El trago amargo de la captura de su hijo le ha pasado facturas en lo físico, lo emocional y lo económico. Pero en su captura hay irregularidades que el Estado no termina de admitir y aún lo mantiene tras las rejas.


Video cortesía Facebook/Justicia para Wendy Morales

 

Por Redacción Gato Encerrado

Meira Alemán es mujer de pocas palabras y una mezcla de nerviosismo y denuncia delata que quiere gritarle al mundo que el Estado de El Salvador ha secuestrado a su hijo, Daniel Alemán. Que le puso pruebas falsas para acusarlo de narcotraficante y que encima de no liberarlo ante este imperdonable acto de la Policía Nacional Civil (PNC) la justicia se burla de su dolor cuando suspendió la audiencia preliminar porque no había fiscal ni quien lo llevase al juzgado.

“Me duele mucho no estar con él este Día de las Madres porque somos de los que celebramos siempre en familia y los días de las madres se levantaba temprano, me abrazaba, me daba besos. El primero que lo hacía era él y hoy no estará mi hijo para hacerlo. Es triste”, dice Meira en una entrevista exclusiva con Revista GatoEncerrado.

Sobre la irregular captura de su hijo, hay dos policías procesados judicialmente por haber cometido presunto fraude procesal al colocar la droga a Daniel como prueba. Además, las versiones de los agentes que lo capturaron, el parte policial y los testigos, se contradicen unas con otras, lo que llevó a la Procuraduría de Derechos Humanos (PDDH) a denunciar que su detención fue irregular.


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Daniel Alemán cumple hoy, 10 de mayo, cuatro meses de conocer qué es estar tras las rejas; u familia lleva el mismo tiempo de conocer qué es la matonería y la intimidación policial que según han denunciado que sufren. La soledad en casa les acompaña y la nostalgia del recuerdo de su hijo no cesa.

“Las personas que representan la ley, quienes han jurado servir y proteger han fallado”, lamenta Meira.

Ella es una mujer que ha demostrado su fortaleza y ha sabido esculpir esperanza entre las latas y el horno de la panadería donde trabaja y en la cual le ayudaba su hijo.

“Mi hijo me ayudaba, era parte del negocio, lavaba latas, a engrasar, empacar y vender a las tiendas. Ahora la producción ha bajado y mi estado de ánimo. Para mí es bien difícil trabajar sin mi hijo”, recuerda.

Su dificultad le ha pasado factura. Dice haber rebajado al menos 10 libras desde la captura de su hijo; en lo económico, gastos que se salen de su presupuesto como el depósito mensual para que Daniel pueda comprar dentro de la prisión donde permanece preventivamente, además de gasto de abogado, papelería, transporte; en lo moral, “desde el momento de su captura, a este día, no ha existido un día en que yo no llore por mi hijo”.

La tarde en que lo capturaron, Meira corrió en busca de su hijo. Desesperadamente quería saber dónde estaba porque se lo ocultaron todo.

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Ahora, hace largas filas para pasar los cuestionados registros penitenciarios para visitar a su hijo. “Él está sereno y fortalecido. Tiene la plena confianza en que todo saldrá bien porque es inocente de lo que se le acusa”.

Ahora, en el Día de las Madres, expresa su total respaldo a otras mujeres que pasan por igual o peor situación que la suya. “Las apoyo porque su sufrimiento es grande. Ánimo que la justicia va a llegar. Alcen la voz y no tengan miedos para que la justicia llegue”

Decidió protestar y alzar la voz y en los medios y redes sociales, encontró un nicho para su reclamo. No solo por su caso, sino por poner un “basta ya”. “Cómo Daniel, hay muchos casos”

Y tiene un recado para el Estado y la cuestionada justicia que aplica a su hijo: “estamos abiertos a investigaciones y no tenemos nada que ocultar. Que haga lo correcto. El hecho que no se compruebe su culpabilidad no quiere decir que sea un Estado fallido, al contrario, demostraría que sí se aplica la justicia”.

Este Día de las Madres, la nostalgia y el recuerdo de los abrazos de su hijo, se mezclarán con la fortaleza y determinación que tiene para seguir horneando esperanza y justicia.

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