Foto/Emerson Flores

“No estamos marchando contra Bukele, estamos marchando por nuestros derechos”: Bianka Rodríguez

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Por Mónica Campos

Por Mónica Campos

Bianka Rodriguez, activista y defensora de derechos humanos, ha insistido en múltiples ocasiones en que los derechos LGBTIQ y las políticas públicas enfocadas en esta población van en retroceso. Ahora también prevé un panorama desfavorable para las organizaciones de sociedad civil, que configuran el “nuevo enemigo” en el discurso del presidente Nayib Bukele. 

Sin una Secretaría de Inclusión Social y con una Dirección de Género y Diversidad poco robusta (ahora bajo el Ministerio de Cultura), el movimiento debe mantenerse unido, según la activista, quien recientemente fue anunciada como colaboradora de alto perfil de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Bianka lleva varios años en la defensa de derechos humanos de personas refugiadas, sobre todo porque hay un incremento de mujeres trans y personas LGBTIQ que se ven obligadas a desplazarse internamente o salir del país por la violencia que enfrentan todos los días en El Salvador. 

Para Bianka, el principal retroceso en los dos años de la administración Bukele no son las instituciones desmanteladas, sino el silencio mismo de un gobierno entero ante temas que afectan a las personas de la diversidad sexual. Ante esta situación, Bianka asegura que la marcha por el Orgullo de este 2021 fue pensada con un enfoque más político. 

A esta concentración le antecede la del 17 de mayo, realizada en el marco del día contra la LGBTI fobia. Fue una manifestación con fuertes demandas de diferentes agrupaciones. Se dio luego del más reciente golpe a las organizaciones LGBTIQ, cuando la Comisión Legislativa de la Mujer e Igualdad de Género decidió archivar las propuestas de una Ley de Identidad de Género y la Ley Por la Igualdad y la no Discriminación. Esa comisión está integrada en su mayoría por diputadas de Nuevas Ideas, el partido impulsado por el presidente Bukele. En respuesta, varios colectivos se reunieron y marcharon hacia la Asamblea Legislativa para exigir una reunión con las diputadas de quienes aún esperan respuestas.

***

El contexto político ha cambiado mucho desde la última marcha del orgullo LGBTI en 2019. ¿Cree que esta marcha va a ser diferente a las anteriores? 

Va a tener un enfoque más político, más de visibilidad de todos aquellos desafíos que hoy día les afectan a las personas LGTB. Porque en este contexto de la pandemia del COVID-19 se van agudizando más las desigualdades y las problemáticas de las personas LGTB y es imperante que ahora marchemos en esa misma sintonía. Si bien es cierto, desde el año 2019 se suscitaron retrocesos en el ámbito ejecutivo en la inclusión, la igualdad y el respeto para las personas LGTB, sobre todo la inclusión en políticas públicas y en acciones afirmativas por parte del Ejecutivo, está ese vacío y ese vacío debe empezarse a trabajar. No van a pasar cinco años donde el movimiento social, y en particular el movimiento LGTB, no va a seguir haciendo esa incidencia y alzando esa voz por recuperar lo perdido en esos retrocesos. Es imperante seguir haciendo esa resistencia, esa abogacía de la necesidad de contar con políticas y leyes que se garanticen a nivel de legislaciones. El 17 de mayo lo vimos, el pueblo LGTB se hizo presente a la Asamblea Legislativa y la bancada cyan decía que la Asamblea ahora iba a ser la casa del pueblo y que el pueblo puede venir. Pero nos reciben con policías. ¿Qué es lo que va a hacer la bancada cyan para sacar esos anteproyectos de Ley de Identidad del archivo? La población LGTB votó por la bancada cyan, ¿cómo se van a restituir esos derechos para la población LGTB?

¿Qué otros retrocesos en materia de derechos LGBTIQ reconoce en estos dos años de la gestión del presidente Nayib Bukele?

