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Ambiente

¿Por qué Centroamérica vive un frío inusual en 2026?

¿Cómo es posible que el mundo se esté calentando hasta el punto de alcanzar nuevos récords mientras Centroamérica tiene frío? Un nuevo análisis de Periodistas por el Planeta revela que el debilitamiento del vórtice polar ha abierto una “grieta” que permite al aire ártico invadir el trópico. Lo inquietante, detrás de la explicación científica de Kristina Dahl (Climate Central), es que hay una realidad política: los gobiernos de la región no se están preparando lo suficiente para enfrentar la crisis climática.

Foto/Ezequiel Barrera

Por GatoEncerrado / Periodistas por el Planeta

Febrero 06, 2026

Mientras el mundo se prepara para otro año de calor global que batirá récords, Centroamérica ha comenzado este 2026 bajo un manto de frío inusual. No se trata de un simple frente frío pasajero. Es el resultado de una masa de aire ártico que ha descendido con una fuerza que no se veía en décadas. Un nuevo análisis de Periodistas por el Planeta explica que este fenómeno, aunque parezca contradictorio, es una de las caras más complejas de la crisis climática.

Este descenso térmico se debe a la desestabilización del vórtice polar. En términos sencillos, lo que ha ocurrido es que los vientos fuertes de la atmósfera superior que mantienen el aire gélido confinado en el Ártico se han debilitado. El calentamiento acelerado del Polo Norte ha vuelto ese vórtice “frágil” y ondulado, permitiendo que el aire ártico se escape hacia el sur y alcance latitudes tropicales, impactando directamente en Guatemala, El Salvador, Honduras y otros países de la región con temperaturas que han rozado los 0 °C en zonas altas.

Para entender esta aparente contradicción, la vicepresidenta de ciencia de Climate Central, Kristina Dahl, explica que estos descensos ocurren cuando la corriente en chorro falla y permite que el aire ártico se desplace hacia el sur. 

La prueba de que este frío es una anomalía reside en el Índice de Cambio Climático (CSI) de Climate Central. Según el reporte, las temperaturas de esta semana alcanzaron un CSI de -5. En la escala climática, esto significa que este tipo de frío es hoy mucho menos probable de lo que sería en un mundo sin crisis climática. Es decir, el cambio climático está haciendo que estos eventos sean “rarezas” estadísticas, pero no los elimina por completo.

El costo de la improvisación política

Más allá del fenómeno meteorológico, este frío extremo desnuda la fragilidad de una región gobernada bajo la lógica de la reacción. Mientras los gobiernos de la región mantienen un discurso de “resiliencia” en foros internacionales, la realidad en los territorios es de desprotección de las poblaciones.

La falta de planes de contingencia específicos para eventos extremos —que, en el caso del frío, ahora sabemos son “rarezas”— evidencia una deuda histórica de los ministerios de agricultura y salud. Los sistemas de alerta temprana y los seguros para pequeños productores siguen siendo promesas de campaña, mientras el frío amenaza con quemar los cultivos de quienes sostienen la seguridad alimentaria del istmo.

El reporte de Periodistas por el Planeta es una advertencia científica sobre la crisis climática, pero también es un llamado de atención para que los gobiernos de Centroamérica, para que desarrollen estrategias específicas para enfrentar las consecuencias de la crisis climática. El problema no es solo que el vórtice polar se haya roto inusualmente en estos meses; es que los sistemas de protección social y gestión de riesgos están rotos desde hace mucho más tiempo en la región. Ante un clima errático, la inacción política de hoy puede convertirse en la tragedia humanitaria de mañana.