Elecciones 2024

Intromisión del oficialismo e irregularidades dejan dudas sobre los resultados de las elecciones legislativas

Partidos opositores, observadores y periodistas registraron una serie de anomalías que ocurrieron en las mesas del escrutinio final para definir los resultados de las elecciones legislativas. Las autoridades electorales no se pronunciaron por esas irregularidades. Es más, dijeron que ellos no tenían reportes de incidentes. 

Las mesas en el escrutinio final. Foto/Bladimir Nolasco

Por Eugenia Velázquez y Cristian Meléndez

Febrero 20, 2024

El escrutinio para definir quiénes fueron electos como diputados para el periodo legislativo 2024-2027 estuvo plagado de irregularidades que rayan en lo inverosímil. Tres partidos opositores de derecha aseguran haber documentado 69 anomalías que presentaron ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para que declare la nulidad de las elecciones del 4 de febrero y ordene que se repitan; mientras que el partido de izquierda, FMLN, solicitó la nulidad del escrutinio porque “obviamente hubo manipulación del resultado”. 

En el desfile de irregularidades en el escrutinio final, registradas también por medios de comunicación, aparecieron papeletas a favor del partido oficialista que no tenían dobleces y que estaban marcadas con plumón y no con crayola como lo indica el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en el paquete electoral que entrega a las Juntas Receptoras de Votos (JRV). La presidenta del TSE, Dora Esmeralda Martínez, dijo en una entrevista de televisión en el paquete también se incluye un plumón, el cual que pudo haber sido entregado para marcar, en los lugares como los “cantones donde la gente no se prepara para una JRV”. 

Los partidos políticos de la oposición también denunciaron que mientras ellos no pudieron acreditar a todos sus vigilantes para el escrutinio, el partido oficial incrementó sus vigilantes, quienes después manipularon el escrutinio y decidieron qué votos eran nulos y cuáles no. Asimismo, en el conteo se observó que el instructivo del escrutinio final fue incumplido.

A pesar de las irregularidades, el árbitro electoral y la Fiscalía General de la República (FGR) guardaron un silencio cómplice. Los representantes de los partidos opositores interpretaron esa permisividad de las autoridades como una evidencia más de la sumisión al Gobierno de Nayib Bukele y su partido Nuevas Ideas. Durante el escrutinio, el oficialismo relegó a los magistrados del TSE a un papel de simples tramitadores y aprovechó su silencio para  usurpar el papel de vocero y divulgador de los resultados, facultad que solamente posee el Tribunal. 

El 17 de febrero, la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MOE/OEA) sacó un comunicado en el que señaló que había observado “una falta de control por parte del Tribunal Supremo Electoral sobre el desarrollo de esta etapa (del escrutinio) en la que, en muchas ocasiones, las decisiones quedan en manos de los representantes de los partidos políticos”.

La Misión además denunció que uno de los representantes de Nuevas Ideas obstaculizó el trabajo de una de las observadoras impidiendo que presenciara el conteo en una de las mesas escrutadoras.

La intromisión del Ejecutivo en el proceso también pudo notarse en el despliegue de decenas de policías en los salones del Gimnasio Nacional José Adolfo Pineda, donde se desarrolló el escrutinio final. Candidatos y representantes de los partidos opositores señalaron que la presencia desmedida de policías tenía el propósito de amedrentar a los vigilantes que denunciaron anomalías. Esta injerencia del gobierno, agregaron los opositores y analistas, deja dudas de los resultados y hace pensar que hubo un “fraude electoral”. 

“Acá estuvieron haciéndole el trabajo al Tribunal para dar el resultado que ya el presidente (Nayib Bukele) públicamente exigió que son 58 (diputados a la Asamblea Legislativa) sin ningún conteo. Entonces, estuvieron maquillando todo para garantizar que ese fuera el resultado”, afirmó la Secretaria Nacional de Organización del FMLN, Lourdes Argueta.

Ante todas las irregularidades, el exmagistrado del TSE, Eugenio Chicas, adelantó que como oposición también presentarán una propuesta ante la Asamblea Legislativa para crear una comisión especial que indague todas las anomalías detectadas y que pedirán el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para el exfuncionario, ni a Bukele ni a su partido Nuevas Ideas les conviene que a los ojos del mundo quede la duda de que ganaron en un proceso lleno de dudas y en el que posiblemente hubo trampa.

