Foto/Asamblea Legislativa

Nuevas Ideas recicla a Raquel Caballero como procuradora y Bukele intenta justificar la elección

A pesar de que Raquel Caballero fue condenada por faltas éticas y nepotismo cuando estuvo al frente la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en el periodo 2016-2019, el partido Nuevas Ideas y sus aliados la eligieron de nuevo, no importando que carece del requisito de moralidad notoria. Tras las críticas de diferentes sectores de la sociedad por este nombramiento, el presidente Nayib Bukele se apresuró el sábado por la noche para justificar la elección a través de una transmisión en vivo. La prioridad de Caballero, según explicó a la prensa tras ser juramentada, será instalar un observatorio electoral para dar seguimiento a las elecciones en las que Bukele pretende reelegirse.

Por Melissa Paises

Por Melissa Paises

“En estas entrevistas quedó expresada la moralidad y la experiencia notoria de los nueve candidatos, todos la cumplían”, aseguró el jefe de fracción de Nuevas Ideas, Christian Guevara a las 5:24 de la tarde de este 14 de octubre. Luego anunció que Raquel Caballero de Guevara era la propuesta de su partido para nueva procuradora de Derechos Humanos en el periodo 2022 – 2025.

El diputado tenía razón cuando dijo que Caballero de Guevara posee experiencia, pero faltó a la verdad cuando aseguró que “todos cumplían” con el requisito de “moralidad notoria”. En la hoja de vida de Caballero consta que acumuló más de 20 años trabajando en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), tres de esos fue la titular luego de que el partido de derecha Arena la propusiera como procuradora desde 2016 hasta 2019. Durante ese periodo quedó demostrada la carencia de moralidad notoria que el cargo exige, según el artículo 5 de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

La moralidad notoria, según lo ha definido la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), no se trata de una característica tangible, sino de la ausencia de señalamientos que pongan en duda la ética, imparcialidad, honestidad, vocación, compromiso e independencia de una persona para desempeñar un cargo. Esta descripción es contraria a Raquel Caballero de Guevara.

En 2019, el Tribunal de Ética Gubernamental (TEG) puso en tela de juicio la moralidad de la entonces procuradora por favorecer a su familia dentro de la PDDH cuando promovió a su hijastra, Gaby Lourdes Guevara Quintanilla, al cargo de Asistente Técnico, plaza que creó exclusivamente para dársela, además de aumentarle el salario. 

“La actuación contraria a la ética por parte de la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos se perfiló al suscribir el contrato laboral de la hija de su cónyuge para la plaza de Asistente Técnico, pues con ello volvió cuestionable la imparcialidad en el desempeño de sus funciones”, reza la resolución del TEG con fecha 8 de enero de 2019.

Raquel Caballero también fue sancionada por contratar a su otra hijastra, Xiomara Juana Margarita Guevara Zelaya, y por aprovecharse de los recursos de la PDDH al utilizar los vehículos, combustible y hasta los motoristas de la institución para transportar a su esposo. Son más de cinco mil dólares en concepto de multas que pagó únicamente para poder obtener la solvencia que requería la postulación para ser de nuevo la procuradora, según admitió.

Durante la entrevista que tuvo el 12 de septiembre en la Comisión Política, consciente de su culpabilidad y sin que nadie se lo preguntara, se extendió justificando el ascenso de su hijastra Gaby Lourdes diciendo que tenía más de nueve años laborando en la PDDH y que era merecido; incluso, lamentó que su hijastra renunciara “por la presión”.

“La persona en cuestión, por la cual el Tribunal de Ética me sancionó, incluso dos veces por la misma causa, es una persona que tenía trayectoria dentro de la institución. Fueron nueve años que tenía de trabajar en la institución antes de que yo llegara como titular, nueve años antes de que yo llegara (…) Como defensora de derechos humanos, y también por los derechos laborales adquiridos por la persona en cuestión, no vamos a revictimizar más, porque de hecho terminó renunciando, por tanta presión de afuera perdió su trabajo, y tan brillante trabajo que había realizado”, alegó.

Caballero de Guevara no se refirió a los otros procesos ni a la resolución del Tribunal del Servicio Civil que en 2018 le ordenó restituir y reconocerle tres salarios a Mirna Rojas, la delegada de la PDDH en Sonsonate a quien Caballero de Guevara destituyó. Mirna Rojas falleció a causa de cáncer terminal en mayo de 2019, esperando una respuesta.

La ironía del nombramiento de Caballero de Guevara se hizo presente desde que Christian Guevara fue la persona designada para pronunciar su nombre, no solo por la coincidencia de los apellidos, sino porque entre ellos existió una relación comercial. En 2018, el diputado fue favorecido por la gestión de Caballero de Guevara cuando la PDDH contrató a ‘Plan B’, una de las empresas de las que ha sido parte, para brindar el “servicio de consultoría estratégica de comunicaciones”, según una nota periodística de El Faro. Presuntamente, el servicio consistió en la publicación de notas favorecedoras para Caballero en el sitio web Última Hora, dirigido por Porfirio Chica, un exdiputado suplente de Arena.

