Hay formas de proteger los ojos de los daños causados por el clima. En primer lugar, quienes trabajan al aire libre deben tener sombra suficiente y hacer pausas frecuentes para refrescarse, dijo Jesús Rodrigo Comino, geógrafo de la Universidad de Granada y coautor del estudio español. También recomendó llevar un sombrero con visera que proteja los ojos, así como anteojos de sol con filtro UV: las gafas de sol ofrecen casi un 38 % más de protección que no llevarlas, afirmó Rodrigo Comino.

Los lentes de contacto que contienen un hidrogel que permite que llegue más oxígeno a la córnea también pueden ayudar a evitar los daños causados por los rayos UV, enfatizó Rodrigo Comino. Estos lentes de contacto están muy extendidos y los oftalmólogos los prescriben con frecuencia en todo el mundo. Comer alimentos ricos en vitaminas A, C y E, y triptófano, así como evitar fumar y beber alcohol, también puede ayudar, añadió.

Reducir los gases de efecto invernadero y las sustancias químicas que agotan la capa de ozono, que aumentan la exposición a los rayos UV, es fundamental para proteger la salud ocular a escala mundial. Pero incluso en el mejor de los escenarios climáticos, el calor intenso, las sequías y otros factores irritantes para los ojos seguirán afectando a personas como Kamble.

Algunos programas intentan resolver el problema, como el Programa Nacional de Control de la Ceguera y la Deficiencia Visual de la India, que facilita el acceso a operaciones de cataratas asequibles. Ese programa cubrió el costo de la cirugía de Kamble. “Nunca me había dado cuenta de que el problema podía agravarse tanto trabajando en el campo”, dijo.

Artículo traducido por Debbie Ponchner