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Verificación

Gobierno de Bukele vende como “avance” un crecimiento económico rezagado en la región y que beneficia a unos pocos

La proyección de crecimiento económico para El Salvador en 2026 subió de 3.0 % a 3.2 %, según el Banco Mundial. Esta previsión de apenas dos décimas bastó para que voces del oficialismo lo presentarán como una muestra del supuesto despegue económico del país. Sin embargo, los datos y economistas advierten que la proyección está lejos de reflejar una recuperación estructural, ya que se mantiene dentro de los márgenes habituales de crecimiento de la economía nacional y no implica  una mejora en la calidad de vida de la población. Al contrastar el dato con el contexto regional, el país continúa mostrando un desempeño inferior al resto de países de Centroamérica. En todo caso, el leve aumento solo beneficiará a quienes sacan ganancia de negocios como la construcción y turismo.

Por GatoEncerrado

Editado por Ezequiel Barrera | Junio 19, 2026

El Banco Mundial actualizó sus proyecciones de crecimiento económico para los países de América Latina y el Caribe. En el caso de El Salvador, elevó la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.0 % a 3.2 % para 2026, según la última edición del informe “Panorama económico de América Latina y el Caribe”, publicada el pasado 8 de abril. Sin embargo, el ajuste de apenas dos décimas se mantiene dentro de un rango moderado y contrasta con las lecturas de los funcionarios del Gobierno de Nayib Bukele, quienes lo presumen como un repunte significativo.

Uno de los funcionarios que destacó la proyección del leve crecimiento económico fue Christian Guevara, diputado y jefe de fracción de la bancada oficialista de Nuevas Ideas en la Asamblea Legislativa, quien a través de su cuenta de X retomó la proyección del Banco Mundial como una señal de progreso económico para el país. Su publicación estuvo acompañada de una imagen generada por Inteligencia Artificial en la que se leía: “¡Buenas noticias para El Salvador!”, “El Salvador sigue avanzando y creciendo”.

No obstante, el mensaje optimista difundido por Guevara no se corresponde con la realidad económica del país. El mismo informe del Banco Mundial, que el diputado citó, señala que El Salvador tiene la economía con el menor crecimiento proyectado en Centroamérica para 2026, y el propio organismo advierte que el crecimiento histórico del país ha sido “limitado” por factores estructurales sin resolver. 

La economista Tatiana Marroquín explicó a GatoEncerrado que el crecimiento del PIB no se traduce automáticamente en bienestar para la población. En otras palabras, este indicador de crecimiento no está vinculado directamente con el mejoramiento de los niveles de pobreza, calidad de vida y desigualdad.

“Partimos de la comprensión de que el PIB no nos dice el bienestar de la población, solo dice que algo está creciendo dentro de la producción de El Salvador. En ese caso, sí hay algunos sectores que pueden crecer más que otros en algunos años, pero en términos generales, los estudios, incluso del Banco Central de Reserva, lo que nos dicen es que estos picos de crecimiento de algunos sectores en realidad no están cambiando la estructura bajo la cual crece El Salvador. Esa se mantiene y por eso tiene límites como que no crecemos más allá de 3.5 %”, detalló Marroquín.

Asimismo, aclaró que la estructura bajo la cual sobrevive El Salvador en términos económicos tiene como base a las remesas familiares. Estos recursos provienen en su gran mayoría de Estados Unidos y están estrechamente ligados al contexto de esa nación. Según datos del Banco Central de Reserva, en 2025 El Salvador recibió $9,988 millones en remesas, un incremento de casi 18 % respecto a los $8,480 millones registrados en 2024. 

Debido a ese peso dentro de la economía nacional, gran parte de las variaciones en el crecimiento económico están sujetas al desempeño de la economía estadounidense. Por ello, atribuir la proyección de aumento del PIB exclusivamente a la gestión del Gobierno de Bukele puede conducir a interpretaciones incompletas, explicó Marroquín. Esto ya lo han advertido otros economistas, como el exdirector del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, quien ha señalado que el endurecimiento de las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump amenazan directamente el flujo de divisas que sostiene cerca del 25 % del PIB salvadoreño. Esta es una variable que el Gobierno de Bukele no controla y sobre la cual no puede ni debería atribuirse ningún mérito.

DATO

¿QUÉ ES EL PIB?