La magistrada presidenta del Tribunal, Dora Esmeralda Martínez, se defendió de las acusaciones y aseguró que todos los señalamientos que hicieron los partidos políticos opositores y los medios de comunicación fueron “falsos y tendenciosos” para desprestigiar la institución que dirige y agregó que los cuestionamientos son “desinformación” que “solo buscan socavar la democracia”. Asimismo, explicó que los policías fueron llamados para evitar altercados y confrontaciones entre miembros de partidos políticos. Añadió que todo lo denunciado tiene una “explicación lógica”. Así lo dijo en la entrevista “Diálogo con Ernesto López”, de este martes 20 de febrero.

Irregularidades

Partidos opositores con menos vigilantes

El numeral 4.7 del instructivo que emitió el Tribunal sobre la “Vigilancia y fiscalización” de las mesas de conteo final establece que cada partido político podía designar hasta 100 vigilantes para observar el proceso; aunque después autorizó un vigilante por mesa; es decir, 300 vigilantes. Los partidos opositores Arena, FMLN, Vamos y Nuestro Tiempo denunciaron que el TSE no les entregó suficientes credenciales para que sus delegados hicieran la supervisión en las mesas de escrutinio final, mientras que los vigilantes de Nuevas Ideas superaban lo establecido. En algunas de las 300 mesas pudo observarse hasta cinco vigilantes del oficialismo. Entre esos casos, tal como lo documentó GatoEncerrado, uno de los vigilantes del partido oficialista incluso manipuló la computadora en la que se ingresaban los datos y luego señaló a la digitadora lo que tenía que hacer.

La presidenta del Tribunal dijo que fueron acreditados 300 vigilantes para cada partido político y que no era su culpa que algunos partidos no pudieran enviar a todos los vigilantes.

La secretaria de organización del FMLN, Lourdes Argueta, explicó que esta superioridad en cantidad de personas del partido Nuevas Ideas entorpeció el proceso y fue una estrategia para minimizar a los opositores e imponer su voluntad a favor del oficialismo.

“Es una desproporcionalidad la forma en cómo trataron de invisibilizar y con el garbo de todos ellos trataron de disminuir cualquier voz de denuncia de cualquier irregularidad de una mesa. Trataron de evitar que cualquier vigilante de oposición denunciara, lo querían dejar incluso hasta opacado para esconder parte de lo que estaban haciendo”, denunció Lourdes Argueta, secretaria de organización del FMLN.

La experta electoral, Ruth Eleonora López, dijo a esta revista que la falta de proporción fue una clara violación al artículo 209 de la Constitución de la República de El Salvador, que dictamina que “los partidos políticos y coaliciones contendientes tendrán derecho de vigilancia sobre todo el proceso electoral” y que, además, “la ley establecerá los organismos necesarios para la recepción, recuento y fiscalización de votos y demás actividades concernientes al sufragio y cuidará de que estén integrados de modo que no predomine en ellos ningún partido o coalición de partidos”.

El exmagistrado presidente del Tribunal, Eugenio Chicas, concuerda con López, en que la desporprocionalidad fue una violación constitucional al derecho de vigilancia que tienen los partidos sobre el proceso electoral.

“No ha habido equilibrio respecto al grado de representatividad que tendría cada fuerza política, ha sido notorio. Nuevas Ideas tuvo una sobre representación en todo ese proceso”, dijo Chicas a  GatoEncerrado.

Chicas agregó que la poca presencia de los vigilantes de los partidos de oposición es consecuencia de la deuda política que el oficialismo decidió no pagar a los partidos políticos para desfinanciarlos o incluso quebrarlos económicamente. 

“Ha evadido su responsabilidad respecto a hacer cumplir ese principio y eso está atrofiando los recursos de los que pueden contar los partidos para financiar al personal que necesitan en el proceso de escrutinio, eso afectó en la elección y en el escrutinio”, lamentó Chicas.

La secretaria de organización del FMLN, Lourdes Argueta, confirmó que su instituto político tuvo dificultades para tener representación en las Juntas Receptoras de Votos el 4 de febrero, día de las elecciones; pero no solo por la falta de financiamiento para contratar personal, también por decisión del TSE. Argueta denunció que hubo suplantación de sus delegados, lo que significó un enorme desequilibrio de representación partidaria en los centros de votación, mal logrando la observación a la que tenían derecho por Constitución.

“Lo más fuerte fue en San Miguel, Santa Ana y Sonsonate, en donde las mesas no tenían una representación del FMLN y tampoco tuvimos la posibilidad de que hubiera una defensa y que el proceso se hiciera como corresponde, desde allí viene la malicia, la trampa y de cómo han pasado como nulos una gran cantidad de votos que eran del FMLN”, se quejó Argueta.

