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Opinión

Ha pasado un año, Ruth

Mayo 18, 2026

Ruth López ha sido una de las voces más críticas del Gobierno de Bukele. Ha denunciado la corrupción, capturas arbitrarias bajo el régimen de excepción y se unió a la defensa de la tierra para exigir que no se aprobara la reactivación de la minería. Foto/Bladimir Nolasco.
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Por Malcolm Cartagena

Comunicador y experto en materia electoral.

Todavía recuerdo, como si fuera ayer, la llamada pasadas las diez de la noche: “Se están llevando a mi mamá”. Se me hizo un nudo en el estómago, se me secó la garganta y en esos segundos de silencio pasaron frente a mi mente tantas cosas, desde advertencias del peligro inminente, conversaciones pasadas sobre el tema, hasta enseñanzas durante la guerra de cómo no perderte el rastro.

Y eso fue lo primero que se me ocurrió: “Hija, anotá los ONI de los policías y las placas del vehículo en el que se la llevan”.

Llegaron con engaños, tal como lo han hecho con muchos de nosotros, hablando de un falso reporte de choque. Vos ni siquiera habías salido ese día. Luego, cuando ya te dijeron el motivo real de pedir que salieras, vino la humillación de obligarte a desnudarte en plena calle para cambiarte. El audio que la familia tomó esa noche es el fiel testigo de lo que te pasó, pero también de las frases que han resonado durante este año: “Tengan decencia”, “Esto un día se va a acabar” y la más lapidaria “Aquí no hay nada que explicar: eso de peculado, de corrupción, si aquí la que investiga corrupción soy yo”.

Las siguientes horas fueron de incertidumbre. Nadie daba referencia de vos. Hasta que finalmente logramos averiguar que te habían llevado a la delegación por la sexta décima. Pero nada era oficial, todo eran rumores. Luego las horas se hicieron días, en los que te movían de un lugar a otro, hasta que te llevaron a la delegación de Tránsito.

Ahí, finalmente pudo verte tu familia y tus abogados. Eso sí, nunca sola, siempre con un oficial presente y a una distancia no menor de cinco metros. Ahí te tuvieron por quince días, usando los tiempos del régimen de excepción sin que tu delito (ninguno de los dos que intercambiaron) tuviera que ver con pandillas o terrorismo.

Antes de acudir a la audiencia inicial querían que te cambiaras, que fueras de civil y no con ropa de detenida, con el fin de demostrar que se te estaba dando trato especial. No lo permitiste. Así como no has cedido a las presiones que te han hecho y que no pueden revelarse por la reserva del caso.

Desde entonces, te han movido a Izalco y han prorrogado tu detención por un año, sin que se haya mostrado una sola prueba de lo que se te acusa. Y más bien has sido vos la que ha pedido que tu juicio sea público, a partir de la certeza de tu inocencia.

Por supuesto han acudido a las mentiras en redes para tratar de desprestigiarte. Por ejemplo, hablan de viáticos, como si estos fueran delito y no estuvieran respaldados por misiones oficiales completamente legales, y que cualquiera puede consultar en el portal de transparencia del TSE, y repartidos en los casi 10 años que estuviste trabajando en la institución, convirtiéndolos en unos cientos de dólares anuales. Una nimiedad.

Sacan tus salarios en el TSE y en el ISSS, lugares donde fuiste empleada pública y no funcionaria, es decir, no tuviste poder de decisión y tus salarios son públicos, nuevamente gracias a la Ley de Acceso a la Información Pública.

Hablan incluso de millones, confundiendo sanciones a empresas mientras fuiste directora en el consejo directivo de la Superintendencia de Competencia y que como toda multa se paga ante el Estado, no al juez que la impone. Y es que tu trabajo en diversas instituciones está lleno de acciones que han beneficiado al país y que mucha gente desconoce. Desde consejos de acciones en materia electoral, pasando por la lucha desde tu puesto por mejorar la atención a los usuarios del ISSS, hasta hablar con gente del régimen en plena pandemia para que tuvieran decencia con personas en cuarentena y hospitalizadas.

En fin, es evidente que el objetivo ha sido callarte, pues no tienen un caso real. Tu voz es demasiado poderosa como para permitir que siguieras denunciando a este régimen y a sus graves violaciones a los derechos humanos. Han llegado al colmo de que la procuradora que debería investigar tu caso, más bien se ha burlado diciendo que quería alisarse el cabello como vos, insinuando que la estás pasando bien en la cárcel. Ese es el nivel de indecencia de los funcionarios del régimen que tenemos.

A un año de tu injusta captura, Ruth, aún no sabemos si te van a liberar. Está claro que no hay motivo legal para retenerte, así como tampoco lo hay contra otros miles de detenidos sin razón. El régimen te quiere callada, sin darse cuenta de que tu captura solo ha amplificado tu lucha, tanto dentro como fuera del país. Y como bien dijiste, esto un día se va a terminar. Y cuando eso ocurra, serás imprescindible para reconstruir todo lo dañado.

Mientras tanto, resistí, hermana. No estás sola.