Gato cinéfilo

Las películas sobre mafiosos se niegan a morir

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

Martin Scorsese es característico por sus películas sobre el mundo de la mafia. En su más reciente filme, The Irishman, reúne a los personajes más icónicos del cine Gánster (Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci) para contar la historia de cómo la vejez también le pasa factura hasta a los hombres más duros.

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El cine sobre mafiosos es casi un subgénero que se rige bajo su propia filosofía. Desde sus inicios, este tipo de películas cuenta cómo funciona este intrincado submundo de las calles (The Public Enemy, 1931) hasta el ascenso y caída del poder (Sacarface 1983). No es de extrañar la atracción que el público tiene hacia los antihéroes que protagonizan este tipo de cintas, desde Michael Corleone y su venganza hasta Henry Hill enviciado por una vida de excesos y lujos (Goodfellas, 1990).

The Irishman sigue las mismas premisas de las películas de gánster que le anteceden. La violencia, el honor, los códigos morales de sus personajes y la idiosincrasia de la Cosa Nostra. Martin Scorsese tiene un sello muy marcado en su filmografía, desde referencias religiosas hasta datos casi biográficos. En la mayoría de sus películas retrata la cotidianidad con la que viven estos personajes y sus conflictos al pertenecer a este grupo.

La historia de El Irlandés comienza con un característico plano secuencia a lo Scorsese, que recorre las instalaciones del geriátrico para mostrarnos a un avejentado Frank Sheeran, quien apenas vislumbra un atisbo de vida. Es aquí donde la película se divide en tres tiempos: los inicios de Sheeran como matón, sus años de gloria con Russell Bufalino y el descenso a la vejez.

 

Es indiscutible que la califiquen como El Padrino de Scorsese, a diferencia de sus trabajos anteriores como Mean Streets o Casino, que presenta la vida de las calles de manera anecdótica y moralista. El Irlandés esboza al ser humano que se esconde detrás del matón, el hombre con problemas de comunicación con sus hijas, que termina siendo víctima del paso de la vejez y todas sus aventuras de crímenes y tiroteos son arrastradas por el paso del tiempo, olvidadas, así como va siendo olvidado el nombre de Frank Sheeran.

Esta cinta elude el vertiginoso mundo de la mafia, para mostrar un retrato más personal e introspectivo de lo que un hombre puede perder por las decisiones que toma. Si bien hay asesinatos y escenas al estilo clásico de su director, la cinta toma un camino poco abordado en este tipo de películas: la de humanizar al mafioso. Y esto se ve presente cuando empatizamos con un De Niro que, aun teniendo dinero y haber sobrevivido a la muerte, se encuentra solo, con sus historias y con nadie con quien platicar.

 

The Irishman demuestra que las películas sobre mafiosos aún siguen vigentes en la actualidad, es una oda al fascinante mundo de este subgénero, un proyecto que logra reunir a grandes actores como Joe Pesci, Robert De Niro y Al Pacino, que son pilares dentro de este tipo de cintas en esta época.

Sin duda alguna, Martin Scorsese mantiene vigencia en el mundo del cine y es parte fundamental de la filmografía de estos últimos años. Con su último proyecto, Scorsese no solo habla de la vejez (situación que él está experimentando), también habla sobre el hombre que tiene la necesidad de contar historias para no ser olvidado.

*Fotos de la película

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

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