El Producto Interno Bruto (PIB) es el valor total de todos los bienes y servicios que se producen dentro de un país durante un periodo determinado. Generalmente se calcula de forma anual o trimestral. Por ejemplo, el PIB de un país incluye el valor de los alimentos que producen los agricultores, los servicios de transporte, las consultas médicas y la construcción de viviendas y edificios. 

Desde la óptica de Marroquín, la dependencia de El Salvador hacia la economía de los Estados Unidos articula una estructura financiera compleja cimentada en la migración. Las remesas operan como un subsidio directo al consumo de productos que, en su inmensa mayoría, no son de fabricación nacional, al mismo tiempo que no se atrae Inversión Extranjera Directa (IED). De hecho, la IED cayó un 37.1 % en 2025, pasando de $754.9 millones en 2024 a apenas $474.8 millones, según datos oficiales del Banco Central de Reserva. 

La consecuencia de esta situación es que cada dólar de remesa que entra al país se gasta en el consumo de productos importados. Eso provoca que cada uno de esos dólares salen rápidamente sin crear encadenamientos productivos locales, una tendencia que, según la Superintendencia de Competencia, se viene profundizando desde la década de 1980.

Por tales motivos, la economista Marroquín sostiene que se requiere un escrutinio técnico mucho más riguroso y profundo sobre el verdadero impacto de la actualización en las proyecciones de crecimiento del Banco Mundial, más allá de la lectura superficial de las cifras que hacen los funcionarios oficialistas.

“Lo que yo puedo ver a partir de estas declaraciones es que hay información parcializada con respecto a cómo se lee El Salvador. Si alguien considera que este crecimiento es un indicador que está demostrando recuperación, es porque no ha leído o no está comparando este dato con los datos de El Salvador en la historia ni de El Salvador en la región. Porque si se comparara, sería muy lógico darse cuenta de que no es una situación de recuperación económica, sino simplemente una situación muy particular y que tiene que ver con la recuperación de Estados Unidos, más que un resultado de la gestión gubernamental”, aseguró Marroquín.

Por su parte, el economista César Villalona comentó a esta revista que el crecimiento económico actual está impulsado principalmente por la inversión privada nacional y no por la inversión pública. Su lectura coincide con el análisis del Banco Mundial, que identificó a la inversión privada como el principal motor del crecimiento en 2025. A juicio de Villalona, esto refleja el carácter proempresarial del Gobierno de Bukele. 

De hecho, en febrero de 2025, durante el XX Encuentro Empresarial de Padres e Hijos —evento latinoamericano que reúne a empresarios y sus familias de distintos países de la región, en su vigésima edición celebrada en San Salvador del 12 al 15 de febrero—, Bukele fue explícito al respecto al decir que busca que El Salvador sea “un país full libertad empresarial y capitalista”.

El país que menos crece en la región

Aunque el crecimiento proyectado por el Banco Mundial representa un pequeño ajuste al alza, El Salvador continúa rezagado frente al resto de Centroamérica. El reporte del Banco Mundial señala que la economía salvadoreña “volvería a ser la que reporte el menor crecimiento económico de la región centroamericana”. Países como Guatemala (3.7 %) y Costa Rica (3.6 %) superan el 3.5 %, mientras que Honduras y Nicaragua empatan con una previsión del 3.4 %, también por encima de El Salvador. Si bien estos datos no son sorpresivos, sí lo es que incluso Nicaragua —una economía sometida a sanciones internacionales por parte de Estados Unidos y la Unión Europa debido al régimen de Daniel Ortega— supere la previsión estipulada para El Salvador.

Por lo tanto, la proyección del 3.2 %, en términos regionales, coloca al país como el de menor crecimiento para este año. Este detalle, omitido por el diputado Guevara en su publicación, exhibe que la realidad económica sigue siendo compleja. Más de 1.5 millones de salvadoreños aún viven en pobreza —según la Encuesta de Hogares de propósitos múltiples de 2025— y el ingreso per cápita crece a un ritmo insuficiente para transformar las condiciones de vida de la mayoría de la población.

En su encuesta “Evaluación de año 2025”, publicada en enero de 2026, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) recogió que el 45 % de la población ve el alto costo de vida y el desempleo como las principales problemáticas que enfrenta El Salvador bajo el Gobierno de Bukele. Otro dato revelador es que 9 de cada 10 personas considera que el costo de la vida empeoró o siguió igual durante 2025. Más de la mitad de los encuestados también opinó que el aumento al salario mínimo fue poco o nada beneficioso para sus ingresos. 

Encuesta de la UCA. Evaluación año 2025.