Hablar de estos retrocesos es hablar de la invisibilidad. Más que ya sabemos que se eliminó la Secretaría de Inclusión Social, se quitó la Dirección de Diversidad Sexual, las mesas de trabajo no funcionan en ninguno de los ministerios. Es hablar cómo el tema LGTB ha quedado invisibilizado del tema público. Ha habido violencia hacia personas LGTB, ha habido asesinatos y ha gritado un silencio rotundo frente a la violencia y la desigualdad en esta administración, que ese es el principal retroceso que yo destacaría a dos años. La agenda política ha vuelto a funcionar luego de la reapertura que ha habido en el país y ¿cómo después de esos siete u ocho meses que hubo medidas restrictivas por el COVID-19, cómo se avanza en esa agenda pública sobre la inclusión de las personas LGTB? No lo hemos visto. Si se supone que es un partido (Nuevas Ideas) con una visión de juventudes y sobre todo la juventud es la que ha votado y estos problemas sociales los enfrentan las juventudes LGTB, ¿cómo se van a promover esos compromisos desde el Órgano Ejecutivo y Legislativo? Primero para ratificar convenios, por ejemplo, de la tortura donde prácticamente El Salvador ha quedado evidenciado a través del asesinato de Camila Díaz de que son cuerpos uniformados quienes ejecutan a las personas LGTB. Entonces, ¿cómo estos compromisos internacionales deben de ser respetados y cómo van a ratificar esos convenios que por años no se han ratificado?

A partir de ese día, 17 de mayo, en el que ustedes se manifestaron y entregaron escritos a los diputados, ¿qué respuesta han obtenido y qué pasos piensan dar?

Desde el 17 de mayo que marchamos hacia la Asamblea Legislativa en la búsqueda de ese recibimiento de nuestra petición como colectivo LGTB y como Mesa Permanente por una Ley de Identidad de Género era darle seguimiento a esa situación difícil, a ese retroceso de la Ley de Identidad de Género y la Ley de la Igualdad y No Discriminación ya que sin duda a pesar de que se marchó el 17, de que salieron tres diputados de la bancada cyan a recibirnos la petición, hasta hoy no nos han contactado para sentarnos, para dialogar sobre esta necesidad. Estos anteproyectos de ley no únicamente han sido creados desde las organizaciones de la Sociedad Civil sino que han sido creados desde las bases comunitarias, de liderazgos LGTB en consultas ciudadanas con nuestra población, bajo la realidad y experiencias de personas trans. Y bueno, desde el 17 de mayo que solicitamos audiencia, más allá de ese silencio rotundo esperamos que no sean las mismas ideas de siempre. Años atrás que presentamos estas iniciativas de ley tampoco tuvimos respuesta política ni del FMLN ni de ARENA ni del PDC, que en un inicio ellos nos iban a dar la iniciativa de ley. Rodolfo Parker nos había prometido la iniciativa, pero por estas cuestiones políticas y porque venían elecciones no quiso darnos el visto bueno. 

¿Eso fue antes de que también se lo propusieran a Lorena Peña?

Eso fue antes de que Lorena Peña nos diera la iniciativa, porque al final cuando Lorena Peña nos da iniciativa de ley, ya ella no se estaba postulando para candidata a diputada y fue prácticamente en la marcha del 8 de marzo donde nosotros abordamos a Lorena Peña en la marcha y le señalamos: "Estas son las necesidades de las mujeres trans y de las personas trans porque, realmente nos enfrentamos a múltiples desafíos". También se nos vino diciendo por años, estuvo esta diputada Norma Guevara, ella nos decía: "Es que nosotras no vamos a aprobar la Ley de Identidad de Género porque representa un desafío para nosotras. Al final nos va a restar votos y nos va a causar conflicto con nuestras bases". Pero al fin y al cabo ni por no apoyar la iniciativa, el FMLN perdió ese poder político. Entonces al hablar de los temas LGTB ya no pueden dar una excusa de que el tema LGBT va a restar votos hacia los nuevos partidos, porque eso es incierto. 

¿Y de los actuales diputados del FMLN han tenido respuesta luego de la correspondencia que entregaron el 17 de mayo?

La diputada (Anabel) Belloso y Dina Argueta, ellas dos nos dijeron que podíamos volver a presentar el anteproyecto de ley. Pero, ¿por qué tenemos que presentar un anteproyecto de ley nuevo si al final el que está (en el archivo de la Asamblea) cumplía con los requisitos?

