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Libertad de Prensa

Radio Victoria suma 32 años de resistencia

El periodismo de calidad en El Salvador enfrenta actualmente la crisis más grave de persecución y censura que se haya registrado desde el conflicto armado. Los medios comunitarios son de los más afectados, porque en el interior del país no solo enfrentan el autoritarismo del gobierno central y a las autoridades locales, sino que también son el blanco de multinacionales con antecedentes de amenazas e intimidaciones en contra de periodistas y líderes comunitarios. En este contexto, Radio Victoria es el testimonio de que el periodismo permanece a través de los años, a veces bajo riesgo; pero los proyectos mineros y depredadores del ambiente no son eternos y, aunque sea tarde, caen junto a los gobiernos cómplices y autoritarios. 

Diseño Patricia Urbina
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Por Mario Beltrán

Editado por Ezequiel Barrera | Agosto 12, 2025

En 1993, Radio Victoria 92.1 FM nació en Santa Marta, Cabañas, al norte de El Salvador y cerca de la frontera con Honduras. Emergió apenas un año después de la finalización del conflicto armado, por lo que las heridas de guerra aún estaban abiertas en la sociedad salvadoreña. Para ese momento, la comunidad Santa Marta estaba en un proceso de reasentamiento, con sus habitantes regresando después de haber buscado refugio en otros lugares tras la destrucción del pueblo y las masacres perpetradas por la Fuerza Armada. 

En aquella época, a principios de la década de los noventa, los enfrentamientos armados por fin habían cesado con la firma de los Acuerdos de Paz. Sin embargo, en el país persistía —como hasta la actualidad— la exclusión, la pobreza, la desigualdad y la avaricia de las élites económicas y políticas que dieron origen a la guerra. Esta realidad era particularmente cruda en comunidades del interior del país, como Santa Marta, donde los sobrevivientes de la guerra estaban retornando para rehacer sus vidas. En ese contexto, la radio fue un faro, acompañando e informando a quienes volvían. 

Desde su fundación, el periodismo comunitario de Radio Victoria sirvió a los habitantes de Cabañas como una plataforma para expresar sus preocupaciones y denunciar las injusticias sociales. Pero, como es habitual, cuando una radio comunitaria hace un periodismo que sirve a la comunidad, los poderosos se incomodan. Y ellos, en vez de corregirse, siempre recurren a las amenazas, ataques, persecuciones y hostigamiento de los medios de comunicación y sus periodistas. 

A Radio Victoria le tocó, desde sus inicios, resistir. Hoy, en 2025, suma ya 32 años de resistencia. En estas tres décadas ha enfrentado graves amenazas, persecuciones, ataques y diferentes situaciones que han puesto en riesgo a sus valientes periodistas. 

Una de esas ocasiones fue en 2011, cuando un supuesto “escuadrón de la muerte” (grupo de exterminio conformado por militares y policías que operaban durante el conflicto armado) amenazó de forma directa y explícita a los periodistas de la radio y a sus familiares para que cambiaran su línea editorial y dejaran de acompañar a la comunidad en sus denuncias de la explotación minera que hacía la multinacional Pacific Rim.

Ilustración sobre las amenazas de 2011. Foto/Bladimir Nolasco

Con el tiempo, la resistencia de la radio y de sus periodistas forzó la retirada de los opresores. Pero, como si la historia fuera cíclica y estuviera empeñada en revivir las batallas perdidas de los poderosos, el panorama político de El Salvador se configura hoy una vez más en favor de la explotación minera y los multimillonarios, y en detrimento de las comunidades y los pobres. Este giro se debe a los retrocesos democráticos orquestados por Nayib Bukele, quien, emulando al dictador Maximiliano Hernández Martínez, ha reescrito la Constitución de la República a su conveniencia para afianzarse en el poder y controlarlo todo en el país. 