Estos datos, al igual que su contexto, revelan que la promesa de “sanar” la economía que hizo Bukele en su primer discurso como presidente reelecto inconstitucionalmente, en junio de 2024, aún parece lejos de hacerse realidad.

Por lo tanto, la publicación y mensaje que colgó en su cuenta de X el diputado Christian Guevara se encuentra fuera de contexto, que es una de las seis categorías bajo las que GatoEncerrado verifica el discurso de funcionarios. 

¿Crecimiento económico para quién?

En 2025, El Salvador tuvo un crecimiento de 3.9 % en la economía medida a través del PIB, según cifras del Banco Central de Reserva. Pero al analizar qué sectores explican este crecimiento queda en evidencia que el Gobierno de Nayib Bukele tiene como prioridad beneficiar al rubro de la construcción, el turismo, las finanzas y el comercio; mientras que en los últimos años los rubros de salud, educación y servicios del gobierno han sido relegados a un segundo plano. 

En términos porcentuales, de las 19 ramas de la economía, el Banco Central de Reserva indica que estas cuatro actividades estuvieron entre las más “dinámicas”: la construcción con 24.4 %, explotación de minas y canteras con 8.7 %, transporte y almacenamiento con 6.1 % y la actividad financiera y de seguros con 4.5 %.

Sin embargo, de las 15 actividades restantes, once presentaron un ritmo moderado de crecimiento con datos que oscilan entre el 1 y el 3 %, como las actividades agropecuarias, inmobiliarias, servicios de recreación y esparcimiento, entre otras. Al consultar al economista César Villalona sobre estos datos, explicó que aquellas actividades con crecimiento por debajo de 1 % o apenas por encima, se les considera estancadas. 

Además, hubo cuatro actividades que decrecieron, como el caso de Educación con -0.3 %, agua con -0.8 %, Salud con -2.5 % y servicios de gobierno con -3.7 %. Para Villalona, esto refleja el modelo económico que busca impulsar el clan Bukele que, sustentado en los datos, no beneficia a la mayoría de la población porque así lo expone el estancamiento agrícola, la caída relativa de la industria y el deterioro de servicios públicos, lo que contribuye a mantener altos niveles de pobreza y a profundizar la desigualdad.

“Aquí hay un deterioro de los servicios públicos, un estancamiento de la producción de alimento agrícola, un estancamiento de la industria y una hipertrofia en la construcción y en la finanzas. Eso es lo que está ocurriendo”, señaló Villalona.

Proyección económica

Dónde crece y dónde se encoge la economía salvadoreña

El crecimiento no es parejo entre sectores. Mientras la construcción se dispara muy por encima del resto, varias ramas en su mayoría servicios públicos como gobierno, salud y agua se contraen. Cada barra muestra la variación porcentual de la rama.

+24.4%
Construcción
la rama que más crece
4 ramas
en contracción
educación, agua, salud y gobierno
−3.7%
Servicios del Gobierno
la mayor caída
Crece Se contrae
Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), 2026. Variación porcentual por rama de la actividad económica.
Gráfica: Ezequiel Barrera, GatoEncerrado.news
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En síntesis, el crecimiento económico que experimentó El Salvador en 2025 se concentró en actividades como la construcción, los servicios financieros, el transporte y el turismo, mientras que varios sectores directamente vinculados a las principales prioridades de la población —como el acceso a agua, educación, salud y otros servicios públicos— mostraron estancamiento o incluso retrocesos.

Estos factores que muestran estancamiento o retrocesos forman parte de las dimensiones esenciales para el bienestar que se toman en cuenta para medir la pobreza multidimensional en El Salvador, la cual incorpora privaciones en educación, vivienda, trabajo y seguridad social, salud y servicios básicos. A diferencia de la pobreza monetaria —que se basa en la capacidad económica de un hogar para cubrir el costo de la Canasta Básica Alimentaria y una canasta ampliada—, la pobreza multidimensional identifica la falta de oportunidades y de acceso a servicios que limita las necesidades prioritarias y las aspiraciones de la población.

En ese sentido, al revisar los resultados de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2025, el 20.1 % de los hogares fueron clasificados dentro de la pobreza multidimensional. De las cinco dimensiones de bienestar que se evalúan, cada una de ellas con cuatro indicadores clave, resulta especialmente llamativa la de salud, servicios básicos y seguridad alimentaria: entre los hogares pobres multidimensionales, 8.1 % carecen de acceso a servicios de salud, 19.2 % no tienen acceso a agua potable, 34.6 % no cuentan con saneamiento adecuado y 15.9 % se encuentran en condición de inseguridad alimentaria.

