Un tesoro hídrico de la capital en riesgo

El Ministerio de Medio Ambiente estableció, en 2013, las zonas de recarga hídrica. Al poco tiempo ignoró ese mapa. En la cuenca que atraviesa la zona de Valle El Ángel, en lugar de respetar la categoría de protección ambiental ha autorizado que se transformen en suelos urbanizados.  La capacidad de producción en el acuífero de la Zona Norte se reduce y esto terminará impactando en el servicio de agua  al resto de la capital.

Tanto el MARN como los urbanistas, tampoco, prevén el impacto del cambio climático que, según la ONU, en 2030 habrá generado un déficit del 40% del recurso. La crisis hídrica ha llevado a cotizar el agua en el mercado del futuro de materias primas como el petróleo, trigo y oro, en Wall Street.

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Por Carolina Amaya

Por Carolina Amaya

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Al norte de San Salvador se encuentra un territorio de 1,800 hectáreas -una superficie igual al tamaño de la laguna de Olomega, en San Miguel- conocido como Valle El Ángel. Según informes técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) el valle pertenece a la cuenca río Lempa, subcuenca río Acelhuate y microcuenca del río Tomayate. 

Informes técnicos del ministerio identifican que a lo largo de 100 kilómetros cuadrados, el Tomayate recibe agua de 51 ríos y quebradas que vienen del volcán de San Salvador y los municipios de Santa Tecla y Apopa.

Esta zona de recarga hídrica es una de las más importantes para el acuífero de San Salvador, después de la fragmentada Finca El Espino, explicó Julio Quiñónez Basagoitia, hidrólogo independiente y punto focal del Programa de Aguas de la Red Interamericana de Academia de Ciencias (IANAS, por sus siglas en inglés).

Las características hidrogeológicas del valle lo vuelven un tesoro hídrico; sus suelos jóvenes y sueltos, más la cobertura arbórea generan el ecosistema de infiltración ideal para el paso libre del agua directo a los mantos acuíferos subterráneos. 

Pero la zona de recarga se verá afectada al construir más de 3,000 casas, edificios de tres niveles, una escuela y hasta una catedral, para el proyecto Dueñas, y al menos 549 casas en la primera etapa de lado de los Poma. Así lo prevén los mismos  estudios de impacto ambiental. 

Entre 2013 y 2016, el MARN realizó el Plan Nacional de Gestión Integrada (PNGIRH), cuyo objetivo principal fue realizar el Inventario de aguas superficiales y subterráneas. En el inventario se registró que algunos de los suelos del valle datan entre los 500 y 2,000 años atrás; que se terminaron de formar con la última erupción del volcán de San Salvador en 1917.

El inventario, a través del análisis de masas de aguas subterráneas, ubica al Valle El Ángel en la unidad hidrogeológica ESA 06-12, que pertenece al acuífero de San Salvador. Con el tiempo, el crecimiento poblacional y urbanización de los suelos, esta unidad hidrogeológica ha reducido su capacidad de infiltración.  

Sin embargo, se mantienen algunos parches importantes de recarga como la microcuenca Tomayate, que es a donde se instalarán las ciudades Los Luceros y Valle El Ángel.

El hidrólogo explica que la capacidad de producción de agua de las tierras de la zona norte van en una escala de los 400 a 800 milímetros (mm) de recarga anual. Se estima que una persona (en el área urbana) usa diariamente un promedio de 150 litros de agua al día. En tal caso, 800 mm en un terreno de 355 hectáreas como el megaproyecto Dueñas, equivaldrían al consumo diario de 52,000 personas.

Para comprender la superficie que tendrá Ciudad Valle El Ángel, hay que imaginarse que será como la laguna de Metapán, en Santa Ana, que mide 360 ha; es decir, hay solo cinco hectáreas de diferencia del megaproyecto con ese cuerpo de agua.

En esas 355 ha, que desde la prolongación del bulevar Constitución se ven en forma de tierra blanca y cañales, se infiltran anualmente 400 mm; que equivalen a 1.4 millones de metros cúbicos. Esa cantidad serviría para abastecer diariamente a 26,000 personas, calculó el hidrólogo.

