Foto/Ministerio de Salud

El Salvador: ¿Quién debe aplicarse la cuarta dosis anticovid?

El Gobierno de El Salvador tomó la decisión de aplicar la cuarta dosis anticovid de forma general, a toda la población. La OMS y expertos consultados GatoEncerrado coinciden en que este refuerzo sea solo para personas mayores, inmunodeprimidas o con enfermedades subyacentes.

El presidente de la República, Nayib Bukele, anunció el 18 de marzo en su página de Facebook que El Salvador se convertía en el primer país del mundo en habilitar la aplicación de la cuarta dosis (o segunda de refuerzo) de la vacuna contra el COVID-19 a toda la población mayor de 12 años. En la publicación, el mandatario se limitó a decir que esta era “otra buena noticia en el manejo de la pandemia” y que se podía aplicar de forma voluntaria después de 90 días de haberse aplicado la tercera dosis. Sin embargo, no mencionó ningún argumento científico ni técnico para generalizar la aplicación de este refuerzo, aunque aclaró que en otros países estaba habilitada para grupos específicos o, en algunos casos como el de Israel o Chile, para mayores de 18 años.

Por su parte, el ministro de Salud, Francisco Alabí, argumentó que la decisión de habilitar la cuarta dosis estaba respaldada por estudios que demuestran que hay un aumento en los niveles de protección contra el virus (pero no los presentó ni explicó cuáles eran esos estudios).

Ante la falta de esa evidencia científica, quedó la duda de si realmente es necesario que toda la población mayor a 12 años se aplique la dosis o, incluso, si aplicarla puede ser contraproducente. Para responder a esa pregunta, GatoEncerrado indagó lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y consultó con expertos en salud, quienes coinciden en que la cuarta dosis aún no debería aplicarse de forma generalizada a toda la población, sino solo a “ciertos grupos” o “personas que tienen compromiso moderado o grave del sistema inmunológico”.

El 10 de mayo pasado, Soumya Swaminathan, científica principal de la OMS, afirmó en una conferencia de prensa que la cuarta dosis “quizá” sea necesaria aplicarla a ciertos grupos, como en el caso de personas mayores, personas inmunodeprimidas o con enfermedades subyacentes. Pero únicamente en esos casos.  La científica advirtió que desde la OMS no se recomendaba a los países aplicarla a la población en general: “No tenemos datos suficientes para recomendar (una cuarta dosis) de forma generalizada”, aseguró. 

Extracto de conferencia de prensa de la OMS. Traducción: RTVE

El epidemiólogo Wilfrido Clara explicó a esta revista que la evidencia científica sugiere efectivamente que ciertos grupos de la población “podrían” verse beneficiados con la aplicación de una cuarta dosis de la vacuna contra el COVID-19, sobre todo la población mayor o “personas con compromiso moderado o grave del sistema inmunológico”. Pero que hasta el momento no existe “evidencia creíble” de los beneficios que pueda generar al aplicarla a la población en general

Alfonso Rosales, también epidemiólogo, advirtió sobre los efectos secundarios que puede generar la aplicación “indiscriminada” de una cuarta dosis, como el efecto de tolerancia, que hace que el sistema inmunológico se acostumbre a cualquier nueva vacunación y, por lo tanto, la efectividad de futuras vacunas disminuya. 

Rosales agregó que es precisamente por esos riesgos que las vacunas tienen indicaciones que se deben seguir. En el caso de la segunda dosis de refuerzo, mencionó tres indicaciones emitidas por la OMS. Primero es que solo pueden aplicarse de las marcas Pfizer y Moderna. Segundo es que debe aplicarse a mayores de 50 años o más y que tengan un “compromiso del sistema inmunológico”. Y la tercera es que debe aplicarse cuatro meses después de aplicada la tercera dosis. En El Salvador, al menos las últimas dos de esas indicaciones no se siguieron, porque la segunda dosis de refuerzo se está aplicando a toda la población mayor de 12 años y no a grupos específicos y porque el tiempo de espera entre la tercera y cuarta dosis en el país es de tres meses y no de cuatro.

El epidemiólogo Rosales consideró que esas decisiones opuestas a las recomendaciones de la OMS son el reflejo de las decisiones históricas que ha tomado el Ministerio de Salud en el manejo de la pandemia: “No están siguiendo las pautas ni la evidencia científica que está continuamente siendo publicada, por lo tanto ellos no tienen un argumento técnico para esta decisión”. 

El infectólogo Iván Solano también sostuvo que esa decisión no tiene ningún sustento técnico o científico, sino que es una decisión más bien política, pues busca “dar una imagen de que el gobierno está manejando la pandemia de la mejor manera”.

Solano comentó que existe la evidencia necesaria para revertir esa decisión: “Si el Gobierno siguiera la recomendación técnica de la OMS o de algún grupo de expertos en el área de salud pública, debería de dar marcha atrás en la aplicación de la cuarta dosis. Pero como sabemos que nuestro Gobierno es populista, no van a dar marcha atrás”.

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