Este último indicador es uno de los pocos que tuvo un aumento respecto a la encuesta de 2023, cuando el dato fue de 14.7 %, entre los hogares pobres multidimensionales. Esto se traduce en que hay más hogares con riesgo de saltarse un tiempo de comida o dejar de comprar ciertos alimentos. El comportamiento del precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) da pistas sobre el incremento de la inseguridad alimentaria. Aunque el promedio anual de la CBA del área urbana bajó de $256.02 en 2024 a alrededor de $250.12 en 2025, desde 2019 aumentó en torno a $50; es decir, alrededor de un 25 % más cara. En la zona rural, la CBA sí aumentó de $182.62 a cerca de $184.5 entre 2024 y 2025; y en el periodo 2019-2025, incrementó unos $40, lo que significa que hoy es aproximadamente un 27.7 % más cara para los hogares rurales.


Canasta básica

El costo de comer no para de subir

El precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —el conjunto de alimentos que cubre las necesidades mínimas de un hogar salvadoreño promedio— escaló con fuerza entre 2021 y 2023 y, pese a una leve baja posterior, hoy sigue muy por encima de los niveles previos a la pandemia.

$254.64
CBA urbana
marzo 2026 · +27% vs. 2019
$185.45
CBA rural
marzo 2026 · +28% vs. 2019
$69 de brecha
cuesta más alimentar a un hogar en la ciudad que en el campo
Urbana Rural
Fuente: Banco Central de Reserva de El Salvador, costo mensual de la Canasta Básica Alimentaria urbana y rural (enero 2019 – marzo 2026), en dólares estadounidenses. Datos de 2026 hasta marzo.
Gráfica: redacción de datos · GatoEncerrado.news
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Villalona agregó que lo más conveniente sería levantar la agricultura para mitigar esta situación, pero no está ocurriendo por la falta de apoyo hacia el sector agrícola y la población campesina, una lectura que coincide con la de gremiales como CAMPO, que señalan que las políticas públicas no han favorecido la producción local. Como resultado, El Salvador se ha vuelto cada vez más dependiente de las importaciones para poder cubrir la demanda de consumo de granos básicos. El V Censo Agropecuario del BCR reveló que la producción cayó 20.9 % en los últimos 18 años, el déficit proyectado para 2026 ronda los 5.8 millones de quintales.

“La producción de granos básicos, si le sumo maíz, frijol, arroz y maicillo, estuvo por 19 millones de quintales y el consumo nacional son 25 millones. De manera que lejos de avanzar hacia la seguridad alimentaria, como dijo Bukele en el discurso de junio del 2024, el país se hizo más dependiente de importaciones. Está sucediendo al revés”, comentó Villalona.

Los números publicados por el BCR respaldan su comentario. Las importaciones de alimentos crecieron en 2025 un 13 % en valor y cerca de un 16 % en volumen respecto a 2024. Una de las consecuencias directas de esta dinámica es que desde 2019, cuando Bukele asumió la presidencia, hasta el 2025, unas 70 mil personas dejaron de trabajar en el campo. Esto se ve reflejado en el aumento de la pobreza extrema en el área rural, donde los hogares con condiciones mínimas para la supervivencia pasaron de ser el 5.2 % a 10.1 %.

Por otro lado, la proyección de crecimiento celebrada por Christian Guevara tampoco se refleja en el costo de vida que, de acuerdo con el economista Villalona, ha aumentado 32 % desde que Bukele es presidente de El Salvador. Como contraparte, el empleo formal no está aumentando al tomar como parámetro las cotizaciones hacia las AFP, por lo que es mucho más difícil para la población hacer frente a los elevados costos de los productos y servicios.

Finalmente, aquellos sectores económicos con crecimiento, como construcción, transporte, hoteles y restaurantes pone de manifiesto que el modelo impulsado por Bukele está beneficiando a una minoría, que son aquellos empresarios que en los últimos años han visto como su ganancia cada vez representa un mayor porcentaje del PIB, según destacó Villalona.

“Un país diseñado en construcción y turismo, finanzas e importaciones, que ese es el negocio de los grandes, no le dice nada a todos los sectores populares y la capa media cuando se deterioran los servicios y todo se pone caro y aumenta el desempleo. Y aumenta la pobreza”, concluyó Villalona.