado muchas veces que cuando se casen tú ya no vas a trabajar “si, pero es porque él quiere que yo eduque a nuestros hijos”. En general se nos ha preparado para cambiar una virtud de un hombre por diez de sus defectos.

Este fue el caso de Lilian. —La verdad… como toda mujer llena de ilusiones de querer y empezar un noviazgo bonito con una persona yo anduve con alguien que me cegó a tal punto que no pude ver que había caído en una relación toxica—.

Una amiga le presentó a un muchacho en la universidad mientras ensayaban un drama. Una mañana salieron al cine Lilian, el joven pretendiente y otras amigas.

 —Me envió una solicitud al facebook y comenzamos a hablar; yo le gustaba pero el a mí no, solo me caía bien, pero dos meses antes yo me sentía fatal por una ruptura amorosa  y mis amigas me decían que saliera con él, porque  era súper tranquilo me lo describieron como el hombre que jamás me iba a traicionar y siempre me trataría bien, pero aun así,  no estaba muy convencida—, recuerda Lilian.

Con el paso de los días él se esforzaba para quedar bien con ella y para que le diera una oportunidad de ser novios. Una noche asistieron a una fiesta con sus amigas. Lilian y el joven bailaron, —esa noche me dio un beso, debo confesar que no me sentí muy cómoda con eso—, admite

Se llegó diciembre y con ello las fiestas de fin de año, los abrazos, la buena bebida y por supuesto la buena comida, con una amiga de la cuadra Lilian solía departir un par de tragos; esa noche decidió enviar una fotografía de botellas de licor a unos amigos suyos.

—Ese misma noche el me envió un mensaje que por qué estaba tomando, él me hizo sentir mal, me hizo sentir por lo más bajo porque yo me tomaba un par de tragos, en realidad no sé porqué me sentí así, porque yo estaba en mi casa con mis amigos y con mis papas y todos estaban alegres—.

Aún así Lilian continuó dándole la oportunidad de seguirla cortejando, sin saber que le esperaba una de las relaciones más tormentosas de su vida.

En un principio como toda relación todo es amor, cariño, detalles, pero fue pasando el tiempo y él le pedía ciertas cosas que parecían locura para ella.

 —Pero muchas veces las mujeres actuamos como la sociedad nos ha enseñado : nosotras tenemos que sacrificar algo por “el bien de una relación” y exactamente eso mismo hice,  me comencé a quitar los aretes que tenía porque eran expansiones y a él no le gustaban, me las quite por él , yo soy una persona que me gusta hacer ejercicio le quise inculcar a él, en un principio me acompañaba ,pero  un día dejó de ir y ese mismo día me fue  a buscar al salón y me sacó en medio de la clase , discutimos, me dijo que el tiempo que yo pasaba haciendo ejercicio, bien pudiéramos estar juntos pero que por mí no pasaba eso, era culpable  ¿y qué paso? Dejé un día así de la nada de ir a ejercitarme por él, “para dedicarnos tiempo”. —

Luego ya no le gustaba que se pintara el cabello porque le decía que le daba mala impresión a su madre con el tono rojo que usaba ¿y qué paso? Lilian se lo dejó de tinturar por él y para quedar bien con su madre.

Lilian cuenta su historia con cierta indignación, ahora no comprende como dejó pasar tantas cosas que sabe que estaban mal, pero en el momento la ilusión de tener algo “real” con alguien no se lo permitía ver.

—Él sabía que tenía amigos que me querían mucho y me invitaban a la playa a veces de noche y antes de conocerlo a él iba pero el solo por el hecho de que entre mis amigos había hombres y homosexuales me dijo que ya no saliera con ellos, y nuevamente accedí—, relata.

De pronto Lilian ya no podía ir al cine sino era con él pues sino, él discutía y se hacia la víctima, haciéndole sentir desconsiderada; se molestaba cuando bromeaba con sus amigos de la U y hasta le dijo que ya no la llevara con ellos pues él

—Un día me dijo ¿me das permiso de salir con unas amigas? Y yo le dije que no era su mamá para que me pidiera permiso, a los días le digo que voy a salir con unos amigos y amigas y me dijo ¿Y a quien le has pedido permiso? Inmediatamente le dije a nadie yo solo te lo estoy diciendo y salí con ellos, total llegó un punto en que como el no salía de su casa los fines de semana él no quería que no saliera a ninguna parte ni siquiera con mi familia—

  Ah pero eso sí, los detalles amorosos nunca faltaban, los peluches, los chocolates las tarjetas, los globo; él pensaba que con eso ganaba la voluntad de su joven novia. Ella en tanto, continuaba confusa en un círculo vicioso a la espera de continuar con esa relación pensando que todo iba a mejorar

—Pero poco a poco abrí mi mente, mi corazón y mi alma y dije no, ya no puedo más estar así , yo no era así, yo era una mujer alegre libre de hacer lo que quería, salir donde quería, hacerme los cambios estéticos que yo quería, bromear, reír , comer,  tomar todo lo que me gustara—, reflexionó Lilian.

Un día, la joven se decidió y finalizó su relación pero a los pocos días se arrepintió y le pidió regresar. Luego, él admitió que era difícil continuar pero se arrepintió en el momento y continuaron siendo novios bajo ciertas condiciones que Lilian calificaría posteriormente para esta entrevista como “estúpidas”.

—le dije que estaba bien. Esa misma noche habée con una amiga y me dijo que yo no tenía por qué seguir condiciones, que si la relación seguía tenía que fluir bien y no por esas cosas y que definitivamente no podía seguir con él porque eso me tenía con depresión, no me arreglaba, tenía baja autoestima—, relata.

Al día siguiente se armó de valor y lo cortó definitivamente. Confiesa haber sentido un vacío y tristeza mezclada con la necesidad de volver con su agresor.

Como esta historia hay muchas, se repiten día con día. Al respecto Virginia Walsh decía: “El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”

Lilian ahora está más saludable y dedicada a hacer lo que ama —Con mi historia las insto a que reflexionen sobre su relación sentimental ,  si están en una relación donde solo les piden cambios tanto estéticos como de actitud y ellos no las quieren como son , es mejor alejarse, cuanto antes mejor, porque al acceder a eso están accediendo a vivir en una prisión psicológica que solo las lleva a la depresión, a la angustia, a la desesperación porque quieren estar con esa persona pero al mismo tiempo quisieran salir de esa situación y no saben cómo—

 —En este mes del amor y la amistad las invito a que se quieran se den un auto abrazo un beso que se vean en el espejo y digan “yo soy bella, soy inteligente y si alguien me va a querer que me quiera tal como soy, con mis virtudes, mis fallas, con mis locuras que esa persona me valore pero sobretodo valorarme  y amarme yo como persona, como ser humana única e irrepetible y que nadie va a venir a eclipsar mi ser con pedirme ser alguien que no soy—, concluye.

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