Gato cinéfilo

Rebecca y el reto de hacer un remake de un clásico de Hollywood

Denni Portillo

Denni Portillo

Docente del Departamento de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES). Cine clásico, series de televisión, comics. Cultura pop. Se lee y se ve un poco de todo.

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Por Denni Portillo*

Netflix confirmó el pasado 7 de agosto que estrenará el 21 de octubre uno de sus proyectos más interesantes de los últimos años: “Rebecca”, película basada en el libro escrito por la británica Daphne Du Maurier en 1938 y que fue llevado al cine dos años después por Alfred Hitchcock.

Me declaro un defensor acérrimo de la idea de que los clásicos de Hollywood no deben tocarse. Sin embargo, admito también que, en el caso de “Rebecca”, la espero desde el momento en que Netflix anunció que trabajaría su propia adaptación y es un hecho que ya tengo marcado el 21 de octubre en el calendario para verla el mismo día de su estreno.

“Rebecca” siempre me pareció una película diferente y no solo por ser la única película de Hitchcock en ganar el Óscar a Mejor Película (en un año en que, quizá, lo merecía más “Las uvas de la ira” o “El gran dictador”, pero ese es otro tema), sino porque está llena de detalles y aspectos psicológicos en sus personajes. La manera en que esta versión 2020 nos presente estos e incluya detalles que Hitchcock no logró incluir en su obra maestra de 1940 dictarán si se ponen a la misma altura de su predecesora.

Lily James cogerá el testigo de Joan Fontaine y será la encargada de representar a la segunda señora de Winter en "Rebecca", adaptación de Netflix del clásico de Hollywood de 1940.

De aquí en adelante, spoilers:

A primera vista, “Rebecca” parecería una historia de amor y misterio. Una jovencita conoce a Max de Winter, un viudo millonario, y, luego de un romance fugaz en Montecarlo, se casa y viaja a su casa para hacerse cargo de la misma como la nueva señora de Winter. Sin embargo, la sombra de la primera esposa es demasiado grande como para evadirla.

Todos amaban a Rebecca. Todos la admiraban. Era una belleza imponente, un carácter capaz de sobrepasar cualquier obstáculo. El gran misterio de la historia -y uno de sus detalles más importantes- es que nos pasamos toda la película oyendo sobre Rebecca, pero jamás la veremos en pantalla, ni siquiera en fotos. Está muerta, recuerden.

Lo que no ha muerto es el recuerdo y el impacto de esta en la vida de las personas que viven en la mítica Manderley. En ninguna está más presente esto que en la señora Danvers. Aquí, una de las grandes incógnitas que tendrá la película. En la historia original, la del libro, queda casi en evidencia que entre Rebecca y la señora Danvers hubo una relación lésbica. En la película de 1940, el código Hays prohibió cualquier referencia a la misma, aunque Hitchcock encontró la manera de deslizar la idea. Ochenta años después, una mención de ese tipo no tendría porqué resultar escandalosa. ¿Aparecerá?

Armie Hammer será Max de Winter, viudo de Rebecca y el detonador de la historia, al casarse con la segunda señora de Winter.

La manera en que la versión Netflix trate ese y otros aspectos definirá mucho qué tipo de película será esta nueva “Rebecca”. Creo que algo que nunca hay que obviar cuando se ve una película es el contexto en que la historia se ambienta, el contexto del momento en que se produjo y el contexto de cuando la vemos. Si hablamos de la versión de 1940, estamos hablando de nosotros, con nuestra visión del mundo de 2020, viendo una película de 1940, que nos cuenta una historia de la misma época.

Mejor explicado, con un ejemplo más polémico y reciente: nosotros, en 2020, viendo “Lo que el viento se llevó”, estrenada en 1939 y cuya historia transcurre en 1861. Para muchos han resultado chocantes muchas partes del clásico, lo que ha llevado inclusive a su retiro de plataformas de películas en línea. Lejos de entender el contexto en que se filmó, y cómo era la realidad del momento en que transcurre la historia, produce escozor porque no se apega a prejuicios ya derribados en 2020. Sin embargo, impedir su visionado no borrará que las cosas pasaron tal y cómo la película las retrata.

 

Kristin Scott Thomas y Lily James, la señora Danvers y la segunda señora de Winter, en "Rebecca; película de Netflix que estrenará el 21 de octubre de este año.

De nuevo con la película que nos tiene aquí, creo que lo que marcará o no el éxito de la nueva “Rebecca” será cómo encare esos temas que no se pudieron profundizar en la versión de 1940. No solo la supuesta relación lésbica entre Rebecca y la señora Danvers, sino también la sospecha de que Max de Winter había asesinado a su esposa y la posibilidad de que fuera un asesino que no paga su crimen, o el embarazo falso de Rebecca, concebido en una relación fuera de su matrimonio con De Winter. En realidad, el libro fue adelantado a su tiempo. En la medida que el filme de Netflix se parezca más a él que a la película de Hitchcock dará más de qué hablar y podrá funcionar mejor por sí misma sin tener que ser comparada con la versión de 1940.

Como la mayoría de grandes clásicos de la era dorada de Hollywood, “Rebecca” mejora en cada visionado y esto permite descubrir nuevos detalles. Una vez la consideré una película machista, por contar la historia de una chica humilde agobiada y atormentada por no poder competir con el recuerdo de la esposa fallecida de su pareja. Luego, me pareció novedosa porque Rebecca, sin aparecer en pantalla, era un personaje imponente y capaz de dominar toda una historia sin que la veamos una sola vez, sin obviar que la segunda señora de Winter (tan humillante es la caracterización de la misma que la historia termina y nunca conocemos su nombre) llega a un punto en que decide pelear contra ese recuerdo e imponerse como la mujer que da las órdenes en Manderley.

Así, “Rebecca” es más que un thriller romántico con suspenso incluido. No es fácil la tarea que Netflix se echó encima al producir su propia versión. El 21 de octubre veremos si su versión está a la altura del clásico, una película cargada de capas de psicología que nos hace, como a la segunda señora de Winter, soñar una y otra vez que regresamos a Manderley.

Joan Fontaine interpreta a la segunda señora de Winter en “Rebecca” (1940). Fue nominada al Óscar como mejor actriz. Si bien no lo ganó, lo conseguiría un año después en otra película de Hitchcock: “Sospecha”, donde interpreta un papel bastante similar. Fue la única persona en ganar un Óscar por actuación en una película de Hitchcock.

*Fotos de la película

Denni Portillo

Denni Portillo

Docente del Departamento de Periodismo de la Universidad de El Salvador (UES). Cine clásico, series de televisión, comics. Cultura pop. Se lee y se ve un poco de todo.

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