Opinión

Las prioridades (o no) de 2020

Ricardo Castaneda

Ricardo Castaneda

@Recasta

Economista salvadoreño graduado de la Universidad de El Salvador. Posee un máster en Gobierno y Gestión Pública en América Latina de la Universidad Pompeu Fabra/IDEC Barcelona y una maestría en Política Mediática, Mapas y Herramientas de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor universitario. Autor de múltiples investigaciones sobre política fiscal, niñez y adolescencia, desarrollo rural, pobreza y desigualdad. Actualmente es economista sénior y coordinador de país para El Salvador y Honduras del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Cuando uno quiere conocer las prioridades de un Estado, así como saber si el discurso político se materializó o solo se quedó en demagogia, lo que debe hacer es mirar el presupuesto público.

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Por Ricardo Castaneda*

Ya se ha cumplido un año de convivir con la pandemia y de las medidas para intentar controlarla. Con algunas buenas y otras seguramente no tanto. Hace apenas unos meses las fronteras estaban cerradas y las personas que ingresaban eran enviadas a centros de contención, donde algunos pasaron más de un mes ahí sin poder estar con su familia. Muchos otros se quedaron varados sin opciones para regresar al país. Hace apenas unos meses, salir de la casa era el equivalente a cometer un ilícito, pues incluso te podían capturar si salías el día que no te correspondía. Si una persona daba positivo para COVID-19, su casa era sitiada y su familia era obligada a irse de ella. 

Hasta ahora los niños, niñas, adolescentes y universitarios no han vuelto a clases presenciales, aunque ya se ha anunciado la fecha de vuelta, y la entrega de computadoras a la población estudiantil en el sector público.  Se contaba con un sistema de salud muy deficiente y con el que se ha intentado ir fortaleciendo en el camino. Se entregó una sola transferencia monetaria de $300 a casi 1.5 millones de hogares y se sigue otorgando paquetes de alimentos en todo el territorio. Sin embargo, todavía la incertidumbre sigue reinando, pues no se sabe cuándo se podrá vacunar a la mayor parte de la población 

Más allá de esto y de las propias percepciones que cada uno pueda tener, siempre es importante evaluar qué pasó, para institucionalizar lo que se hizo bien y corregir lo que se hizo mal. Uno de los aspectos al que deberíamos prestarle atención es: durante la pandemia, ¿cuáles fueron las prioridades de gasto del Estado salvadoreño? Cuando uno quiere conocer las prioridades de un Estado, así como saber si el discurso político se materializó o solo se quedó en demagogia, lo que debe hacer es mirar el presupuesto público. Y al revisar el presupuesto ejecutado de 2020, es decir lo que sí se gastó, hay elementos que deberían servirnos al menos para discutirlos como sociedad.

Debe tenerse presente que la situación financiera del país era muy crítica previa a la pandemia, por lo que era fundamental la priorización, especialmente cuando no se adoptaron medidas para aumentar los ingresos públicos. En ese sentido, era indispensable asegurar que aquellas entidades claves para atender la pandemia, pero también la crisis económica y social, tuvieran los recursos suficientes para responder a los desafíos. Y en sentido contrario se debían recortar aquellos gastos que no eran necesarios o no prioritarios.  

La lógica indicaría que la entidad pública que más tuvo que incrementar, porcentualmente, su presupuesto es el Ministerio de Salud, ¿no? Pero no, fue el Ministerio de Gobernación el que incrementó su presupuesto de 2020, un 76.6 % respecto a 2019, particularmente por el aumento de más de $70 millones para la atención de veteranos y excombatientes. El segundo con más incremento fue el Ministerio de Agricultura y Ganadería con un aumento del 29.1 %. Hasta en tercer lugar aparece el Ministerio de Salud con una adición del 15.7 %. A la sociedad le debe llamar la atención que ese aumento de Salud sea prácticamente el mismo que tuvo el Ministerio de la Defensa con un aumento del 15.0 %. Quizá eso explica la urgencia de justificar desde el Gobierno este incremento y por qué vemos al ejército en primera plana en actividades que no le corresponden. Parafraseando a un político español, si un país necesita del ejército para hacer tareas sanitarias, entonces significa que le falta personal médico y le sobra personal militar.

Además, preocupa que en el marco de las crisis que atravesaba el país se haya recortado presupuesto a instituciones claves para el desarrollo, la justicia y la rendición de cuentas. Para 2020 el Ministerio de Educación sufrió un recorte del 2.0 % respecto a 2019, mientras la Fiscalía General de la República un 2.2 %, la Corte de Cuentas un 2.8 %, Obras Públicas un 20.9 % y Medio Ambiente un 22.0 %. Más allá del discurso, estos temas durante la pandemia no fueron una prioridad. 

Este año el país inexorablemente tendrá que tomar medidas en el ámbito fiscal y uno de los puntos fundamentales será la priorización del gasto público. Ojalá nunca más se vuelva a tomar decisiones que pongan en riesgo el cumplimiento y bienestar de las personas. Más allá de las cadenas, los tuits o los videos, es en el presupuesto público donde se concreta cuáles son las prioridades de un país.  

Ricardo Castaneda

Ricardo Castaneda

Economista salvadoreño graduado de la Universidad de El Salvador. Posee un máster en Gobierno y Gestión Pública en América Latina de la Universidad Pompeu Fabra/IDEC Barcelona y una maestría en Política Mediática, Mapas y Herramientas de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor universitario. Autor de múltiples investigaciones sobre política fiscal, niñez y adolescencia, desarrollo rural, pobreza y desigualdad. Actualmente es economista sénior y coordinador de país para El Salvador y Honduras del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

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