"Estuvo en Medicina Legal por más de 52 días y no me pudieron decir nada": abuelo de desaparecido en Chalchuapa

Foto/Emerson Flores

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Por Carmen Valeria Escobar

Por Carmen Valeria Escobar

Emerson Flores

Emerson Flores

José Cruz enterró los restos de su nieto, Alexis Lima, hasta el 29 de junio. En otras palabras: tuvo que esperar 54 días larguísimos, en los que estuvo sumergido en la incertidumbre de no saber a dónde podría estar y con la esperanza de encontrarlo vivo. Alexis, de 24 años, desapareció el 7 de marzo, cuando su madre Mirna Lima y su hermana Jacqueline Cristina fueron asesinadas presuntamente por el expolicía Hugo Osorio en su vivienda ubicada en el callejón Estévez, en Chalchuapa, Santa Ana.

 

En esa casa de Osorio, la Policía Nacional Civil (PNC) encontró fosas clandestinas y adentro había varios cadáveres. Tras el hallazgo, las autoridades han tratado el caso con un peculiar hermetismo. Tanto así que el criminalista Israel Ticas fue sometido a un proceso disciplinario por revelar algunos detalles a los medios de comunicación y la revista Factum fue censurada tras publicar parte de la versión fiscal del caso. Foto/Emerson Flores.

El hermetismo hizo que José Cruz pidiera a diario, por casi dos meses, información a las autoridades sobre el paradero de su nieto. Cada vez que pedía respuestas, solo le quedaban más dudas. Las autoridades se limitaban a decirle que estaban buscándolo y guardaban silencio cuando preguntaba si había sido encontrado entre los cadáveres que estaban en las fosas de la vivienda del expolicía. Fue hasta el sábado 26 de junio cuando una empleada de la Fiscalía General de la República (FGR) se comunicó con José para confirmarle que, mediante pruebas de ADN, Alexis había sido identificado entre los cadáveres de las fosas. Foto/Emerson Flores

 "Ahí estuvo siempre en Medicina Legal, ahí lo tuvieron por más de 52 días y no me pudieron decir nada", dijo José a GatoEncerrado, quien lamentó no haber logrado enterrar a su nieto en el mismo momento y nicho que Mirna y Jacqueline Cristiana. Foto/Emerson Flores.

Con la esperanza de encontrarlo pronto o de que las autoridades se lo entregaran rápido, José solicitó que el cementerio de Chalchuapa dejara un espacio junto a Mirna y Jacqueline Cristina. Pero como las semanas pasaron y José no tenía noticias de nada, el cementerio tuvo que dar el espacio a otra familia. Foto/Emerson Flores.

Alexis estaba estudiando medicina en la Universidad de El Salvador, pero debido al impacto económico por el COVID-19 decidió migrar de forma irregular a los Estados Unidos. El expolicía Hugo Osorio lo convenció de pagarle a su hermano $7,000 para llevarlo hasta los Estados Unidos. El viaje nunca se dio y fue por eso que su madre Mirna y su hermana Jacqueline Lima lo buscaron en la casa de Osorio, donde todos fueron asesinados. Foto/Emerson Flores.

José fue, por un par de meses, parte de esas 548 personas que denunciaron la desaparición de un familiar en los primeros cinco meses del año, según datos de la Fiscalía. 

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