El conjuro de las Amorales

Foto/Mónica Campos

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Por Mónica Campos

Por Mónica Campos

Vestidas de negro, las Amorales subieron a la tarima improvisada en el monumento a la Constitución, a las 3:00 de la tarde del 5 de septiembre. En sus manos, llevaban imágenes del presidente Nayib Bukele, de ministros del gabinete de gobierno, de los magistrados impuestos de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de los diputados oficialistas de la Asamblea Legislativa. Y allí, frente a más de 200 personas —que estaban reunidas en el lugar para protestar en contra de las decisiones autoritarias en el país— las Amorales vociferaron una maldición.

La acción irrumpió en el ambiente. Hasta ese momento, las protestas todavía eran pequeñas concentraciones en contra del golpe al Órgano Judicial, de la imposición del bitcoin como moneda de curso legal a través de una ley inconsulta y del avance del autoritarismo en El Salvador. 

Artistas feministas colocaron fotografías del presidente Bukele y de los diputados oficialistas a la vista del público. Foto/Mónica Campos

Ante el silencio de los manifestantes, la observación de policías que tomaban fotos de los manifestantes y el lente de los periodistas independientes, las Amorales comenzaron a leer las estrofas de una maldición:

 “Por aprovecharte de un pueblo cansado,

 te maldecimos a vos, 

tu clan y tus cómplices”.

Algunos de los manifestantes se unieron y comenzaron a repetir: 

“te maldecimos a vos, 

tu clan y tus cómplices”. 

Finalizada la lectura, el grito de las personas resonó en la plaza. Después, las Amorales colocaron las imágenes en el suelo y una de ellas tomó un contenedor con sal y comenzó a lanzarla sobre las fotografías de los funcionarios. Luego, invitaron a los manifestantes a tomar la sal y lanzarla contra las imágenes. 

Este acto llamó la atención del presidente Bukele, quien publicó el video de lo sucedido en su cuenta de twitter, acompañado del salmo 91 a manera de “protección”. Los diputados tuitearon otros versículos de la biblia y el oficialista Diario El Salvador publicó una nota en la que decían que la oposición “recurrió a la brujería para maldecir al presidente”. En otras palabras, utilizaron el acto artístico como una oportunidad para desprestigiar a la oposición.

Artistas feministas lanzan sal sobre las imágenes de los funcionarios de gobierno a manera de protesta.

Las artistas feministas que realizaron la acción describen lo que hicieron como un performance. Esto, según la Real Academia Española, es un “espectáculo de carácter vanguardista en el que se combinan elementos de artes y campos diversos”. Pero no era la primera vez que este colectivo de artistas protestaba a través del arte. En 2018, hicieron su primer performance de protesta al que llamaron “San Salvador de Luto”, en memoria a las víctimas de feminicidio. 

Desde entonces, las artistas protestan a través de los símbolos y la corporalidad, pero nunca una de sus demandas había llamado directamente la atención de un presidente. Las autoras del performance compartieron con GatoEncerrado sus reflexiones sobre el impacto de esta obra, el arte de protesta, el uso de símbolos religiosos por parte del oficialismo y el propósito de su acción, que reafirman, es puramente artística. 

Amorales es un grupo de mujeres que no solo se dedica al arte. La colectiva se transformó a partir de la judicialización de dos de sus integrantes por denunciar públicamente a un catedrático de la Universidad de El Salvador por acoso sexual. Encontrarse cara a cara con el sistema judicial, que falló en su contra, las acercó a mujeres víctimas de violencia que también enfrentan una justicia lenta y agresores prófugos.

Acompañan a las víctimas sin más recursos que los que cada una puede generar y aportar al colectivo. Entre ellas hay abogadas y psicólogas que se turnan para atender una línea telefónica autogestionada. En 2019, también se acercaron a madres que denuncian públicamente la impunidad de los feminicidios.

Ese mismo año, abrieron un espacio cultural llamado Casa Bruja, donde exponen piezas artísticas hechas por mujeres: “Nosotras no nos negamos a nosotras mismas la palabra bruja”, dijo a GatoEncerrado una de las activistas, quien agregó que esa palabra está estigmatizada, pero que tiene una carga importante relacionada con la sabiduría ancestral de las mujeres. Fue por eso que se han apropiado del poder simbólico de la palabra. 

Amorales, histéricas al aire y Luna de Anatolia son los tres colectivos de mujeres que gestionan el espacio cultural Casa Bruja

En Casa Bruja exponen artistas de diferentes disciplinas como la pintura, el teatro, el performance y la música.

El mantenimiento de la Casa Bruja también sale del bolsillo y el trabajo que cada una aporta, ya que no son una oenegé ni reciben fondos de manera permanente. Para vivir, las integrantes de Amorales tienen sus propios trabajos, con el que logran juntar dinero para comprar materiales y vestuarios para sus presentaciones.

Las Amorales están convencidas de que el arte performático debe salir a la calle y que debe tener una postura política. Sus temas recurrentes son el aborto, los feminicidios, las desapariciones y la violencia sexual.  “Nuestro lenguaje no es el mismo que el de los 80, es poético y artístico”, dijo una de las artistas, quien asegura que el mensaje que ellas quieren transmitir va más allá de lo referencial que puede ser el comunicado de una oenegé.

Una artista de Amorales caracterizada en el performance “Aborto Colectivo”, realizado el pasado 28 de septiembre”.

Las activistas aseguran que este tipo de protesta no solo incomoda a los gobernantes, sino que también hay miembros del movimiento social que están en contra. El performance de “La Maldición” fue criticado dentro del movimiento social: “Se ha usado, incluso, la palabra payasada para referirse a lo que hacemos”, dijo una de las artistas, quien aseguró que eso es parte del desconocimiento sobre el arte y sus múltiples manifestaciones. 

Esta fisura en el ideal de la defensa de los derechos de las mujeres y “las formas” de hacer protesta está presente en el movimiento social. Una de las activistas dijo que para asistir a la manifestación tuvieron que discutirlo en colectivo, pues aseguran que en el grueso del movimiento social participan hombres que han sido agresores de mujeres y organizarse con ellos es innegociable.  

“Había compañeras que querían ir y pues al final dijimos démosle. Entonces hicimos el afiche y nos pusimos a escribir el comunicado”, dijo una de las Amorales. Ese comunicado se convirtió en un detonante en redes sociales y abrió la puerta para discusiones sobre el arte, la protesta, las desapariciones forzadas y la conformación de un movimiento diverso de oposición. “Para nosotras, la performance tuvo éxito porque los hemos puesto a hablar de eso. Incluso, hay gente que ha publicado textos en revistas debatiendo sobre lo que nosotras hicimos, es un logro”, concluyó una de las activistas.

Una artista de Amorales entrega hierbas a una mujer en el performance “Aborto colectivo”.

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