El día que presentaron ese escrito hubo un bloqueo inicialmente. En la manifestación feminista del 7 de mayo también hubo fuerte presencia policial. ¿Usted cree que se intentará reprimir la marcha del orgullo y si es así, cómo piensan enfrentar esta situación?

No lo sabemos ahorita. Por ejemplo, bueno, con las gestiones que se han hecho con el VMT, con la alcaldía de San Salvador, la mayor parte de permisos han sido otorgados, muy diferente a marchas anteriores que todos los permisos han sido negados. Y nos tomamos las plazas, porque las plazas son públicas. Sin embargo hemos tratado hacer este proceso legal y hemos tenido respuesta favorable. Esperamos ver ese compromiso de las instituciones del Estado que se inmersen en la marcha del movimiento LGTB, o sea, ese silencio tiene que desaparecer y vamos a ver si esos compromisos de igualdad que hablan en las agendas internacionales, sobre todo de derechos humanos, vamos a ver si funcionan en la práctica. Este es un movimiento clave político para el movimiento LGTB. Este movimiento tiene una convocatoria bastante amplia, más que el movimiento de mujeres. Llenamos calles enteras. En la última marcha hubo casi como 20 mil personas en el 2019. No estamos marchando en contra de Nayib Bukele, estamos marchando en contra de los funcionarios y funcionarias y sobre todo del Estado en su conjunto de que ya no queremos ser las invisibles en el ámbito público, en el ámbito privado, estamos dando ese mensaje de resistencia. Hablábamos un día de estos en un espacio de twitter, es que no estamos marchando en contra de Nayib Bukele, estamos marchando por nuestros derechos, por reivindicar esa lucha significativa de las miles de personas que han quedado invisibles en los crímenes por odio, de las miles que tienen que huir. 

Sobre los espacios de Twitter, ahí se pueden evidenciar diferencias en la manera en que la población LGBTIQ aborda los diferentes tipos de violencia o la política misma. ¿De dónde cree que parten esas discrepancias y qué se puede hacer para de alguna manera llevar las visiones que son ignoradas?

Sabemos que en todos los movimientos hay diferencias y esas diferencias pueden traducirse también en fortalezas. O sea, a veces, cuando comunicamos, lo hacemos tal vez de manera errónea. La libertad de pensamiento es fundamental en todo movimiento social, porque ahí parte la base de la democracia. Para mí, si bien es cierto, hay personas, organizaciones dentro del movimiento LGBT que apoyan al partido actual de gobierno de Nayib Bukele, está bien, pero tampoco se vale invisibilizar las realidades que enfrentamos. Los derechos no se pueden negociar. Si yo estoy viendo que se están dando retrocesos, se está fortaleciendo la corrupción, ¿cómo voy a tener legitimidad para llamarme defensor o defensora de derechos humanos? Más que todo es diferencia política, porque muchos dicen: ¿Por qué nunca hablaron con los gobiernos anteriores? Claro que estábamos, ahí hay videos de Bianka diciendo esto está sucediendo. En los gobiernos del FMLN hubo mayor tasa de homicidios de personas LGTB que tuvieron un cambio tal vez con la reforma al código penal y han disminuido, eso es otra cosa, pero ese ha sido un fortalecimiento de la sociedad y del movimiento LGTB. Pero estamos volviendo a esos contextos donde la violencia está aumentando. Y también decirlo: no somos oposición. El defensor o defensora de derechos humanos va a estar en la abogacía de esos derechos. 

Esta coyuntura política toca de manera específica a la población trans. ¿Usted considera que la realidad de las personas trans es desconocida por la demás población LGTBIQ?

