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Ambiente

Las guardianas del río Lempa advierten que se está secando y que la minería es su principal amenaza

El Movimiento de Mujeres Transfronterizas, que se dedican a cuidar el río Lempa, exige que los gobiernos de los tres países del norte centroamericano deben trabajar en conjunto para salvar al río y evitar que diferentes industrias lo contaminen, especialmente la minería. Los más afectados son los salvadoreños, quienes dependen del río para el agua que se consume en el país, la energía eléctrica que se produce y la soberanía alimentaria. 

Por GatoEncerrado

Marzo 14, 2026

El río Lempa es uno de los más largos e importantes de Centroamérica. Nace en las montañas de los departamentos de Chiquimula y Jutiapa, en Guatemala, y su curso lo lleva a Honduras, atravesando parte del departamento de Ocotepeque. Finalmente, recorre El Salvador de norte a sur hasta desembocar en el océano Pacífico. Al ser un río transfronterizo, lo que sucede en su nacimiento y a lo largo de su trayecto tiene un impacto inevitable en quienes viven cientos de kilómetros río abajo, afectando principalmente a los salvadoreños que dependen de él. 

En el Área Metropolitana de San Salvador, por ejemplo, 1.5 millones de personas lo beben diariamente. Además, es vital para las presas que generan hasta el 40 % de la energía eléctrica del país. Sus aguas también irrigan miles de hectáreas de cultivos y sostienen la ganadería y la pesca artesanal en la zona costera. Su desembocadura en la Bahía de Jiquilisco es un sitio RAMSAR (humedal de importancia internacional) clave para la reproducción de especies marinas.

Debido a todos estos beneficios y servicios que proporciona el río, el Movimiento de Mujeres Transfronterizas exige a los Estados de los tres países del norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) que tomen medidas serias y urgentes para proteger el río de industrias contaminantes como la minería y para evitar que continúe secándose en medio de la crisis climática que afecta a la región.

Reunión del Movimiento de Mujeres Transfronterizas con motivo del Día Nacional del Río Lempa. Foto/Bladimir Nolasco

Con motivo del Día Nacional del río Lempa, que se conmemora cada 14 de marzo, mujeres de Guatemala, Honduras y El Salvador, integrantes del Movimiento de Mujeres Transfronterizas, se congregaron en Antigua Ocotepeque, Honduras. Desde allí, pidieron que su labor de guardianas del río no sea criminalizada e hicieron un llamado urgente a los tres Estados del norte de Centroamérica para que intervengan ante la grave contaminación que amenaza al río y que pone en riesgo a millones de personas que dependen de su agua para sobrevivir.

La actividad contó con el apoyo de la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa, una institución conformada por municipios de los tres países, asentada en Guatemala, y por la Red Trinacional por el rescate del Río Lempa, fundada en febrero de 2020 con el objetivo de velar por la conservación de este cuerpo de agua.

De acuerdo con las mujeres del Movimiento, la única ruta para proteger al río es que los tres gobiernos trabajen de manera articulada, dejando sus diferencias atrás. Solo así podría prevenirse la contaminación y garantizar el derecho humano al agua y a un medio ambiente sano de todas las comunidades rurales, pueblos indígenas, agricultores y pescadores que dependen del río.

Las mujeres aprovecharon el encuentro para enfatizar en que ellas, principalmente quienes viven cerca de la cuenca del río, son el grupo poblacional que se ve más afectado por la contaminación. Detallaron que al entrar en contacto con el agua contaminada del Lempa se exponen a diversas enfermedades. 

Por esa razón, pidieron a los Estados que reconozcan y respalden el esfuerzo de las mujeres que vigilan, cuidan y defienden el agua. Esto implica abstenerse de perseguirlas, hostigarlas y criminalizarlas, como ya se ha documentado por organizaciones de la sociedad civil y el periodismo en los tres países.

De hecho, la decisión de reunirse en Honduras y no en El Salvador, a pesar de que el Día del río Lempa se conmemora en este último país, obedece a que las mujeres guardianas no se sienten seguras para hacer denuncias ciudadanas y públicas debido al contexto autoritario salvadoreño, donde las personas defensoras y ambientalistas son perseguidas y criminalizadas.