La proyección de los daños en la zona de recarga ya es tangible en la calle hacia Mariona, al otro extremo del Valle. Ahí, ya se construyó la residencial de Grupo Roble conocida como el Paseo del Prado, la primera etapa de la Ciudad Los Luceros.

Según el estudio de impacto ambiental, esta primera fase, se desarrolló en un espacio de 189,537.08 metros cuadrados, es decir 19 hectáreas; una superficie similar a la laguna de Alegría en Usulután que mide 20 hectáreas.

El documento revela que esa área tenía la capacidad de infiltración natural 389 mm anuales; es decir, 73, 730 metros cúbicos al año, que equivalen al agua que abastecería diariamente a 1,350 personas, añadió Quiñónez.

La zona de recarga del valle se verá afectada por el cambio de uso del suelo, que pasaría de ser cultivos de café y caña, para la construcción de ambas ciudades.

Expertos en hidrología explican que todos los suelos, aún con cultivos agrícolas, filtran distintas cantidades de agua; menos aquellos suelos con cemento, que lo que generan es escorrentía.

Zonas de recarga hídrica vs. Crisis climática

Las zonas de recarga hídrica se encuentran generalmente en las partes altas y medias de una cuenca.

Al caer la lluvia, el suelo la absorbe y filtra hacia los mantos acuíferos subterráneos.

Los suelos y su cobertura hacen que el agua se filtre más rápido y llegue directo a los acuíferos.

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Las zonas de recarga hídrica se encuentran generalmente en las partes altas y medias de una cuenca.

Al caer la lluvia, el suelo la absorbe y filtra hacia los mantos acuíferos subterráneos.

Los suelos y su cobertura hacen que el agua se filtre más rápido y llegue directo a los acuíferos.

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La zona norte de San Salvador históricamente ha recibido gran parte del agua que baja del volcán y las faldas, por eso es un tesoro hídrico.

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La crisis climática afecta a estas áreas. Con el aumento de temperaturas en el planeta generan más frecuencia del fenómeno del niño, que trae consigo sequías.

En 2013, el MARN publicó las zonificaciones ambientales y usos del suelo para los municipios de San Salvador. En varios de ellos se estableció que los municipios ubicados en las faldas del volcán de San Salvador, como Mejicanos, Apopa, Nejapa, Quezaltepeque y San Juan Opico, tenían áreas de recarga hídrica clasificadas de media, alta a muy alta.

En la Zonificación de Apopa, el área de construcción de Ciudad Valle El Ángel y Ciudad Los Luceros, aparece con valores: medio, equivalente a 26 a 89 mm al año; alta, entre los 90 y 445 mm al año; y muy alta, de 446 a 1,100 mm al año. Ver el siguiente mapa.

La misma zonificación identifica a la finca Los Luceros, en donde se desarrollará el proyecto de la familia Poma, como una zona de protección ambiental. Ver el siguiente mapa.

La misma zonificación identifica a la finca Los Luceros, en donde se desarrollará el proyecto de la familia Poma, como una zona de protección ambiental. 

Para conocer más detalles sobre los proyectos de Grupo Roble en la zona norte de San Salvador, esta revista solicitó a los encargados de Relaciones Públicas de Grupo Roble y a los de la empresa de comunicaciones Porter Novelli El Salvador una entrevista con representantes de Grupo Roble, pero no se obtuvo respuesta a dicha petición.

Las zonificaciones se amparan en el artículo 117 de la Constitución de la República que establece que “es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, para garantizar el desarrollo sostenible; declarando de interés social la protección, conservación, aprovechamiento racional, restauración o sustitución de los recursos naturales”.

“El ministerio se supone que tiene gente especialista que conoce del tema y aquí han pasado barbaridades (...) El rigor técnico no reúne los criterios. Al final se basan en que es un especialista, un hidrólogo y ya firmó y ya selló y si él dice que se puede, se puede. Ese es uno de los grandes vacíos que hay”, criticó Óscar Ruíz, especialista hidrólogo de la asociación Acua.

