Los pasos firmes y el tintineo de las esposas chocando entre sí en las manos de un expresidente, se escuchan aún en los amplios pasillos del Centro Judicial. Aquel rozagante y elocuente mandatario ya no existe. En su lugar está un demacrado hombre con barba de varios días y cabello ralo en el que las canas comienzan a despuntar.


Por Mario Beltrán

Muchos años después, frente al  Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador, el expresidente Antonio Saca había de recordar la remota noche en la que fue declarado ganador de la Presidencia de El Salvador, y recordó además las reuniones subsiguientes con el presidente de ese momento, Francisco Flores, en las que entre otras cosas, intercambiaron el manual de la administración de las finanzas del país, y la forma de manejar millones de dólares de fondos públicos sin controles ni justificaciones que servirían para la partida secreta y gastos imprevistos del poder Ejecutivo.

Es jueves 9 de agosto de 2018. Los pasos firmes y el tintineo de las esposas chocando entre sí en las manos de un expresidente, se escuchan aún en los amplios pasillos del Centro Judicial “Isidro Meléndez”. Al acercarse más y más a la sala de audiencias, se empiezan a atisbar los primeros flashes de las cámaras, y el desparpajo de periodistas corriendo atrás del acusado.

Aquel rozagante y elocuente mandatario ya no existe. En su lugar está un demacrado hombre con barba de varios días y cabello ralo en el que las canas comienzan a despuntar. Junto a sus seis cómplices, lucen el uniforme de los prisioneros de El Salvador, una camisa blanca que hace su mayor intento por contener el sobrepeso de algunos.

Ha llegado la hora de usar la palabra. Saca ordena unos papeles y espera que el juez le autorice hablar.

— ¿Qué desea usted confesar? —, preguntó el juez

—Gracias honorable tribunal. Voy a relatar, después de haber trabajado en esta declaración, señorías, que aproximadamente en el 2003 fui postulado candidato a la presidencia de la república por el partido Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, en las elecciones convocadas por el Tribunal Supremo Electoral, para el periodo presidencial comprendido del 1 de junio del 2004 a mayo de 2009—, inició Saca.

Luego, manifestó que tras saberse presidente electo, comenzó a considerar quienes serían las personas que fungirían en el gabinete de gobierno, es decir: ministros, viceministros así como otros funcionarios de confianza del presidente y en general.

—Fue así que consideré que el señor Élmer Roberto Charlaix Urquilla fuera el secretario privado de la Presidencia de la República, así también Julio Humberto Rank el secretario de Comunicaciones. Asimismo, como parte del programa de gobierno, señorías, que se había preparado por parte de este candidato en el partido ARENA, decidimos crear una nueva secretaría, que era la Secretaría de la Juventud, para el cual asigné al señor César Funes Durán. Para esto último también nombré al señor César Daniel Funes Durán como encargado o delegado para la utilización de fondos de gastos reservados de la Presidencia ya que esa secretaría requería de más independencia ya que sus actividades eran múltiples—.

Foto cortesía/Centro Judicial Isidro Meléndez

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Peritos financieros declararon este martes ante el Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador y relataron cómo hicieron los imputados para sustraer dinero del Estado para beneficio propio o de terceros.

Según su declaración, en el periodo presidencial de Saca (2004-2009) los procesados desviaron a dos cuentas de Charlaix, 12  de Rodríguez y dos de Gómez, la cantidad de $300 millones 347 mil 377.17 dólares, las cuales eran alimentadas de las cuentas institucionales del tesoro público.

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Posteriormente, Saca dijo que se reunió con Francisco Flores para propiciar el proceso de transición presidencial para informar y explicar la continuidad de programas y políticas que se subdividió en varias comisiones, entre ellas, la subcomisión de en la que se discutió las finanzas del Estado, la manera en la que estaba organizado el gobierno saliente, la forma en que estaba organizada administrativamente la Presidencia de la República y el gabinete de gobierno.

Esa comisión de transición tenía por objeto informar el estado en que se recibiría o se encontraba el país, las finanzas del Estado, los gastos corrientes o extraordinarios que debieran enfrentarse, los retos que tenía el próximo gobierno y que el cambio de gobierno se hiciera de forma ordenada, informándose de los compromisos de carácter internacional que tendrían que honrarse y de cómo se afrontaban los gastos imprevistos que ocurrieron durante el gobierno del presidente Flores.

