Foto cortesía/Amorales

Para el año 2015  hubo 69 embarazos al día en adolescentes en El Salvador. En total durante el año hubo 1,444 niñas embarazadas entre 10 y 14 años; en ese mismo año 1,634 niñas fueron violentadas sexualmente. Una dura realidad que es mostrada desde el teatro "del oprimido" por el Colectivo Amorales


Por Michelle Hernández

De pie frente al médico que la examinará, expresa con la voz entre cortada —me violaron, me violaron, acaso no entiende que a mí me violaron—. Él se rehúsa a establecer un contacto visual, sigue con la mirada perdida sobre su estetoscopio, de repente un grito rompe el silencio en aquel cuarto de hospital ella grita — ¡doctor! Míreme aunque sea—, la indignación invade su ser, no concibe que la ignoren luego de haber sido violada sexualmente.

Este es uno de los tantos casos que viven muchas niñas, jóvenes y adultas en El Salvador luego de ser abusadas sexualmente ya sea por un familiar o alguien desconocido, y aun peor quedan embarazadas producto de ello cayendo en el desamparo, siendo discriminadas dentro de su entorno social y sin la libertad de decidir sobre su propio cuerpo.

María (nombre ficticio) con tan solo 11 años de edad sintió lo que muchas en algún momento de su vida sufren luego de pasar por una violación. Debe proyectar un papel de adulta para poder tomar una decisión crucial, ya sea de abortar o correr el riesgo de traer al mundo a su hijo sabiendo que en el proceso uno de los dos puede morir.

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A raíz de este grave problema que aqueja a las mujeres, surge un modo de presentar y denunciarlos a través del teatro y para ello nace la “Colectiva Amorales” un grupo de jóvenes feministas que utilizan el arte teatral para sensibilizar a la población salvadoreña a través del denominado “teatro del oprimido” donde buscan resaltar la importancia de la aprobación de las cuatro causales para la despenalización del aborto en El Salvador.

Sin embargo, este tema toca fibras sensibles para muchos como lo expresa Lissania Zelaya parte de la colectiva. “Nosotras apoyamos las cuatro causales y tenemos una campaña por la despenalización del aborto, la cual se llama ‘Actúa y Apoya’ y una reforma al artículo 133 del código penal”.

En octubre del 2016, Lorena Peña, diputada del partido FMLN y otro grupo del mismo partido presentaron una pieza de correspondencia para modificar dicho artículo la cual refiere: “el que provocare un aborto con el consentimiento de la mujer o la mujer provocare su propio aborto o consintiere que otra persona se lo practique, será sancionados con prisión de dos a ocho años”.

 La escena de María refleja que en el país el aborto no está permitido, por lo cual ella tiene que pasar por un proceso obligatorio de ser madre, y sobre ello, también experimentar cambios y riesgos en su cuerpo a pesar de estar consciente que ella es capaz de decidir sobre su cuerpo siendo ese un derecho como lo expresa ante el doctor.

María cierra con fuerza su mano en forma de puño luego de haber gritado, el doctor inmediatamente la ve y dice —ve que muchachita más malcriada—. Con un ceño fruncido entre sus cejas ella exclama —yo no soy malcriada, este es mi derecho míreme aunque sea—.

El objetivo, según dicen,  es sensibilizar y concientizar a la población, como lo afirma Lissania. “Nosotras al final de cada presentación decimos una frase que dice ‘no te pongas solo en los zapatos de la otra persona, ponte el vestido, ponte su vida ponte su situación’”.

 

La también actriz afirma que el teatro de la calle da la oportunidad de estar cerca de la gente despertando emociones y sentimientos, transformando a la sociedad pues es así que se reflejan las problemáticas que golpean fuertemente a las mujeres y niñas.

 “Mucha gente piensa que lo que nosotras hacemos no es teatro porque creen que el teatro es cuando vas a una sala y te sientas y esperas  que empiecen actuar, pero ese es el teatro hegemónico que todos conocen, pero en realidad hay otras formas de hacer teatro y es el que hacemos cuando incluimos al público creando un vínculo, el teatro no sólo se está dando en el escenario sino en todo el espacio”, asegura Lissania Zelaya.

Si bien la diputada Peña impulsó en un primer momento la penalización del aborto tachándolo de crimen e inmediatamente exponiendo a sentencia en quien lo ejecutare, ha emitido recientemente una postura a favor de la despenalización, presentando una modificación para la reforma de dicho artículo.

Lo que deja en evidencia que los parlamentarios salvadoreños después de todo, no logran establecer un acuerdo mientras unos están en contra y luego se contradicen, otros están a favor desde un principio como el caso del diputado del partido de derecha, Arena, Johnny Wright Sol quien recientemente dio una iniciativa de ley a favor de preservar la vida y salud de la mujer.

A raíz de esto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala como “escandaloso” el tema del aborto en El Salvador debido a una grave condena impuesta a mujeres que aborten, haciéndolo ver como homicidio.

El representante para Centroamérica de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), Alberto Brunori afirma que "en El Salvador no solo se penaliza el aborto voluntario, sino que se criminaliza a las mujeres que tienen un aborto natural extrahospitalario y, en ocasiones, se las llega a imputar el delito de homicidio".

Por otra  parte el jurista y exfuncionario de la ONU Luis Ramírez dijo a Revista Gatoencerrado que  “este tema tiene evidentemente un enfoque de derechos humanos y debemos ser bastante objetivos y precisos, hay que reconocer que en el fondo si existe un interés político, al citar los tratados internacionales  donde infieren en el artículo cuatro como el derecho a la vida, y este está sujeto a la ley general (constitución), en donde el articulo uno señala que el estado de El Salvador reconoce a la persona desde el momento de su concepción”.

Sin embargo, Ramírez resalta que debe estudiarse a profundidad el tema del aborto en cuanto a la concepción humana antes de penalizar este tipo de actos.

 

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Volviendo al caso que refleja María,  aquella escena pasa en la realidad pues muchas  mujeres a su corta edad están a la deriva ante una encrucijada, ella reconoce que es una problemática grave que violenta sus decisiones y  su cuerpo por lo que la lucha es persistente hasta que se respete y visibilice a la mujer, siendo un deber por parte del  Estado salvaguardar la vida y salud de manera integral.

María,  al ver la reacción del doctor y su poca atención hacia lo que le había pasado, el llanto se apodera de ella, sentía rabia, impotencia, quería descargar su indignación por haber sido ignorada e invisibilizada tras haber sido abusada sexualmente y no tener ayuda

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