
Los líderes de la lucha ambientalista antiminería acusados y enjuiciados, dos veces, por un crimen ocurrido en el conflicto armado, fueron absueltos por segunda ocasión. Uno de ellos habló brevemente con GatoEncerrado para reiterar que el caso en su contra fue un “show montado” por la Fiscalía que incluyó persecución, acoso, vigilancia y malos tratos en las cárceles. El cuestionado proceso judicial sucedió, además, en un momento cuando el Gobierno de Nayib Bukele quitó la prohibición de los proyectos de minería metálica en el país y ha mostrado interés en la reactivación de la extracción de oro, a pesar de los estudios científicos que demuestran los graves impactos ambientales y afectaciones a la salud de las personas.
Septiembre 26, 2025
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El sistema judicial salvadoreño absolvió, por segunda vez, a los cinco líderes ambientalistas antimineros de la comunidad Santa Marta, junto a otras tres personas, quienes eran acusados de un crimen ocurrido en 1989, en el contexto del conflicto armado que asoló el país. Por más de dos años y medio, los cinco ambientalistas enfrentaron persecución, vigilancia y acoso por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Policía Nacional Civil, además de malos tratos en las cárceles.
El pasado 24 de septiembre, tras la repetición del juicio, el Tribunal de Sentencia de San Vicente emitió una nueva resolución dividida y de carácter mixto. De manera unánime, los jueces absolvieron, tanto en lo penal como en lo civil, a Fidel de Dolores Recinos Alas, Saúl Agustín Rivas Ortega, Alejandro Laínez García y José Eduardo Sancho Castañeda; mientras que dos de los tres jueces decidieron absolver únicamente en lo penal a Teodoro Pacheco, Miguel Ángel Gámez, Pedro Antonio Rivas Laínez y Arturo Serrano Ascencio. Estos últimos no lograron ser absueltos en lo civil.
Los jueces decidieron emitir una condena con configuraciones “abstractas”; es decir, existe la posibilidad de que se ordene una indemnización por daños y perjuicios a Sandra Luz y Abel Antonio Alvarenga; quienes son hijos de María Inés Alvarenga, víctima en el caso que se seguía en contra de los ambientalistas.
En un comunicado, la comunidad Santa Marta señaló incongruencia en esa decisión de los jueces, ya que dentro del fallo absolutorio se plantea esta responsabilidad civil, a pesar de que no existe una condena penal. Agregó que hasta después del 8 de octubre, día en que el tribunal entregará la resolución completa a las partes, darán una postura oficial como comunidad.
🔴Cruz explicó sobre la indemnización civil a la familia de la supuesta víctima. pic.twitter.com/9ujRlxGJPD
— Revista GatoEncerrado (@GatoEncerradoSV) September 24, 2025
Tras la resolución, uno de los activistas antimineros dijo a GatoEncerrado que la decisión de los jueces “reafirma la inocencia” de los líderes de Santa Marta, quienes también forman parte de la Asociación de Desarrollo Económico Social (ADES), algo que ya se había demostrado en octubre de 2024, cuando el Tribunal de Sentencia de Sensuntepeque ya había absuelto a los cinco ambientalistas por los mismos delitos.
“La justicia prevaleció en este caso, pese a vivir en un país no muy favorable. Queda claro que se impuso más la situación legal que la política”, dijo el activista, quien accedió a hablar con esta revista bajo condición de no citar su nombre en la nota.
El caso, según señaló, ha sido un “show montado” por la Fiscalía y siempre careció de pruebas, tal como ya había quedado demostrado en el juicio que se hizo el año pasado. Agregó que el trasfondo de la persecución se debe a la lucha y a la “resistencia minera” de la comunidad, en un momento en el que el Gobierno de Nayib Bukele ha reactivado la minería metálica en el país y tiene relaciones con empresas mineras.
En noviembre de 2024, la Fiscalía, bajo la dirección de Rodolfo Delgado, apeló la resolución absolutoria del Tribunal de Sentencia de Sensuntepeque ante la Cámara de la Segunda Sección del Centro de Cojutepeque. Esa cámara ordenó repetir el juicio contra los ambientalistas. Esta decisión fue condenada por organizaciones internacionales de derechos humanos y fue considerada como clara evidencia de la persecución en contra de los ambientalistas.
El 3 de febrero de 2025, los cinco defensores ambientales de Santa Marta y ADES firmaron y enviaron una carta en la que comunicaron su decisión de no presentarse a la repetición del juicio ante el Tribunal de Sentencia de San Vicente. Argumentaron que “no existían garantías de un juicio justo y legal”.
#LibertadParaLos5 #SantaMartaNoEstaSola #SiALaVida #NoALaMineria | Líderes ambientalistas de Santa Marta y ADES llaman a incrementar la lucha contra la reactivación de la minería metálica. pic.twitter.com/gSrupAh8za
— ADES Santa Marta (@ades_sm) February 3, 2025
En la vista pública del pasado 31 de julio, la Fiscalía presentó como testigos a Sandra Luz y Abel Antonio Alvarenga, hijos de María Inés, así como a un testigo criteriado bajo régimen de protección con clave “Soriano”. Según argumentaron dos jueces del tribunal, las declaraciones resultaron contradictorias y generaron dudas sobre el asesinato y la privación de libertad de la víctima.