—También sostuve reuniones privadas con el presidente Flores , en Casa Presidencial, en la que se discutieron estos temas y la que también el presidente Flores informó que también era necesario financiar el Organismo de Inteligencia del Estado, que servía para mantener contacto con Organismos de Inteligencia del otros Estados y para recabar información de inteligencia y que también era necesario para contar con todos para cumplir con compromisos (…) y administrar la cuenta de gastos reservados de la presidencia de la República, entregándome, una copia de ese acuerdo para que pudiera este servidor, elaborar el propio—, le decía Saca al juez.

Saca seguía hablando echando mano por momentos de su ya conocida elocuencia como locutor deportivo. Los minutos pasaban, la audiencia escuchaba al borde de la indignación pero disimulaba.

De pronto, Saca explicó que designó a su secretario privado, Elmer Charlaix, como encargado de solicitar al Ministerio de Hacienda para los gastos reservados, y para abrir cuentas bancarias a su nombre para que se depositaran fondos de la presidencia de la República. Saca comenzaba a admitir irregularidades en su confesión.

—Que desde que se le explicó la posibilidad de emitir el reglamento al que he hecho referencia consideré que dicha normativa permitiría asegurar la aparente legalidad en el manejo de los fondos públicos  denominados gastos reservados y aprovechar su uso para finalidades distintas a las que establecía el presupuesto de Casa Presidencial y apropiárselos a beneficios personal y de otras personas y de esa manera, su señorías, evadir las exigencias que se establecían en la ley orgánica de la administración financiera del Estado, su reglamento y normativas emitidas por el Ministerio de Hacienda en cuanto al correcto manejo de los fondos públicos, pues en el mismo se establecía la posibilidad de 'aperturar' cuentas bancarias a nombre de personas particulares que decidiera este servidor para luego trasladar dichas cuentas de fondos públicos y tenerlos a disposición discrecional—, confesó.

La gente en las calles de El Salvador no tenía ni idea de las aberraciones legales y políticas que el expresidente que les prometió el cielo, estaba confesando. La vida seguía normal en el caluroso San Salvador.

Las horas picos no faltaban, los vendedores y compradores de los mercados seguían en sus rituales de compra, y la inseguridad seguía galopando en las comunidades empobrecidas del país.

Saca continuó evacuando las anomalías de su proceder, y entre otras cosas, afirmó que se aprovechó de la fragilidad de la fiscalización de la Corte de Cuentas en el uso de los dineros públicos de Casa Presidencial, y ordenó que se les dieran “sueldos compensatorios” a todos los funcionarios de su gobierno, con cantidades que rondaban entre $5 mil y $10 mil dólares mensuales y en efectivo, dependiendo del cargo.

Confesó también que transgrediendo las leyes del país, contrató a varias agencias de publicidad sin licitación para que aumentaran las frecuencias de las pautas publicitarias en favor de él y de la Presidencia, ubicándolas en las emisoras radiales de mayor rating del país, estando obviamente sus empresas radiales aglutinadas al Grupo Samix.

Saca, hacía pausas, tomaba un sorbo de aire, y continuaba leyendo su declaración. En la habitación de audiencias, el aire acondicionado del lugar y su voz, eran los únicos sonidos que irrumpían el ambiente.

Sínicamente confesó que abrió cuentas personales en el Banco Cuscatlán, y les pidió trato preferencial por la Presidencia de la República, a fin de no informar sobre las identidades de quienes remesaban o retiraban el dinero, ni de los movimientos bancarios de esas cuentas que eran alimentadas con fondos públicos.

Admitió también que de ahí se pagaban boletos aéreos de  la Presidencia y de los invitados a viajes oficiales.

—Por ejemplo, invité en diferentes ocasiones al señor Jorge César Hernández, que era un amigo personal y comunicador para que cubriera de forma especial la asistencia del presidente a las invitaciones que se le hacían a este servidor de países amigos y de organismos internacionales. Invité en dos ocasiones a un empleado de confianza que se desempeña como motorista personal de Grupo Samix, Tito Alexis Herrera Valle, a los viajes que realicé a Nueva York y al Cairo, Egipto, sin recordar en este momento la fecha exacta—, admitió.