Entre las directrices del uso de estas áreas de uso restringido establecidas por el MARN están:

“Los propietarios de los inmuebles privados que se ubiquen dentro de Áreas de Uso Restringido, están obligados a manejar de manera sostenible la vegetación existente, a fin de proteger: nacimientos de agua o manantiales, terrenos riberanos de ríos y quebradas, protección de partes altas de cuencas hidrográficas...” 

“En las Áreas de Uso Restringido se deberán de evitar los desarrollos urbanísticos habitacionales, comerciales o industriales. Sin embargo, se podrán realizar inversiones de infraestructura orientadas a la mitigación de riesgos, amenazas y conservación de cauces”

La zonificación ambiental entró en vigencia en 2013, un año después de haberse realizado el estudio de impacto ambiental para el Paseo del Prado. Sin embargo, la evaluación ambiental del proyecto continuó durante cuatro años hasta culminar con la entrega del permiso ambiental.

El 27 de octubre de 2017, la exministra Lina Pohl y la exdirectora general de Evaluación y Cumplimiento Ambiental, Vilma Celina García de Monterrosa, firmaron un permiso ambiental que transgredió la zonificación que la misma institución hizo en 2013 para proteger esa zona de recarga hídrica, en la que también hay áreas vulnerables a deslizamientos de escombros.

Con el permiso ambiental en mano, Grupo Roble empezó a descuajar el bosque de café de sombra que formaba la Finca Los Ángeles, en donde todavía se construyen algunos polígonos de la primera etapa de Paseo del Prado.

En el área del proyecto había árboles de una altura de entre los 5 y 40 metros de altura, consignó el estudio de impacto ambiental. Algunas de las especies registradas estaban en el Listado Oficial de Especies de Vida Silvestre Amenazadas o en Peligro de Extinción, del MARN de 2015.

Entre las especies amenazadas había: Cedro Amargo, Cedrella odorata; Chaperno, Lonchocarpus sp; y Mano de León, Oreopanax germinatus.

Con la tala y descapote del terreno se eliminaron 700 árboles, de esos 14 de Cedro Amargo y 36 Chapernos. Además de 14,513 arbustos de café.

La compensación ambiental descrita en el estudio de impacto ambiental por la tala de especies en amenazas, fue “buscar germoplasma (genes) de regeneración natural para sembrarlos en las zonas de arborización (...) o sembrar 10 arbolitos por cada espécimen talado”

Como consecuencia de la construcción de Paseo del Prado, según el estudio de impacto, se impermeabilizó el 56% del terreno. Lo que significa una pérdida de recarga hídrica de 41,390 metros cúbicos, equivalente al consumo diario de 756 personas.

Para el hidrólogo  Julio Quiñónez, hay una variable que no se plantea en los datos de  impermeabilización: los cambios que cada propietario haga en su cochera y patios, que dentro del estudio de impacto ambiental son consideradas como áreas permeables. Esos cambios dentro de cada propiedad “incrementarán significativamente el área impermeable final del proyecto”, añadió. 

Los daños en la zona de recarga hídrica por impermeabilización de la exfinca de sombra de café preocupan a los habitantes de Ciudad Futura, una colonia vecina, en donde ya se resiente la escasez de agua en Apopa.

A raíz de la tala expansiva en Paseo del Prado, los vecinos de Ciudad Futura reclaman el cambio del microclima. Además, asocian la falta de agua en la colonia con la impermeabilización de la zona de recarga hídrica.

Al otro lado del valle en el terreno de los Dueñas, parece que todo son cañaverales y piedras, pero según el estudio de impacto ambiental, en ese ecosistema hay registros de un mamífero en peligro de extinción: el ocelote, Leopardus pardalis.

Los impactos de la impermeabilización serán directos a todo el ecosistema. En sus condiciones actuales, las 355 hectáreas captan un promedio de 400 mm, consigna el estudio de impacto.