El instructivo del TSE también especificó que entre los miembros de las mesas de conteo no debería haber faltas de respeto, pero los candidatos y representantes de partidos opositores denunciaron que durante los ocho días de escrutinio fueron insultados por vigilantes de Nuevas Ideas e incluso fueron menospreciados por personal del mismo Tribunal. 

El diputado reelecto de Arena, Francisco Lira, denunció que un miembro de mesa del TSE lo empujó e insultó por el simple hecho de señalar que había una persona sin acreditación oficial en la mesa.

“Salió pedante, me ultrajó, allí están los videos y la autoridad no hace nada; entonces ¿qué es lo que sucede? Y con gritos quieren solucionar todo”, relató Lira, el 13 de febrero.

Tras estas denuncias, los magistrados del TSE no actuaron. El magistrado Guillermo Wellman, por ejemplo, fue captado por GatoEncerrado mientras se limitaba a observar desde lejos un incidente del 14 de febrero en una de las mesas. Franklin Martínez, candidato a diputado no electo del FMLN, denunciaba que habían aparecido tres papeletas marcadas con la bandera de un partido y marcadas con el rostro de otro candidato, lo cual daba pie a que esos votos fueron declarados nulos, pero Nuevas Ideas intentaba hacerlos pasar como válidos.

Papeletas marcadas con plumón

Aunque el instructivo del TSE no contemplaba qué hacer si se encontraba una papeleta marcada con un instrumento diferente al provisto por el Tribunal, sí detallaba en el numeral 6 que se podían hacer cambios sobre “situaciones no previstas” y que deberían ser resueltas supletoriamente con lo establecido en el Instructivo para el Escrutinio Final 2024 o en su “defecto serían resueltas por el Organismo Colegiado”; sin embargo, consultado sobre este punto, el magistrado Noel Orellana dijo en un primer momento que no hay disposición expresa que diga con qué se va a votar, pero luego dijo que ese tipo de situaciones se debería de valorar y no podía dar más declaraciones para evitar adelantar criterio en un caso en el que se le pida que actúe como juez electoral.

“Iba a dar la respuesta, pero quiero ser muy prudente, porque puedo conocer y ya estoy expresando criterio. Esperaría que los miembros de mesa remitan esos casos que están fuera de lo establecido en el instructivo”, explicó Orellana el 13 de febrero.

El 20 de febrero, en la entrevista de canal 21, la presidenta del TSE dijo que la otra historia que no se cuenta es que en la caja también se incluye un plumón, el cual que pudo haber sido entregado para marcar, en los “cantones donde la gente no se prepara para una JRV”. En la hoja donde se enumera el contenido del paquete electoral, se especifica que que las crayolas son para marcar las papeletas.

Sobre el mismo punto, la experta electoral Ruth López y el director de Acción Ciudadana, Eduardo Escobar, explicaron que ese tipo de anomalías tendrían que estar consignadas en el acta que elaboraron los miembros de las JRV, pero al parecer eso no se registró en las actas.

“El paquete electoral contiene crayón para la marca de la papeleta. Eso viene en el paquete, pero imaginemos que el paquete no lo traía, imaginemos que se quebró, que se arruinó, que no pintaba bien, imaginémonos cualquier cosa, eso tendría que haberse hecho constar en el acta de cierre de la Junta. Hacer ver o igual en el acta de apertura ‘mire el paquete no contenía crayón y se tuvo que optar por plumón’. Eso tendría que estar, es un incidente que tendría que estar en el acta. Entonces habría que ver, en primer lugar, si eso está en el acta, porque si eso consta, eso le quita suspicacia al asunto”, analizó Escobar.

Diputados y candidatos de oposición señalaron que muchas papeletas que se observaron marcadas con plumón también parecían “planchadas”; es decir, sin ningún doblez que evidenciara que fueron depositadas por el elector en las urnas. Parecían como que nunca fueron utilizadas por un elector y que después de las elecciones fueron marcadas con plumón a favor del oficialismo.

El exmagistrado Eugenio Chicas señaló que el señalamiento de esta irregularidad debió haber obligado a los magistrados a realizar un proceso de investigación. Incluso la Fiscalía también debió investigar, de oficio, con el apoyo de la Junta de Vigilancia Electoral para determinar qué ocurrió.