No importando ninguno de los cuestionamientos, Caballero de Guevara fue electa como la nueva defensora de los Derechos Humanos en un momento cuando miles de familias reclaman justicia ante los atropellos y arbitrariedades cometidas en el régimen de excepción. 

Su nombramiento se hizo oficial a las 7:07 de la noche del viernes 14 de octubre, cuando fue juramentada. Pero su elección ya se había hecho a las 5:27 de la tarde, cuando Christian Guevara la anunció como la propuesta de Nuevas Ideas. Incluso antes, ya que Raquel Caballero de Guevara lo sabía con antelación. De hecho, lo sabía antes de que los diputados votaran para nombrarla. En los pasillos de la Asamblea Legislativa, el personal ya anunciaba que la nueva procuradora Caballero daría una conferencia de prensa al finalizar su juramentación, pues ya se encontraba en algún sitio del recinto legislativo.

Lo demás vino por añadidura. A las 5:27 de la tarde el PCN, PDC y Gana ya sabían a quién debían “proponer”, y fue en ese mismo órden en el que uno a uno los partidos aliados fueron sumándose a Nuevas Ideas. 

Gana, como una muestra más de que no está dentro del círculo de confianza del oficialismo, no recibió las instrucciones temprano. Por la mañana del mismo 14 de octubre, el subjefe de fracción, Guillermo Gallegos, pronunció cuatro nombres como sus favoritos: Carolina Hernández, Juan José Zaldaña, Raquel Caballero de Guevara y Clovis Mondragón, quien fue su colaborador jurídico entre 2016 y 2018.

Lo mismo le ocurrió a Numan Salgado, quien se mostró tan firme al decir que apoyaría a la delegada departamental de la PDDH en San Miguel, Yanira Guatemala Martínez. Por la firmeza en sus declaraciones, algunos periodistas comenzaron a considerar que Martínez iba a ser la elegida, al pensar que esa era la instrucción que Salgado había recibido de Nuevas Ideas.

“Como diputados podemos expresar quienes sí merecen una oportunidad para optar a este cargo, en mi caso, yo estaría apoyando la candidatura de la licenciada Guatemala porque me parece que es el profesional idóneo para dirigir la Procuraduría”, sentenció Salgado horas antes de dar su voto a favor por Caballero de Guevara.

Los partidos Arena, FMLN, Nuestro Tiempo y Vamos se negaron a proponer a alguien, más por saber que sus propuestas no valían nada que por la idoneidad de los candidatos. Claudia Ortiz, de Vamos, fue enfática en decir que su negativa se debía a la afinidad que mostraron todos los candidatos al avalar el régimen de excepción. Estas declaraciones enfurecieron a los diputados oficialistas, quienes en respuesta hicieron una serie de reproches a Ortiz por “denigrar” y querer “imponer” la forma en la que los cargos se eligen. Estos señalamientos fueron hechos en el tiempo que se debía ocupar para justificar por qué Caballero de Guevara era la idónea para dirigir la PDDH.

“¿De verdad vamos a tener una independencia de poderes, o quieren que sigamos viviendo en el concepto que ustedes tienen de independencia de poderes? Es que esto ya cambió, les guste o no les guste, lo acepten o no lo acepten, lo entiendan o no lo entiendan, lo comprendan o no lo entiendan, digan sí o digan no. Esto ya cambió, y aquí lo que va a prevalecer es la democracia”, arremetió el presidente de la Asamblea, Ernesto Castro.

Momento cuando Raquel Caballero de Guevara es juramentada en su segundo periodo como Procuradora para la Defensa de Derechos Humanos. Quien la juramentó fue Ernesto Castro diputado de Nuevas Ideas y presidente de la Asamblea Legislativa. Foto/Asamblea Legislativa

Entrada triunfal

Cuando la reprimenda a Ortiz terminó y Raquel Caballero de Guevara quedó electa con 67 votos a favor, fue momento de su entrada triunfal: La nueva procuradora desfiló apacible, con las manos tomadas a la altura de su estómago en todo momento, con una sonrisa sutil, reflejando sencillez y diplomacia, muy contrario a la mujer grandilocuente y excesivamente energética que hizo aparición hace más de un mes en la Comisión Política, donde a manera de reflejar su capacidad, vociferó y gesticuló por más de media hora sobre sus incontables “logros”.

El Salón Azul al que entró no le era desconocido, en 2016 ya había caminado por el amplio pasillo de alfombra roja cuando fue nombrada Procuradora por la entonces diputada del FMLN y presidenta legislativa, Lorena Peña. En ese entonces se vistió de cyan, pero en esta ocasión se cubrió de blanco de pies a cabeza, como si se tratase de un ángel, proyectando una pureza que riñe con su realidad de no tener moralidad notoria. Además, como prueba de que sabía mucho antes de que era la elegida, antes de la votación, tuvo el tiempo suficiente para llegar con un maquillaje impecable y con un pulcro cabello lacio.