El hidrólogo Quiñónez explicó que aunque el estudio de impacto de Dueñas Hermanos Limitada detalla que se impermeabilizará solo 50% del área del proyecto, las mismas actividades de terracería modificarán la capacidad de la zona de recarga hídrica.

Los daños en la zona de recarga han sido de los grandes reclamos de las comunidades aledañas para los desarrolladores de Ciudad Valle El Ángel. 

Eso fue evidente durante el recorrido por las comunidades que hizo el arquitecto León Sol, como parte de la socialización del proyecto. El vocero de Urbánica, en realidad es parte firma de arquitectos que diseñó las dos ciudades: León Sol Arquitectos Consultores.

Las preguntas más frecuentes sobre el proyecto fueron: ¿Qué daños traerá al medio ambiente? ¿A dónde van a disponer las aguas negras? ¿Se secará el nacimiento de agua Chacalapa? Cada respuesta tuvo un ofrecimiento a la comunidad: desarrollo sostenible, integración y conectividad de todos, generación de empleos.

Estas son las preguntas de las comunidades Chacalapa y Los Ángeles:

La zona de recarga tendrá que enfrentar otro elemento, que tampoco fue valorado en ninguno de los estudios de impacto ambiental: la crisis climática.

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) proyecta un aumento en la temperatura global de 1.5ºC para los años 2030-2052.

En la región centroamericana algunos de los impactos del aumento de temperatura global es la frecuencia de sequías, tormentas tropicales y huracanes, explicó Tania Guillén Bolaños, ingeniera en calidad ambiental que trabaja como investigadora del Centro de Servicios Climáticos de Alemania.

Centroamérica es una de las regiones “en las que ya se ha observado un calentamiento de al menos 2ºC; donde hemos identificado la incidencia de mayores efectos de eventos meteorológicos extremos; donde tenemos cada vez más frecuente la incidencia del fenómeno del niño; y donde nuestros campesinos han perdido la capacidad de pronosticar el clima a corto plazo”, agregó.

El café es una de las especies que no ha logrado adaptarse a la crisis climática, por eso en el país, los dueños de cafetales están cambiando el uso del suelo. 

Algunos propietarios lo cambian por otro tipo de cultivos como el cacao o jocote de corona, que dejan mayores ganancias, lamentó el biólogo Sorto.

Otros, como en el caso del Valle El Ángel, cambian el bosque de café de sombra por calles de cemento y casas con cisterna.

 

Los planes de urbanizar la finca Los Ángeles, antes conocida como Los Luceros, siguen por parte de Inversiones Roble S.A. de C.V.; actualmente, realizan el estudio de impacto ambiental para 587 nuevas viviendas correspondientes a los polígonos C y D; además, en noviembre ingresaron una nueva evaluación ambiental para otras 125 viviendas correspondiente al polígono A1, en la misma finca.

Créditos

Investigación y textos: Carolina Amaya

Edición: Cecibel Romero

Ilustración y animación: Leonel Pacas

Montaje: Ezequiel Barrera

Drone: GatoEncerrado, Los Heraldos del Evangelio, Foro del Agua

Multimedia: Carolina Amaya, Émerson Flores, Grupo Roble, Universidad Tecnológica de El Salvador, Los Heraldos del Evangelio.

Fotografías: Carolina Amaya, Émerson Flores, Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia, Ministerio de Vivienda, ANDA, Alcaldía Municipal de Apopa, Grupo Roble, Grupo Poma,León Sol Arquitectos Consultores, Fundación Dueñas Herrera, Dueñas Hermanos Limitada, www.elsalvador.comwww.larepublica.net, www.elurbano.news, Zonificación Ambiental y Usos de Suelo de Apopa, Zonificación LEstudio de Impacto Ambiental Ciudad Valle El Ángel, Estudio de Impacto Ambiental Paseo del Prado.

Esta investigación se realizó gracias al apoyo de la Fundación Heinrich Böll Stiftung San Salvador.