“Hay suficiente evidencia pública de que refieren material electoral que no tiene signos ni marcas de haber pasado por las cajas de votación. Es una duda que pone en entredicho la transparencia del proceso electoral y la presunción de que algo más grave pueda ocurrir respecto de un posible fraude”, aseveró Chicas.

No hubo conteo papeleta por papeleta

Un día después de la elección, el TSE informó en cadena nacional de radio y televisión que luego de fracasar en la transmisión de resultados preliminares había decidido abrir todas las urnas de la elección legislativa y contar papeleta por papeleta. Sin embargo, cambió de criterio y en el instructivo estableció que no habría recalificación de votos; es decir, que al momento del conteo solo se tomarían en cuenta los votos válidos y no se revisarían los votos nulos o impugnados.

Ramiro Navas, del partido Nuestro Tiempo, indicó que no todas las mesas ocuparon el mismo procedimiento para hacer el conteo e ingreso de los votos: “Hemos encontrado mesas que van contando las papeletas una por una como si fueran una JRV y hay otras mesas que sacan el bloque de papeletas, cuentan el total y de esa manera la ingresan en el sistema sin evidenciar si efectivamente el bloque de papeletas que están contando corresponde con la asignación previa”, manifestó Navas.

Para Eduardo Escobar, el TSE debió hacer el conteo papeleta por papeleta, dado que hubo casos de actas que estaban mal elaboradas, por lo que era necesario revisar cuántos votos fueron nulos y cuántos eran válidos.

“Eso es lo que tenía que haber hecho el Tribunal para tener certeza, dado que estamos hablando que no había un escrutinio realizado. Porque diferente hubiese sido que se tuvieran las actas de manera correcta, ahí hubiera sido diferente porque solo se abren los casos donde existiera una duda razonable, pero acá el punto es de que hay una duda razonable en la mayoría de las urnas. Entonces, al haber esa duda razonable en la mayoría de urnas respecto de sí se contabilizaron bien los votos o si se calificaron bien, entonces lo procedente era revisar todos los votos para determinar que no hubiesen votos válidos que se habían calificado como nulos o viceversa”, analizó Escobar.

Vigilantes de Nuevas Ideas “reclasificaron” votos nulos y los asignaron a su favor

A pesar de que el instructivo señalaba, en el apartado 3.1, que durante el escrutinio final no se haría una reclasificación de los votos, las mesas incumplieron la indicación y los vigilantes de Nuevas Ideas buscaban asignarse votos que habían sido declarados como nulos por las JRV. 

“En una mesa nos tuvimos que imponer de acuerdo a lo que la ley establece, tuvimos que anular un voto válido al partido Nuevas Ideas. Y así como esos se han dado en muchas otras mesas, pero como ellos han controlado todo el sistema, $28 millones tirados a la basura”, expresó Rodrigo Cerritos, miembro del Consejo Nacional del FMLN.

Ruth López explicó que el instructivo estableció que no se podía hacer una reclasificación de los votos para evitar la vulneración de la voluntad popular.

Incongruencia de votos con el padrón de firmas

En el apartado “Organización”, el instructivo establece que las mesas del escrutinio final tenían que verificar si la cantidad de papeletas entregadas a votantes coincidía con las firmas o huellas del “padrón de firmas”. Pero esto también se incumplió.

“Ya tenemos reportes que se pueden constatar en las actas y tenemos el número de JRV en donde eso ha sucedido, en las cuales aparecen más papeletas que personas que fueron a votar. Es un detalle donde realmente hay que poner muchísima atención”, explicó la diputada Claudia Ortiz.

La JRV a la que se refirió Ortiz es la número 6,939, de la mesa de escrutinio 228. Según el partido Vamos, hay 313 votos válidos, pero en la libreta de firmas que tenían los miembros de la JRV solo se reflejaba la rúbrica de 303 personas que habían votado el día de las elecciones; es decir, se contabilizaban 10 votos más sin ningún respaldo.

El candidato a diputado de Vamos por San Salvador, Abraham Montoya, denunció que en una de las mesas del escrutinio de la elección legislativa de Sonsonate, donde vigilaba, se percató que al cerrar el recuento de votos no revisaron el padrón de firmas y huellas de las personas que votaron. Al preguntarle al digitador y al colaborador del Tribunal, le respondieron que así les habían ordenado a través de un parlante. 

El magistrado suplente Marlon Harold Cornejo comentó que el TSE revisó algunas cajas en las que aparecían tres papeletas más y en ese caso las declararon sobrantes, porque no incidían en el resultado. 

