Alcaldía de Nahuizalco pide al MARN que suspenda consulta pública para octava hidroeléctrica

El alcalde de Nahuizalco asegura que el proceso contradice al Ejecutivo, por poner en riesgo de contagio de COVID-19 a las comunidades indígenas afectadas con el proyecto de la sociedad Sensunapán S.A. de C.V., para instalar una octava hidroeléctrica en la zona.

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Por Carolina Amaya

Por Carolina Amaya

La consulta pública para la construcción del proyecto “Pequeña Hidroeléctrica Nuevo Nahuizalco II”, de la empresa Sensunapán S.A de C.V., lleva ocho días en consulta pública, de diez que dura esa diligencia. En esos días, y en realidad desde antes, las comunidades de Nahuizalco se organizaron para exigir que el río Sensunapán no obtenga un permiso del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), con el que pueda explotar el río Sensunapán a través de la instalación de una octava hidroeléctrica en esa zona de Nahuizalco. Como parte de ese esfuerzo, representantes de las comunidades llegaron hasta la alcaldía de ese municipio y solicitaron, a través de una carta, que la alcaldía escuche a las personas afectadas y que también interceda ante las autoridades del MARN. 

Ante la solicitud de las comunidades, el concejo municipal acordó que su postura es que la consulta pública sea suspendida y reprogramada. Este 30 de junio, el concejo también presentó, ante el MARN, su acuerdo y la carta firmada por las comunidades, en la que rechazan el proyecto hidroeléctrico.

El alcalde de Nahuizalco, Jorge Willer Patriz, dijo a GatoEncerrado que el municipio es uno de los que tiene más casos de contagio de COVID-19, y que por eso le piden al MARN que reprograme el proceso. Todo esto, con el fin de que las personas tengan la facilidad de llegar a la consulta pública.

 “La gente tiene miedo de salir. El Gobierno se contradice de una manera o de otra. Ellos mismos están pidiendo que mantengamos las medidas. Pero por otra parte, nos está pidiendo que nos salgamos a manifestar (en la consulta), es bien contradictorio”, criticó el funcionario.

De acuerdo con el alcalde, en siete días de consulta solo 41 personas se habían pronunciado sobre el proyecto hidroeléctrico. Los cantones Sisimitepet y Pushtan se encuentran a 4 kilómetros de distancia de la alcaldía de Nahuizalco, y la suspensión del transporte colectivo dificulta la movilización de los afectados. 

“Nosotros no podemos parar un proceso (como la consulta), solo somos facilitadores. Ante la manifestación de las comunidades indígenas es que nosotros hemos hecho la carta para pedirle al ministerio (de Medio Ambiente) que se haga en otras fechas y que las comunidades tengan las condiciones”, añadió el edil.

El alcalde también aseguró que está en contra de una octava hidroeléctrica en el río Sensunapán, a pesar de que la empresa presentó, entre los anexos del estudio de impacto ambiental, una carta de beneplácito con su firma.

 “Cuando ellos vinieron y nos consultaron cómo es que se trabajaba con la hidroeléctrica nosotros dijimos pues lo que ya está construido, está construido y se está trabajando. Yo no he dicho que la represa tenga el aval mío. Y recuérdese, yo soy una figura, soy un alcalde, pero no tengo la potestad para decir que se construya o no se construya, sino que son los estudios ambientales los que van a llevar que se construya o no se construya. Pero el alcalde no tiene ninguna facultad para decir que avala o no avala el proceso de construcción”, explicó a GatoEncerrado.

La octava hidroeléctrica del río Sensunapán está planificada para construirse en los cantones Sisimitepet y Pushtan, de Nahuizalco; Loma del Muerto, de Sonsonate; y El Almendro, de Sonzacate; todos del departamento de Sonsonate. 

La consulta pública inició el 19 de junio y termina el 2 de julio. Las comunidades indígenas llegaron el miércoles 24 de junio a las instalaciones del MARN para protestar en contra de esa institución por haber iniciado un nuevo proceso de permiso ambiental para Sensunapán S.A. de C.V. 

El proyecto, también conocido como Sensunapán II, ya había sido rechazado por el MARN en 2014, después de una lucha que libraron las comunidades indígenas para no perder acceso al agua del río, que es su medio de supervivencia.

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