Gato cinéfilo

The last dance: un retrato sincero sobre Michael Jordan

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

The Last Dance fue el nombre que Scottie Pippen, Dennis Rodman y el técnico de los Bulls, Phil Jackson, dieron a la última temporada (1997/1998) de Michael Jordan,  dentro del equipo de los Chicago. También es la primera vez que un equipo de baloncesto accede a ser grabado por un grupo de filmación, y gracias a las grabaciones hechas por Jason Hehir, el apoyo de ESPN y la distribución de Netflix, podemos apreciar una serie documental sin igual.

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La década de los 90 será recordada por ser una época en la que las boy bands comenzaban su imperio. La era de lo analógico que sucumbía ante lo digital. Los discos, la ropa holgada y los años de gloria para los Bulls de Chicago y Michael Jordan, quien es el personaje en donde gira todo el engranaje para mostrarnos el ascenso y el sentido más visceral de competición de uno de los atletas más icónicos de la NBA.

Este documental no solo apela a la nostalgia de un equipo que se mantuvo entre los grandes por años. Es una especie de biografía sobre Jordan y un retrato íntimo sobre lo vulnerables que son los deportistas ante el deseo de ganar y sobre los conflictos que se esconden detrás de los trofeos, las conferencias de prensa y la publicidad.

Apreciamos el lado más real de los jugadores de los Chicago Bulls (hasta donde podían filmarlo, claro) y las diversas situaciones que afrontaron para hacerse de seis trofeos en tan solo ocho temporadas de la NBA. Desde los escándalos del místico Dennis Rodman, la lucha de Pippen por conseguir un contrato justo como sus coetáneos y el acérrimo deseo de Jordan de ganar ante cualquier circunstancia.

Un aspecto que diferencia a The Last Dance por sobre otros documentales deportivos es la gran cantidad de archivos inéditos utilizados durante los diez capítulos. Las filmaciones realizadas por Jason Hehir permiten que el público sea testigo de lo que sucedía adentro de los vestidores de los Bulls en los años 90.

Para esos años era casi impensable el tener acceso a la intimidad de los deportistas, sobre todo a un Michael Jordan que siempre evadía temas relacionados con su vida personal, siendo la televisión el único espacio para conocer un fragmento de lo que era en sus años de gloria.

Entonces, ¿por qué accedió a ser grabado en su última temporada con los Bulls? La respuesta es fácil: al igual que en la cancha, él pondría sus propias condiciones, y una de estas era que el documental sería publicado hasta que él diera el permiso, y es así como todo ese material filmado pasó oculto hasta este año.

Otro factor que destaca el documental es la narrativa con la que presentan a los personajes, como Scottie Pippen, Dennis Rodman y Toni Kukoc en sus épocas como jugadores, al dirigir los sucesos entre 1991 y 1998, años que fueron fundamentales en la carrera deportiva de Jordan y que definieron su relación con los jugadores mencionados. En el transcurso de los capítulos, narran la influencia que tuvo Michael en el desarrollo deportivo de cada uno.

No obstante, al ser una producción biográfica y controlada por el mismo Jordan, hay sucesos que se quitan o pierden fuerza. Obviamente, siempre va existir un sesgo y la imagen de Jordan como mito no va ser desacreditada tan fácilmente. Por eso, temas como sus rivalidades con Isaiah Tomas y Reggie Miller son apenas trastocados en el documental como meras anécdotas y siempre justificando las acciones de Jordan, como el no haber participado en el Dream Team para las olimpiadas del 92 en Barcelona, si convocaban a Tomas en el equipo.

Si bien el documental trata de cuidar ciertos aspectos de la imagen de nuestro jugador número 23, también se atreve a presentarnos a un Michael más enérgico y competitivo, que incluso raya en lo visceral. Un Michael que disfruta de abusar de sus compañeros, que detesta perder y busca ganar a toda costa, sin importar el sacrificio que deba hacer.

Sin duda alguna, The Last Dance permite que el público pueda revivir y presenciar la década en la que el baloncesto comenzaba a ganar terreno a nivel mundial. También nos presenta cómo era la vida para un jugador estrella, cómo se desarrollaba dentro y fuera de la cancha. Su relación con los medios y la astucia para vender su imagen como una marca, algo que ahora vemos en jugadores famosos como Messi o Cristiano Ronaldo.

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

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