Por ejemplo en los restaurantes donde les dan trabajo a personas con Síndrome de Down que no solo sea en las áreas de servicios varios (con mucho respeto a esta labor)


Por Melissa Córdova*

Lastimosamente se sigue viendo al Síndrome de Down como una enfermedad y no como una condición. Y sin duda es por la falta de información sobre el tema, por la falta de conciencia de que las diferencias  nos hacen personas únicas, y sobre todo de la falta de inclusión en las distintas áreas de la sociedad tales como:  la escuela, iglesia, el mismo Estado al no crear espacios de verdadera inclusión.

Para muestra un botón y como denuncia pública, hasta el sistema de salud privado excluye. Sabemos que cada aseguradora de salud tiene sus políticas y para tomar seguros médicos debemos estar “sanos” y nos enfrentamos a querer tomar un seguro de salud…a pesar que Celeste es y ha sido una niña muy sana su mismo control médico lo dice ya que en dos años y medio solo se ha enfermado de tres gripes y dos diarreas pero para el sistema de salud privada ella no es apta para tener seguro medico, aquí la respuesta al padre de mi hija:

No estoy diciendo que la deban a aceptar sí o sí. El problema aquí es la claridad de la exclusión “Las aseguradoras no brindan cobertura médica a una persona que tenga Síndrome Down” , no es porque algún estudio médico detalle una enfermedad grave de Celeste, sino es por:  su condición.

Por otra parte, se busca alternativas privadas por la deficiencias en el sector público de salud (cabe mencionar que hay excepciones) pero en caso de discapacidad falta avanzar en la forma de su tratamiento.

En el marco del 21 de marzo, día en el que se visibiliza a las personas con Síndrome Down declarado por las Naciones Unidas desde el 2011 con el fin de sensibilizar en el tema, queda al descubierto la enorme necesidad de avanzar en la inclusión, en romper la información establecida en temas de discapacidad.

Es necesario dar una mirada desde los derechos, no desde un mero diagnóstico médico. Y cuando me refiero a inclusión, es en todos los espacios; por ejemplo en los restaurantes donde les dan trabajo a personas con Síndrome de Down que no solo sea en las áreas de servicios varios (con mucho respeto a esta labor), sino evaluar sus capacidades, sus sueños, sus necesidades como a otra persona regular, pero no determinar sus funciones por su condición de Síndrome de Down.

Falta mucho camino que recorrer,  pero es alentador conocer de personas  sensibilizada y  tomándose en serio la inclusión. Y en esta vida Celeste que estoy viviendo, reitero mi compromiso por avanzar…


*Melissa Córdova es periodista, actriz de teatro, catedrática universitaria y coautora del libro “El país que viene”. Articulista del espacio “Una vida celeste” en Revista Gatoencerrado

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