“Esas situaciones que Radio Victoria evidenciaba a través del trabajo periodístico, a través de sus micrófonos, poniendo a disposición la radio como tal, sí notamos en estas circunstancias que muchos de esos temas por los que ya pasó la radio están volviendo. Hacer periodismo en las radios comunitarias siempre fue un desafío en el que se generaban muchos temores, porque en el caso de Cabañas, todos los actores, pero también los poderes, algunos que eran visibles y otros que eran también fácticos, siempre veían a la radio como como un espacio que para ellos era incómodo”, explica Isabelo Cortez, el coordinador de Radio Victoria, mientras experimenta el sentimiento agridulce de sentirse orgulloso de formar parte de un medio de comunicación que ha resistido con valentía durante 32 años y al mismo tiempo sentir el vértigo de estar parado sobre una gran experiencia que le permite anticipar que se vienen nuevos tiempos de persecución.

Parte de esa experiencia, relata Isabelo Cortez, es que el periodismo de Radio Victoria, en sus inicios, resultaba incómodo para los empresarios y políticos de la posguerra. Hoy, aunque los poderosos han cambiado, su periodismo sigue incomodando a las élites, especialmente a aquellas afines al bukelismo. El riesgo que enfrentan sus periodistas es similar, o incluso mayor, debido a que Nayib Bukele ha instrumentalizado las instituciones públicas como la Policía y la Fuerza Armada, quienes se dedican a perseguir, acosar y hostigar a periodistas y líderes comunitarios que se atreven a denunciar la corrupción y las graves violaciones a los derechos humanos.

“Nosotros sí creemos que tenemos mucho que celebrar en 32 años, pero lo hacemos con mucha incertidumbre también y reflexionando sobre lo que se nos viene y lo que estamos viviendo, que evidentemente es muy adverso para las radios comunitarias, para los medios independientes, los medios alternativos, que siempre hemos intentado visibilizar la verdad y acompañar también en las reivindicaciones de las comunidades y de los sectores que históricamente han sido excluidos”, dice Cortez. 

Agrega  que todas las generaciones de periodistas comunitarios han comprendido y asumido el rol del medio de ser una voz que acompaña a las comunidades en sus denuncias y que informa a pesar de los contextos difíciles por los que ha atravesado y que vuelve a enfrentar.

Para la directora de la Red Centroamericana de Periodistas, Angélica Cárcamo, la labor y el legado de Radio Victoria en estos 32 años es una muestra de la importancia de las radios comunitarias y los riesgos que enfrentan en la región. Lamenta que el contexto actual para los periodistas comunitarios es más hostil que en el pasado. 

“Conocí cuando a los colegas cuando les colocaron Protección a Personalidades Importantes (PPI) para protegerlos, pero en muchas ocasiones no había mucha certidumbre de la protección. Y en este contexto me parece que es mucho peor que en 2009, porque al menos antes había un tema de independencia de poderes del Estado, al menos antes se podía denunciar sin el temor a ser capturado o capturada”, enfatiza Cárcamo.

La directora de la Red Centroamericana agrega que una de las cosas que hace especial el proyecto de Radio Victoria es que tiene sus raíces en la educación popular, lo que permite que haya cercanía con la gente. De hecho, su producción siempre ha estado a cargo de personas de la misma comunidad que tienen conciencia socioambiental.

Reyna Navarrete es un testimonio viviente de esa influencia de la radio en la comunidad. Desde su juventud, la cercanía de la radio la hizo soñar con convertirse en una locutora y así servir a su comunidad. Cuando cursaba educación media le tocó elegir una materia optativa y de una vez, sin pensarlo, escogió una relacionada con la comunicación y radiodifusión. Poco después, envió una carta a la dirección del medio para volverse locutora. En la radio la acogieron y hoy, varios años más tarde, se siente orgullosa de su trayectoria, aunque también reconoce que su labor ha sido cada año más difícil porque la libertad de prensa se está extinguiendo en El Salvador.