La tendencia autoritaria en El Salvador ha provocado que algunas mujeres opten por la autocensura o eviten participar en actividades de denuncia pública, buscando así proteger su integridad. 

Leslie Monroy, representante de la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa, lamentó que algunas defensoras estaban invitadas, pero decidieron no asistir a la conmemoración por miedo a posibles represalias. De acuerdo con lo que dijo, el virus del autoritarismo y el poder de las industrias que contaminan no solo se limita a El Salvador. Destacó que en el municipio de Jutiapa, en Guatemala, muchas mujeres que alzaron su voz en contra de la minería, ahora temen manifestarse como lo hicieron en el pasado.

“Cada vez se da un pasito atrás de algunas de las compañeras debido a ciertas amenazas sociales que sufren y cierto miedo en la población de poder hablar de estos temas, de poder defender el ambiente y el territorio. Es importante que sigamos como instituciones apoyando estos movimientos, apoyando a las mujeres, facilitando sus espacios para que ellas puedan desde su corazón defender la vida, defender el ambiente y defender el río Lempa”, comentó Monroy.

Pese al temor, las mujeres que se concentraron en Ocotepeque reafirmaron que se mantienen firmes en la defensa del río Lempa porque solo de esa manera también protegen la vida, la biodiversidad y la soberanía hídrica de las comunidades. 

“El Lempa no es solo un recurso, son 422 kilómetros de vida”, dijeron como consigna en la actividad.

DATO

Día Nacional del Río Lempa

El Día Nacional del Río Lempa fue aprobado por la Asamblea Legislativa de El Salvador en marzo de 2021, mediante el Decreto No. 847. Fueron más de 40 organizaciones ambientalistas de los tres países, que comparten fronteras y trabajan en conjunto, las que impulsaron esta iniciativa ante los diputados de ese momento. 

Ileana Verali, del Movimiento de Mujeres Transfronterizas, enfatizó la urgencia de que la protección del río Lempa y la denuncia de su contaminación sean asumidas por diversos sectores de la población en El Salvador, Honduras y Guatemala. Advirtió que la continua contaminación del río tendría un impacto catastrófico para los tres países. 

“Sabemos que esta bendición si se acaba, se nos acabó todo. Entonces, por eso tenemos que conmemorar este día, para decir que estamos presentes, para luchar por la defensa de nuestras aguas, de nuestro pueblo, de Honduras, Guatemala y El Salvador, no solo de uno, sino que de los tres países”, dijo Verali.

Mujeres guardianas del río Lempa señalan que la principal amenaza del río Lempa es la minería. Foto/Bladimir Nolasco.

Lempa amenazado

Leslie Monroy afirmó que han detectado ocho focos de contaminación, entre ellos, la contaminación por aguas negras y residuales, aguas mieles del café, el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas relacionados a actividades agrícolas, desechos sólidos y plásticos de un solo uso. Pero una de las actividades que más les preocupa es la extractivista, como la minería metálica.

Esto último es un problema con el que las comunidades guatemaltecas de Asunción Mita y las salvadoreñas que colindan con la frontera de ese país llevan años luchando. La reactivación de la mina Cerro Blanco es una amenaza latente. Los desechos tóxicos de esta mina contaminarían el lago de Güija, que forma parte de la cuenca alta del río Lempa. 

A esto se suma la derogación de la ley que prohibía la minería metálica en El Salvador en diciembre de 2024 y la intención del Gobierno de Nayib Bukele de ofertar zonas del país para que se desarrollen proyectos mineros, que afectarían este río que abastece de forma directa e indirecta a 4 millones de salvadoreños y salvadoreñas.

Aparte de la contaminación derivada por estos factores, el río Lempa también enfrenta otras problemáticas como la deforestación en zonas de recarga hídrica y los impactos del cambio climático.

“Vemos que el río Lempa está decreciendo. Se está haciendo pequeño y más pequeño, y no debemos dejar que eso pase por el bienestar y la salud de nuestros hijos, nietos y de todos en la comunidad. Porque todos necesitamos agua y si se acaba el río Lempa se acaba la vida, se acaba todo”, dijo Verali.