Tal como lo hizo en 2016, volvió a jurar ser fiel a la Constitución y las leyes, prometió cumplir los deberes del cargo y atenerse a las sanciones conforme a ley por las infracciones que cometa. El juramento esta vez lo hizo frente a Ernesto Castro, el presidente de la Asamblea Legislativa, quien ha sido enfático en decir que cualquier persona que haya sido nombrada por el FMLN o Arena es un “mismo de siempre” y no goza de su simpatía.

Al finalizar, tal como se anunció antes de ser electa oficialmente, Raquel Caballero de Guevara se paró frente a la prensa y habló como política que promete en campaña justicia, paz y seguridad para el país.

Allí, y solo luego de ser cuestionada por los periodistas, se comprometió a revisar cada uno de los casos que le hereda la administración de Apolonio Tobar, incluidos los de las personas que han sido detenidas arbitrariamente por el régimen de excepción y que se quedaron esperando respuestas de la institución.

“La Procuradora está abierta para escucharles, para ver qué es lo que ha pasado, para ver caso por caso”, anunció e luego calificó al régimen de excepción como “una coyuntura más”, una “política pública” equivalente al plan Mano Dura del expresidente Francisco Flores y la Súper Mano Dura del exmandatario Elías Antonio Saca.

“Yo me quiero centrar en los verdaderos problemas que tiene el país”, sentenció y agregó, como quien destaca cuál es su prioridad, que desde el día uno dentro de la Procuraduría le dará celeridad a preparar un observatorio electoral de cara a los comicios de 2024, para los que Nayib Bukele correrá como candidato a la reelección presidencial, pese a que la Constitución lo prohíbe.

Raquel Caballero de Guevara se retiró inmediatamente para evitar seguir siendo cuestionada, como toda una funcionaria de los nuevos tiempos, adoptando las mismas costumbres de los funcionarios al ser escoltada por sus acompañantes y prometiendo que luego abriría un espacio para las preguntas de la prensa.

Bukele intenta justificar la elección de Caballero

Al día siguiente, tras las críticas de nepotismo, falta de moralidad notoria y como antesala de la complicidad que existirá en los próximos tres años entre la PDDH de Caballero y el Ejecutivo, Nayib Bukele reunió a su Gabinete de Seguridad y a la nueva procuradora para intentar justificar su nombramiento. 

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Alejados, en una especie de mesa amplia y rodeados de funcionarios, Bukele inició una suerte de interrogatorio a Caballero. En sus respuestas, la reelecta procuradora intentó, como en cada oportunidad que tiene, recalcar sus credenciales y sus logros, pero eso poco o nada le importaba a Bukele, quien ya tenía un objetivo definido y no hizo más que interrumpirla para dirigir la conversación hacia donde él quería.

Los nombres empezaron a desfilar: Los diputados René Portillo Cuadra de Arena y Lorena Peña del FMLN; los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional, conocidos como ‘los cuatro fantásticos’; los magistrados que Bukele ordenó destituir en 2021; José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, a quién Caballero juró desconocer pese a la foto que el mismo Bukele le mostró en la que se encontraban uno junto al otro, sonrientes.

Cada nombre se iba sumando a la larga lista de personas non gratas que de alguna forma u otra interactuaron con la procuradora en su primer periodo, ya sea nombrándola, avalándola o simplemente no destituyéndola.

El objetivo, después de tantas vueltas, se volvió claro. Nayib Bukele quería demostrar que si Raquel Caballero fue electa en tiempos en los que gobernaba la oposición, esa misma oposición no podía poner en duda su nuevo nombramiento ni su independencia ni las resoluciones o informes que la institución emita bajo su cargo; Bukele incluso dijo que le daría acceso a todos los operativos y a todos los centros penales del país para que no quede duda de que en El Salvador se respetan los derechos humanos.

“Asumo que si validaron su primer periodo, no tendrían por qué oponerse a un segundo, es totalmente legal volver a elegir a un procurador de derechos humanos, no pueden decir que usted es una procuradora impuesta porque se votó de manera abierta en la Asamblea Legislativa, y tampoco pueden decir que tiene legalidad, pero carece de legitimidad como otros funcionarios que nuestro movimiento ha puesto en los cargos, porque en el caso suyo ellos la eligieron a usted primero. Entonces, gozando usted de toda la credibilidad y legitimidad que ellos validaron en su momento y que nunca desvalidaron, pues ahora si dejaran de validarlo parecería que lo que quieren es un procurador que se comprometa a obstaculizar al gobierno, no un procurador que tenga sus credenciales”, dijo Bukele para justificar la elección, sin mencionar los procesos por falta de ética y nepotismo de Caballero. 

A pesar de su intento por justificarla, el nombramiento ya es cuestionado por la academia, la comunidad LGBTI, defensores de Derechos Humanos y diversos sectores de la sociedad civil que consideran que la nueva Procuradora carece de las cualidades, independencia y moralidad que el cargo requiere, tal y como quedó demostrado en su primera gestión en 2016.

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