“Nosotras y nosotros nunca vamos a dejar de hacer periodismo comunitario, aunque los tiempos no son los más fáciles para poder realizar nuestro trabajo de manera libre, pero nuestro deber como medio de comunicación es hacerlo y nunca dejar de hacerlo. Si lo dejamos de hacer nos convertiríamos en un medio de comunicación del montón, otro más”, sentenció Reyna, con la firmeza de alguien que habla desde la experiencia. 

Su convicción también es compartida por el director ejecutivo de la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS), Óscar Orellana, quien añadió que, a pesar del contexto adverso que enfrentan, las radios comunitarias se mantienen denunciando la depredación ambiental que protagonizan los multimillonarios en complicidad con los gobiernos, señalando la corrupción y acompañando a las comunidades que sufren graves violaciones a los derechos humanos.   

“Las radios comunitarias siempre han promovido y acompañado la defensa del territorio y de los bienes naturales, en especial la defensa del agua. Consideramos que, bajo cualquier contexto, defender los bienes naturales es imprescindible para el buen vivir de las personas, para el desarrollo de los territorios y del país en general. Defender los bienes naturales ante cualquier amenaza es defender la vida, y eso siempre debemos hacerlo”, recalca Orellana. 

Entrada a la cabina de la Radio Victoria. Foto/Bladimir Nolasco

Amenazas cada vez más cerca

La experiencia de los periodistas comunitarios les permite afirmar que los ataques a la prensa siempre son paulatinos; es decir, van de menos a más. Óscar Orellana, el director de Arpas, lo ilustra así: en el caso del contexto salvadoreño actual todo empezó con el afán de las instituciones y los funcionarios por poner bajo reserva y confidencialidad la información que debería ser pública, lo que significa que hay cierta censura y obstaculización al trabajo de los periodistas; asimismo, los funcionarios son alérgicos a conceder entrevistas, pues no quieren ser cuestionados; luego los ataques suben de tono desde críticas en redes sociales a los medios y reporteros hasta amenazas concretas. 

“El periodismo comunitario vive situaciones de vulneración igual que el periodismo en general, con la única y gran diferencia que es en los territorios rurales. Cada vez es menos el acceso a la información pública. Al tratar de conseguir declaraciones en las localidades y en los municipios reina una cultura del miedo, del silencio”, detalla Orellana.

Isabelo Cortez, el coordinador de Radio Victoria, subraya que su equipo ha documentado amenazas virtuales, ciberacoso de cuentas falsas y una vigilancia gubernamental a su programación por medio de la Dirección General de Espectáculos Públicos del Ministerio de Gobernación, quien le solicitó en 2024 un informe detallado de la parrilla de programación.

“Nos dijeron en su momento que era parte de los procesos rutinarios que hacían como ministerio y como dirección para conocer quiénes hacen uso de una frecuencia y qué tipo de programación era la que tenía. Nos dijeron que era un proceso, pero luego consultamos e incluso no eran todas las radios de Arpas ni todas las radios comerciales a las que le estaban solicitando ese tipo de información. Entonces, sí creemos que ahí también había un mensaje de querernos tener de cerca o de controlar lo que nosotros estábamos haciendo”, lamenta Cortez.

Entre 2005 y 2017, periodo en el que hubo una mayor actividad minera en la zona de Cabañas, los reporteros y locutores de la radio recibían amenazas en papelitos o mensajes por debajo de la puerta. Hoy, mensajes similares se repiten, pero en correos electrónicos y mensajes directos en redes sociales.

Angélica Cárcamo sostiene que estas amenazas anónimas y ataques a los periodistas comunitarios, en parte, han sido incentivadas por el mismo Gobierno de Nayib Bukele, quien antes se jactaba de oponerse a la minería por sus graves consecuencias ambientales, pero que hoy la justifica bajo una lógica capitalista de explotación de los bienes naturales a cambio de ganancias. No sólo la justifica, sino que también persigue y criminaliza a quienes denuncian a los proyectos mineros en un territorio inviable como El Salvador.

