
Junio 25, 2025
Periodista y activista social
El Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) presentó la semana pasada su encuesta de evaluación del sexto año de gobierno de Nayib Bukele. Y el aparato de propaganda y desinformación (“troles”, analistas pagados y el propio Bukele) destacaron únicamente datos favorables, centrándose en el 8.15 de calificación a la gestión presidencial, que sigue siendo alta, aunque es la más baja registrada en todos los sondeos de la UCA.
Por tanto, me parece necesario rescatar algunos datos relevantes de dicha encuesta, que los difusores y repetidores de la narrativa oficial no mencionan.
Primer dato. Para el 74.6% de la población, el principal problema del país es la situación económica de las familias (39.2% dice que es “la economía”; 15% opina que es el desempleo; 10.1% señala el alto costo de la vida; 5% considera que la pobreza; y 4% menciona la mala calidad de los servicios básicos).
A este dato se suman otros dos muy relevantes. Uno es que el 52.9% critica que el gobierno no logra controlar la subida de precios de los productos básicos (38.6% dice que controla poco y 14.3% cree que no controla nada); y el segundo es que el 52.5% cree que el reciente aumento de 12% al salario mínimo no representa una mejoría significativa en la calidad de vida (34.4% cree que la mejorará poco y 18.1% considera que no mejorará nada).
Segundo dato. El otro problema que más afecta a la mayoría de la gente es la falta de acceso a la vivienda: el 87.2% opina que es difícil acceder a vivienda (54.7% dice que es difícil y 32.5% siente que es muy difícil). La gravedad del problema es tal, que la institución gubernamental peor evaluada es el Ministerio de Vivienda, con 5.9 de calificación.
Tercer dato. El 70.9% considera que el cierre de escuelas y unidades de salud afecta a la población (57.9% dice que afecta mucho y 13% considera que afecta algo).
Cuarto dato. El 57.9% advierte que criticar al gobierno puede tener consecuencias negativas (37% cree que es muy probable y 20.9% considera que es algo probable. El 48.3% señala que las represalias por criticar pueden ser la detención y el encarcelamiento. Por ese temor, el 59.5% admite tener “más cuidado” al compartir opiniones sobre temas de la realidad en redes sociales.
Quinto dato. La mayoría de la población se opone a que el gobierno tome prestado dinero del fondo de pensiones: de los que tienen conocimiento de la deuda previsional, el 76% está en contra.
Sexto dato. El 58% de la población no aprueba traer migrantes presos a cárceles salvadoreñas.
Séptimo dato. La mayoría reprueba el trabajo legislativo y rechaza a los diputados oficialistas: al 61% no le satisface la labor legislativa (31.8% está poco satisfecho y 29.2% nada satisfecho): y el 66.3% no se siente beneficiado por las leyes aprobadas (30.7% se siente poco beneficiado y 35.6% nada beneficiado). La calificación otorgada a la Asamblea Legislativa es de 6.02.
Octavo dato. La mayoría reprueba el desempeño de las alcaldías: el 64.6% desaprueba el trabajo municipal (35% está poco satisfecho y 39.6% nada satisfecho); el 78% opina que los alcaldes no cumplen sus promesas (34.5% dice que cumplen poco y 43.5% señala que no cumplen nada). La calificación a las alcaldías es 5.1.
Noveno dato. Menos de un tercio de la población simpatiza con Nuevas Ideas (NI): sólo el 29.7% tiene afinidad con el partido gobernante. El 65% (casi dos tercios de la población) no se identifica con ningún partido.
Décimo dato. La mayoría señala la falta de independencia judicial: el 77% cree que el gobierno influye en las decisiones de los jueces (21.7% dice que influye algo y 55.3% considera que influye mucho).
A este dato se suman otros dos que también sugieren perspectivas democráticas en la población: uno es que el 51.7% no está de acuerdo con sacrificar derechos para lograr el bienestar social (42.7% está en desacuerdo y el 9% está muy en desacuerdo); y el otro es que el 95% de la población considera importante respetar la Constitución de la República (9.2% considera algo importante y 85.8% considera que es muy importante).
Los “troles” no mencionaron estos y otros datos críticos, y solo cacarearon la alta nota del presidente. Esta nota, por cierto, se mantiene gracias a la sobrevaloración del logro en seguridad que la mayoría de la población todavía tiene; a que Bukele logra transferir el descontento social a otros actores (diputados, alcaldes y partido NI); y a la falta de una alternativa política frente a la dictadura. Este último factor también explica, en buena parte, el dato que la mayoría de la población vería bien una nueva postulación a la reelección presidencial.