En la declaración que rindieron este día dos testigos con criterio de oportunidad, uno de ellos relato que  siendo comunicador recibió 10 mil dólares mensuales del expresidente Saca a cambio de hablar bien de su gobierno, darle espacios para entrevistas, etc; mientras que el testigo “Olimpo” narró que entre los años 2006 y 2008 la Sociedad Marketing & Service recibió 100 mil dólares mensuales, por parte del expresidente Saca, por un servicio que debía de prestar a Casa Presidencia, que nunca fue realizado.

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Y Saca siguió: —Asimismo, señalo que me aproveché de la organización que se había fijado y de los escasos dispositivos de control para realizar transferencias de fondos de las dos cuentas que habían sido abiertas a nombre del señor Elmer Roberto Charlaix que fueron realizadas a favor de otras personas sin existir un contrato de préstamo de servicios a favor de la Presidencia de la República, como es el caso que sustrajeron fondos en efectivo de la cuenta de Charlaix  Urquilla, que ese dinero en efectivo luego se entregaba a diferentes personas y luego se transfieren a diferentes personas, entre ellas, a este servidor, que ordenó por parte del presidente, de este servidor, a Elmer Rolando Charlaix, que se le entregara en efectivo de forma similar a la cantidad que se le entregaban a otros funcionarios, es decir, como un sobresueldo o pago compensatorio, que también ordené que hiciera parte del efectivo a las tarjetas, en sueldo compensatorios a mi secretario privado, pago a las tarjetas de crédito, como lo he dicho anteriormente. También se autorizó al secretario privado solicitar la emisión de tarjetas de crédito para uso de la Presidencia de la República y también para uso personal, que servían para los fines que ya he explicado y que tomaron para sí mismo, en el caso del secretario, cantidades mensuales de pagos compensatorios que procedían de montos en efectivo que se solicitaban—, continuó.

Saca continuó hablando. Admitió que benefició a otras personas mediante las contrataciones de publicidad y demás operaciones de dinero en diario escrito; además este esquema permitió también que se le facilitara la apropiación de dinero de Gastos Reservados de la Presidencia de la República.

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Mientras que el segundo experto habló de la ampliación pericial contable, manifestando que  identificó 20 operaciones inusuales, en las cuentas bancarias de los acusados, una es la diferencia existente entre los ingresos en cuentas bancarias y lo que declararon en el Impuestos sobre la Renta.

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Saca confesó que buscaba sustraer mayores cantidades de dinero pero que no sabía cómo evitar que ese dinero fuese rastreado hacia él, por su origen. Por lo que consultó a una persona que se desempeñaba como contador y auditor, de confianza, el señor Irving Pavel Tóchez Maravilla, en el Despacho Contable Tóchez Fernández  Limitada, y quien le dijo que había observado lo fácil que era evadir el control para la contratación de la publicidad en Casa Presidencial por la forma en que se procedía a los exámenes especiales que realizaba la Corte de Cuentas de la República, y le sugirió que aprovechando esa debilidad en los controles, se formaran sociedades con otras personas de confianza y que mediante esas sociedad se dirigiera la prestación de servicios de publicidad y que esta sociedad, a su vez, fingiera la prestación de servicios a favor de otras sociedades, y así lo hizo.

Más tarde, acomodaba sus papeles, levantaba la mirada y llegó otra confesión. Saca admitió que dio en un primer momento unos $400 mil dólares a su entonces partido, Arena, y luego dijo que habían sido “unos cuantos millones” que no supo precisar.

 La pericia contable detalla  que fueron emitidos 152 cheques a favor de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), cuatros cheque los depositó el señor Pablo Gómez, sin embargo el restante de estos (148) por ser cheques de Gerencia no se sabe quién los emitió, ni los retiró, pero si se reflejó que el dinero fue depositado a dos cuentas de ARENA por un monto de $7 millones 650 mil dólares.

Tomó su lugar, dobló sus papeles y para entonces, sus declaraciones ya eran repudio nacional porque en medio de un receso del juicio, los medios salieron a difundir como pólvora lo que acababan de escuchar. El primer presidente salvadoreño confesando corrupción.

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