“Está implementando este tipo de leyes que realmente tienen un daño al medio ambiente, un daño a la ciudadanía; y la radio, coherente con sus principios, está manteniendo activa su línea crítica de defender el territorio a nivel de la comunicación y a nivel de periodismo”, señala Cárcamo. 

Sumado a la persecución y hostigamiento por su línea editorial en defensa del medio ambiente, la radio también tiene que lidiar con lo que implica la recién aprobada Ley de Agentes Extranjeros. De acuerdo con organismos nacionales e internacionales, esta fue diseñada con el único fin de asfixiar a las organizaciones de sociedad civil y medios de comunicación independientes que son críticos del oficialismo y que se financian gracias a la cooperación internacional. Esta ley impone el 30 % de impuestos a todos los fondos que la cooperación internacional otorga a las organizaciones y medios independientes y también castiga con multas exageradas y cárcel a quienes el gobierno considere que hacen un trabajo “injerencista”.

Para Óscar Orellana, esta ley también afectará directamente a las radios comunitarias, como Radio Victoria, ya que parte de su pauta comercial para subsistir es gracias a organizaciones de sociedad civil que reciben fondos de cooperación internacional.  

“Al final, esta ley reduce significativamente la ya limitada situación de sostenibilidad de las radios comunitarias, pero en el fondo afecta directamente a las audiencias, a la población salvadoreña que ya no recibirá muchos mensajes que promueven ciudadanía y derechos humanos”, lamenta Orellana. 

Pese a este escenario, los miembros de Radio Victoria explican que no están dispuestos a dejar de hacer periodismo comunitario. Afirman que parte de la estrategia de supervivencia estará en las alianzas con otros medios independientes de El Salvador y la región. 

“Nosotros vamos a continuar, creo que nos debemos a las comunidades del departamento de Cabañas y de El Salvador. Consideramos importante continuar haciendo el trabajo que hacemos. Es un trabajo necesario, aunque vivimos en un sistema adverso a lo que nosotros representamos, pero es necesario para las comunidades y para seguir tratando o teniendo esa ilusión de que en El Salvador debe de respetarse la democracia, debe haber libertad de pensamiento. Obviamente, un periodismo que dice la verdad, y que acompaña a las comunidades como lo hacemos nosotros, es necesario en un país como el nuestro”, afirma Isabelo Cortez.

Por esta convicción y valentía de los periodistas comunitarios es que la directora de la Red Centroamericana de Periodistas insiste en que la comunidad internacional no debe abandonar al periodismo salvadoreño en este momento en el que la dictadura de Nayib Bukele se está consolidando y persiguiendo a todos aquellos que no se alinean a sus intereses.  

“Es urgente que organismos como la Relatoría de Libertad de Expresión de la CIDH analice esa ley (de Agentes Extranjeros) y vean los impactos que puede tener sobre el ecosistema de los medios independientes a nivel del espectro radioeléctrico, pero también del periodismo independiente en El Salvador; y lo mismo aplicaría para el sistema de Naciones Unidas sobre sobre la Relatoría Especial de Libertad de Expresión, e incluso la oficina de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, que suele tener una fecha específica para conmemorar a las radios comunitarios que es cada 13 de febrero”, expresa Cárcamo. 

Mientras la comunidad internacional se toma su tiempo para reaccionar ante los retrocesos democráticos en El Salvador, periodistas como Reyna Navarrete siguen convencidos de que el periodismo debe seguir resistiendo y alumbrando en estos tiempos oscuros.

“Requiere valentía, fuerza, quiere unión entre todos y todas y las comunidades que son quienes respaldan las luchas y a quienes hacemos periodismo. Nosotros nos debemos a las comunidades, porque es desde la comunidad y para la comunidad que nos debemos y es a quienes informamos a través de nuestras diferentes programaciones que hay en el medio comunitario, como lo es Radio Victoria”, sostiene Reyna. 

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