Sandra y Abel relataron que su madre fue sacada de la casa la noche del 22 de agosto de 1989, mientras descansaba con sus cuatro hijos. Según su relato, Víctor Rodríguez (ya fallecido), Arturo Serrano y Miguel Gámez Pichinte se la llevaron para golpearla y amarrarla a un árbol de ceiba.
“Soriano”, un exguerrillero de la Resistencia Nacional —brazo armado del FMLN en Cabañas—, declaró que la víctima fue llevada a la hacienda El Guayabal, en Santa Marta, donde la vio sentada en una piedra. Durante 15 días, aseguró, fue golpeada e interrogada, acusada de colaborar con el “enemigo” en el contexto de la guerra civil.
Ese testigo criteriado sostuvo que María Alvarenga fue asesinada en septiembre de 1989, sin especificar el día. Narró que fue trasladada junto a otros tres acusados de “colaborar con el enemigo” y que un hombre identificado como “Joelito” ejecutó a las víctimas; sin embargo, admitió que no presenció el asesinato ni los cuerpos, solo escuchó los disparos de fusil. Posteriormente, dijo haber oído un informe radial sobre la muerte de Alvarenga.
Desde la noche en que María fue sacada de su casa, sus hijos no volvieron a saber de ella hasta dos semanas después, cuando Sandra escuchó en un mitin de la guerrilla, realizado en la plaza de Santa Marta, que a su madre le “habían quebrado las patas”, aunque no se indicó dónde había sido enterrada. Ambos aseguraron reconocer a los presuntos responsables del crimen. En ese momento, Sandra tenía 9 años y Abel 13.
El testimonio de “Soriano” contradijo la acusación fiscal, que sostiene que el asesinato ocurrió el 22 de agosto de 1989, y una certificación de defunción emitida por el Juzgado de Familia de Sensuntepeque, la cual establece que María Inés Alvarenga murió ese mismo día en el cantón Santa Marta.
“¿Cómo pudo Soriano observar el hecho desde que la condujese desde la ceiba, a cien metros de la casa de la víctima, hacia la Hacienda El Guayabal, y después de 15 días siendo torturada se escucharan disparos, cuando ella ya se encontraba fallecida?”, cuestionó uno de los jueces de San Vicente.
Además, el juez agregó que un informe del Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes —antes FROPOLY— registra la muerte de la víctima el 22 de agosto de 1987; es decir, dos años antes de la supuesta privación de libertad que relataron los dos hijos de María Alvarenga.
“Esto no concuerda, y entonces esto genera duda; esa duda, para estos juzgadores, es insuperable y por ello se va a emitir una sentencia de absolución en ese sentido”, declaró el juez.
El tribunal también cuestionó la declaración de Soriano sobre los asesinatos de cien personas en la Hacienda El Guayabal; sin embargo, en ocho excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar no se encontró el cuerpo de María Alvarenga ni de las demás víctimas. La Fiscalía, por lo tanto, no logró presentar evidencias físicas ni pruebas documentales que respaldaran su acusación.
Uno de los jueces emitió un voto razonado en el que aseguró que la Fiscalía sí logró sostener su hipótesis con pruebas testimoniales y documentales. Según su valoración, algunos de los acusados habrían participado como autores o cómplices en la privación y asesinato de la víctima.
Como parte de la sentencia, el tribunal ordenó levantar las órdenes de captura contra los acusados, devolver las cauciones y bienes incautados, y brindar atención psicológica a familiares de la víctima como medida de justicia restaurativa.
Los abogados de los activistas se mostraron satisfechos con la resolución y esperan que la Fiscalía no vuelva a apelar. “Hoy ha triunfado la justicia y la legalidad, y hemos ganado por segunda vez este juicio. Queda claro que los imputados son inocentes”, dijo Pedro Cruz.
El caso de los defensores de Santa Marta y ADES estuvo bajo observación internacional. Delegaciones de Francia, Alemania, Canadá y Estados Unidos participaron en las audiencias de la vista pública para dar seguimiento al proceso judicial.
Frente al Centro Judicial de Segunda Instancia se reunieron familiares de los acusados, habitantes de la comunidad Santa Marta y representantes de ADES para celebrar el fallo. Hicieron un llamado a la Fiscalía a que no intente apelar, de nuevo, y respete la decisión de los jueces. “Que ya no se siga consumiendo recursos del Estado para financiar esta farsa”, declaró Alfredo Leiva, de ADES.
Familiares de Miguel Ángel Gámez y Alejandro Laínez dijeron a GatoEncerrado que ha sido difícil la lucha judicial que han llevado junto a los activistas: “A pesar de tantos obstáculos, hemos logrado lo que queríamos”, afirmaron.
Peter Nataren, presidente de la cooperativa Santa Marta, afirmó que el triunfo en los tribunales es un paso importante para que la comunidad continúe defendiendo sus territorios de la amenaza minera: “Es una esperanza para seguir luchando”, concluyó.