Respecto a las denuncias, dijo que en los recorridos que hizo en las mesas de escrutinio habló con vigilantes, fiscales, procuradores de derechos humanos y procuradores generales y nadie le mencionó irregularidades. “He pasado en todas las mesas y nadie me habla de una sola irregularidad”, aseguró a GatoEncerrado.

Eduardo Escobar explicó que en esto habría que considerar la magnitud del problema, si es generalizado, por ejemplo, en unas cinco mil urnas que se identifique que no coincide el número de votantes con las papeletas es algo que calificó de “grave”.

Añadió que, si ese fuera el caso, se podría estar dando una suplantación de identidades o se marcaron las papeletas sin que fueran realmente votantes; sin embargo, es difícil corroborar si el inconveniente se ha dado en la mayoría de urnas, ya que a falta de vigilantes de la oposición no hay muchos ojos que puedan verificarlo.

“En todo proceso hay irregularidades, pero no sabemos la magnitud de este. La oposición ha dicho: ‘Ah, no coincide el número de papeletas con el número de votantes’. Ok, esa es una irregularidad, pero ¿de qué tamaño fue el asunto?, ¿en cuántas urnas sucedió esto? Con esto no quiero, de ninguna manera, desvirtuar el señalamiento de la oposición, sino que el tema es: ¿cuánto impacto podrá tener esto en el resultado?”, manifestó Escobar.

Ruth López sumó que esto se trata de un incumplimiento del instructivo en varios sentidos, sobre todo en el orden y la forma en la que se debe realizar el proceso en cada una de las mesas del escrutinio.

“Hay JRV que no contaron papeletas inutilizadas y sobrantes ni contaron las firmas o huellas en el padrón de firmas y de un solo empezaron a contar los votos. ¿Esto qué provoca? En primer lugar, que no se identifique si la cantidad de votantes corresponde con la cantidad de firmas que aparecen en el padrón, los mecanismos de comprobación y de asistencia a la urna, eso no se hace, no hay correspondencia entre las papeletas entregadas y las que sobraron, evitando mecanismos de control y de verificación para alcanzar la verdad material de lo ocurrido en las urnas”, describió López.

Ante las denuncias en redes sociales y de los partidos de oposición, el magistrado Julio Olivo expuso el 14 de febrero, en su cuenta de “X”, que el Tribunal tiene la obligación de velar porque se cumpla el instructivo.

El TSE tardó en publicar los resultados electorales

El instructivo también determina, en el numeral 4.1, que el TSE deberá hacer la “publicación de avances y resultados del escrutinio” en Internet, así como las cifras y estadísticas de los resultados electorales correspondientes a los avances, segregados por departamento, municipio, distrito y JRV, según se vayan consolidando hasta completar los resultados totales de las elecciones. Esto tampoco se cumplió en tiempo. 

Para cuando el Tribunal finalmente publicó resultados, el domingo 18 de febrero, el partido oficialista ya había usurpado el papel de vocero y divulgador de los resultados electorales.

Desconfianza en los designados del TSE 

El instructivo estableció, en el numeral 4.3, que el TSE instalaría 300 mesas de trabajo y que cada una estaría integrada por dos personas designadas por el ente electoral. Uno sería el colaborador que maneja y cuenta las papeletas de votación y dicta los votos y marcas correspondientes, mientras que la otra persona se desempeñaría como digitador de los datos dictados y operador del equipo y del Sistema de Registro y Transmisión (SRT). Además, el TSE debió designar de entre su personal un total de 15 supervisores por turno de trabajo, quienes tendrían a su cargo la coordinación operativa del escrutinio; es decir, un supervisor por cada 20 mesas de trabajo.

Opositores criticaron que una gran cantidad de las personas que integraron las mesas o que estaban encargadas de la supervisión no fueron capacitadas debidamente y que tenían vínculos o simpatía con el partido oficialista. Estas personas, según las denuncias, manipularon los datos a favor de Nuevas Ideas.

Expertos como Eduardo Escobar explicaron que esta situación dejó en evidencia que el TSE perdió el control del escrutinio final, ya que el Tribunal debió ser el filtro para acreditar a sus colaboradores y no dejar entrar a personas del partido oficialista.

“Eso demuestra de nuevo que a la autoridad electoral se les fue de las manos este proceso, se dejó entrar a más gente de la que tendría que haber dejado entrar y esto obviamente genera presión en las mesas, no dejan que trabajen adecuadamente. Ahí el Tribunal debió proceder de otra manera esto de las personas que iban a estar en las mesas de escrutinio”, manifestó Escobar.