"La pobreza tiene rostro de mujer y lo vemos reflejado en el índice de desnutrición": Ingrid Hausinger

Académicos y periodistas discutieron sobre el escenario socioeconómico en Centroamérica, a partir de la crisis generada por la COVID-19, en un conversatorio virtual organizado por Revista GatoEncerrado y la Red de Investigadores Ambientales. Analizaron los factores históricos que propiciaron la desigualdad en la región, la condición de inseguridad alimentaria antes y después de la pandemia, así como propuestas desde la economía y la ecología para sobrevivir a la situación.

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Ingrid Hausinger, coordinadora del programa Ecología Heinrich-Böll-Stiftung, planteó que las mujeres cumplen un papel fundamental para la soberanía alimentaria en países como los de Latinoamérica, porque contribuyen de manera decisiva en el proceso de producción de las cosechas. Sin embargo, la población femenina en las zonas rurales sufre mayor desigualdad económica, debido a la discriminación, menor acceso a salud pública y al trabajo remunerado, entre otros factores.

“Por eso se dice que la pobreza tiene rostro de mujer y lo vemos reflejado en el índice de desnutrición. En El Salvador y en toda Latinoamérica y en todo el mundo, los índices de desnutrición para mujeres son mayores que para hombres en Latinoamérica, son incluso 10 puntos porcentuales más”, dijo Hausinger, en el conversatorio virtual "Pandemia y desigualdad: El escenario socioeconómico centroamericano", organizado por GatoEncerrado y la Red de Investigadores Ambientales (REDIA).

La ecologista recomendó al Gobierno apostar a las pequeñas fincas agricultoras. "Estas son las que alimentan al mundo y es en este sentido que se deben enfocar las políticas", señaló.

El historiador costarricense José Antonio Hernández explicó que la desigualdad actual en Centroamérica se remonta al colonialismo, con los diferentes estatus económicos entre españoles, indígenas y afrodescendientes.  

"La desigualdad histórica en nuestra región es causada en gran medida por la creación de la riqueza, en su momento la cochinilla y luego aumenta con la aparición del cultivo de café", explicó Hernández, quien agregó que enfrentaremos algo completamente inédito en la historia, y que cada país de Centroamérica debe hacer redes de solidaridad para enfrentar la COVID-19.

El economista Ricardo Castaneda, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), indicó que en 2018, antes de la pandemia, en Centroamérica había14.5 millones personas en condición de inseguridad alimentaria. Es decir, no tenían los nutrientes necesarios. Explicó que el escenario económico generado por la COVID-19 es negro, porque los datos así lo indican. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha presentado cuáles pueden ser los escenarios en los países de Latinoamérica. 

"En Guatemala se puede incrementar la pobreza entre 0.7 y 1.3 puntos porcentuales; En el caso de Honduras, puede ser entre 1.5 y 3 puntos porcentuales; y en el caso de El Salvador, puede ser entre 1.7 y 4 puntos porcentuales. Es decir, estamos hablando de incrementos de la pobreza sumamente fuertes, incluso mucho más fuertes que en la crisis económica del año 2008 y 2009 (...) Es una de las crisis más graves del último siglo", detalló. 

Esto se traduce en mayores índices de desempleo. Castaneda agregó que desde el Icefi, se proyecta que en Guatemala pueden perderse hasta 556 mil empleos, en honduras 261 mil y en El Salvador 216 mil. Antes de la COVID-19, la mayor parte de la población estaba en el sector informal, por tanto, los niveles de ingreso bajo tampoco tenían protección social. "Evidentemente, de no hacer una reforma, los costos de esta crisis los van a pagar los grupos más vulnerables", dijo el economista. 

Para Castaneda, la política fiscal debe cambiar para que paguen más los que tienen más, sino las consecuencias devenidas por la crisis recaerán en los sectores más vulnerables. También indicó que no son necesarios los gastos públicos como viáticos e instrumentos militares, por lo tanto pueden reorientarse a salud. 

El economista señaló que en El Salvador el perfil de riesgo ha aumentado por la falta de un plan ante la emergencia, pero también por los pronunciamientos del presidente Nayib Bukele contra los distintos poderes del Estado. "Esto puede aumentar la tasa de interés", consideró.

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