Es desconocida por cierta población y es que en el colectivo LGTB las mujeres trans sufrimos mayores formas de discriminación y de violencia y por eso se nos dice que somos la cara visible de la población, porque hacemos esa transición y rompemos ese binarismo del ser hombre, del ser mujer y nos desenvolvemos en una sociedad machista, homofóbica, heteropatriarcal y estamos ahí. A veces el estatus económico nos hace olvidarnos de esas realidades. Por ejemplo, vemos que incluso dentro del movimiento LGBT no son bien vistas las mujeres trans, son vistas de menos por hombres gays y es difícil abordar estos temas porque uno no quiere generar ese divisionismo, pero el estatus económico influye en eso. Por ejemplo, dentro de la propia Federación LGBT, se decía la vez que discriminaron a una pareja de hombres gay en San Martin: Ok, sufrieron discriminación en una empresa privada, pronunciémonos, pero de ahora en adelante hay que pronunciarnos también por los gays que discriminan en los parques, en los centros comerciales. Por qué centrarnos tanto en que discriminaron a un gay que tiene las posibilidades de irse a sentar a una panadería San Martín cuando hay miles de los que vienen acá al parque Cuscatlán, mujeres lesbianas que incluso por tomarse de las manos las sacan. Cuando vas a solicitar un servicio a una institución pública sufrimos discriminación. ¿Cuándo nos pronunciamos por eso? Nos pronunciamos porque es la San Martín, o no? Entonces, ¿el poder económico nos genera que tenga un estatus por qué pronunciarnos? No creo. Porque entonces no estamos siendo promotoras de los derechos y sobre todo de erradicar esa violencia. ¿Por qué únicamente pronunciarnos? O sea, está bien, es una forma de discriminación y eso hay que posicionarlo, pero al momento de que existan otras discriminaciones a las poblaciones que realmente enfrenta mayor discriminación, que somos las pobres deberíamos de pronunciarnos más. 

Y la Federación no se pronunció. 

La Federación creo que no se pronunció precisamente porque era ese tema de debate y no era porque no quisiéramos acuerpar, aunque la Federación está compuesta por organizaciones LGTB, pero las organizaciones de manera individual algunas sí se pronunciaron. Sin embargo, hacíamos ese análisis de que la discriminación no solo viene de empresas privadas y de por qué reconocer una discriminación que es de una panadería de clase alta frente a otros hechos de discriminación que enfrentan las personas LGTB, por ejemplo en Metrocentro, en el Parque Cuscatlán, en las plazas Libertad, Gerardo Barrios.

¿Hay una diferencia entre ser un hombre trans o una mujer trans a la hora de acceder a derechos fundamentales?

Sí, hay una diferencia. No es muy abismal. Pero, por ejemplo, podemos ver que hombres trans sí pueden trabajar en las esferas del gobierno. Yo he conocido varios hombres trans que trabajan en el Ministerio de Educación, en el Ministerio de Justicia, pero no veía a mujeres trans, más que solo a Brenda que es la que está en Injuve, la directora de inclusión social, si no me equivoco de cargo. Y que está en un cargo político y felicito la iniciativa que sea una mujer trans que esté en una institución del Estado, que por años no había sido visible. Había sido visible, por ejemplo, en programas de Ciudad Mujer, pero digamos más allá de Ciudad Mujer, ella ha venido a abrir a esa oportunidad. Sin embargo, vemos muy pocas mujeres trans contratadas en el sistema privado de empleo, pero sí hay hombres trans que pueden acceder a fábricas, fabricación de enseres del hogar, veterinarios, ha habido mayor oportunidad para los hombres trans porque está bien visto. Un hombre trans asciende en el rol de género; mejor dicho, está mejor visto ser hombre que ser mujer. Y cómo una mujer trans desciende de ese privilegio de ser un hombre a pasar a una mujer y esa es una reflexión que hay que hacer que no todos los problemas a la población trans nos afectan de manera igualitaria. Sin embargo, también puedo decir que algo que tenemos en común es la violencia sexual. 

¿En este contexto, usted se plantea transfeminista?

Yo soy una mujer transfeminsita porque creo que debemos eliminar todas esas formas de desigualdad, porque nuestros cuerpos están siendo reprimidos por el Estado. El no reconocer nuestro derecho de identidad es una forma de opresión por parte del Estado y eso nos ha hecho trabajar en deconstruirnos y en reconstruirnos apegadas al movimiento feminista. 

¿Se ven como aliadas?

Sí, porque ser feminista si no es interseccional no es un feminismo incluyente. 

