Miguel, el paciente que hace décadas empezó con AZT, dice que el mensaje habitual de los médicos para las personas seropositivas es que vivan lo más sanamente posible para evitar el envejecimiento prematuro y otras enfermedades relacionadas. Hoy recibe tratamiento para la diabetes y está en remisión de un cáncer anal. No puede saber si el VIH o los fármacos que lo mantienen con vida, o ninguno de los dos, causaron las afecciones, pero no le da mucha importancia.

“Tengo un matrimonio estupendo, una casa preciosa, tengo perros y un trabajo que me encanta”, dice. “Lo increíble es que sigo aquí”.

Artículo traducido por Debbie Ponchner