
No todo el mundo vive el 14 de febrero entre flores, globos y cenas reservadas con meses de antelación. Hay quienes, durante ese día, habitan el silencio de una ruptura, guardan mensajes antiguos o sienten que el amor simplemente llegó tarde. Para esas personas, que están aprendiendo a soltar, existe Chungking Express.
Fotoperiodista y cinéfilo
Nacida de un impulso creativo de Wong Kar-wai, quien la rodó en apenas 23 días mientras descansaba de proyectos más densos, esta película de culto es un monumento a la improvisación. Sin permisos de rodaje en muchas locaciones y con un presupuesto ajustado, la cinta nos hace sentir la urgencia humana de lo imperfecto, que se siente en cada fotograma borroso o tembloroso.
La trama nos sumerge en un Hong Kong que no se detiene, donde dos policías lidian con rupturas que no saben nombrar. Entre ellos, una mujer misteriosa de gafas oscuras y una chica que, al ritmo obsesivo de “California Dreamin”, empieza a ocupar silenciosamente la vida de alguien más.
En manos de Wong Kar-wai y su director de fotografía, Christopher Doyle, las emociones no se explican: se pintan. El rojo late como un deseo que no se puede contener. El verde neón envuelve la soledad más profunda. El azul enfría las madrugadas de quienes no pueden dormir.
Incluso el tiempo se distorsiona mediante la técnica del step-printing: mientras el mundo corre acelerado a su alrededor, los protagonistas parecen suspendidos en su propio duelo, como si la realidad avanzara a una velocidad que ellos aún no logran procesar.
Todo esto hace pensar en si los recuerdos pudieran enlatarse, ¿tendrían también fecha de caducidad? Si es así, espero que duren siglos.
En esta obra, la repetición no es un capricho; es la forma en que el cine nos muestra que amar también puede ser quedarse atrapado en un “qué hubiera pasado si”. La música aquí no es fondo, es una obsesión que revela lo que los personajes callan.
Chungking Express no te promete un “para siempre”. Te promete momentos. Encuentros breves que cambian el rumbo interno y nos recuerdan que, en una ciudad que se mueve demasiado rápido, a veces el amor no llega para quedarse, sino simplemente para despertarnos.
Si quieres ver esta película, tendrías que buscarla en MUBI o en alguna plataforma de paga que la tenga en su catálogo. Aunque también, si buscas bien, la puedes encontrar gratis en alguna página de internet.
Wong Kar-wai, nacido en Shanghái en 1958 y criado en Hong Kong, es uno de los cineastas más influyentes del cine contemporáneo. Su obra gira alrededor del deseo, la memoria y el tiempo: aquello que no se puede retener pero tampoco olvidar.
Rodó Chungking Express en apenas 23 días, casi como un impulso creativo entre proyectos más grandes. Esa urgencia se siente en la pantalla: todo parece espontáneo, vivo, imperfecto. Humano.
Años después, consolidaría su prestigio internacional con In the Mood for Love, otra exploración delicada sobre lo que no se dice.