¿Y cree que es necesario que esto llegue a más mujeres trans? 

Es que hay mucho trabajo que hacer y en eso estamos apegadas al movimiento feminista, en tratar de deconstruir los roles de género. 

Hay machismo dentro de la población LGBT.

Correcto. Y hay que construir esos transfeminismos con lideresas y líderes desde los territorios. 

¿Esto tiene que ver con lo que decía de que los hombres gays ven mal a las mujeres trans?

Y lo dicen hombres gays porque están desde sus privilegios, porque los hombres gays tienen  privilegios, las mujeres trans no. Un hombre gay desde sus privilegios habla y ve de menos y ataca a las mujeres trans porque es mejor visto ser un hombre que una mujer. 

 

Bianka Rodríguez dice que la población LGBT no es oposición a Bukele, sino que solo buscan defender sus derechos. Foto/Emerson Flores.

Usted ha sido la primera mujer trans nombrada como colaboradora de alto perfil de Acnur. ¿Qué significó para usted el nombramiento?

Significó un avance clave en la agenda de los organismos internacionales de derechos humanos y sobre todo porque da ese paso a que sea una mujer trans la que hable sobre sus propias realidades de las personas trans. Para mí va a ser ese desafío inmenso tratar de posicionar todas esas dificultades que enfrenta el colectivo LGBT en toda su diversidad, sobre todo aquellas que se ven obligadas a huir de sus países de origen. Sobre todo a visibilizar las afectaciones que se ven en aquellos países de tránsito y en los países de destino, porque se nos pinta la idea que emigrar trae beneficios o que al ir a otro país se tienen mayores beneficios, pero es lo contrario. La discriminación persiste incluso en los países más avanzados y llevar este mensaje para mí es clave y sobre todo posicionar la realidad centroamericana. Donde Honduras, El Salvador, Guatemala, son los países más violentos para las personas LGTB donde sos perseguido por amar a quien amas, por ser quien eres o por representar la identidad que representas. 

¿Qué ha cambiado en estos últimos dos años (en los que Bukele ha sido el presidente en El Salvador) en su labor de defensa de derechos humanos? 

No ha cambiado más que esa resistencia. Tratar de hacer el movimiento LGBT más visible. Creo que eso es lo único que ha cambiado, porque ya no queremos seguir en esa invisibilidad ante los gobiernos, porque la colectividad nos va a ayudar a seguir conquistando nuestros derechos. Y si no va a ser con la administración Bukele, pero no vamos a desarticularnos. El movimiento debe de estar resiliente y si el gobierno Bukele no va a trabajar por nuestros derechos, la historia lo va a reflejar. Y es que al final cualquier político puede cambiar y cualquier partido no es duradero. 

La sociedad civil configura en el discurso de Bukele al nuevo enemigo. ¿Cuál cree que es el panorama a futuro para las organizaciones? 

Creo que el presidente tiene la libertad de vernos como nos quiera ver y de nosotros verle como queremos verle. Y de poner el dedo en la llaga donde realmente están fallando las cosas, porque no podemos guardar silencio, porque entonces seríamos cómplices de los genocidios que se pueden generar. Para mí en lo particular, creo que la organización de sociedad civil te da un fortalecimiento, pero realmente el que tengás una personería jurídica no hace tu labor. Y el movimiento social va a estar ahí y la mayor parte del movimiento social no está amparado a una ley de asociaciones y fundaciones sin fines de lucro, si no que están haciendo trabajo desde sus propias realidades y sus propias trincheras. Lo que si nos puede afectar pueden ser las detenciones arbitrarias a defensores y defensoras de derechos humanos, porque van a querer coartar nuestra libertad y sobre todo criminalizar la labor de defensa de derechos humanos. Pero dependiendo de los pasos que tome la administración, es que incluso su mensaje no es muy claro. Porque al final veía a la diputada Suecy Calleja que decía que la organización del diputado Gallegos era legítima. Ok, pero entonces, ¿cuáles son las organizaciones ilegítimas? Las que estamos posicionando las verdaderas realidades o las que se están embolsando el dinero y callan y venden los derechos humanos? Porque entonces no es una organización de derechos humanos. 

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