
Septiembre 9, 2026
Escritor y crítico de cine
Granjeros de aura. Qué nombre tan bonito para bautizar a un movimiento revolucionario en el futuro. Granjeros de aura. Los que farmean aura. Farmear aura es la nueva tendencia viral de internet surgida a menos de setenta días de las elecciones de medio término que pondrán a tiros de piedra al poder ejecutivo de los Estados Unidos. Mientras esa fecha de jaque llega, estos farmers y miles más de otras latitudes, lapidan con tetuntes de desenfado y alegría al conservadurismo moral; la mayoría son chicos de la Generación Z.
Granjeros de aura de otros horarios, mechones y lenguas igual le plantan cara a la dictadura de lo perfecto. Le dan la espalda a la egocéntrica belleza uniforme de Instagram. Sin culpa cualquiera se escaparon del cuadrado binomio perfecto de ese mundo de felicidad de silicón.
Granjeros de aura, ¿qué tanto hacéis para causar tan inmutable agravio a esos aficionados a la eterna crucifixión y a quienes, en su propia diestra siniestra, atormentados, los veo gemir y llorar sentados desde su sillón?
—En serio. ¿Qué es lo que hacen para causar tal escozor?
—Batallas de aura.
—Ya. Amplíen, plis. Estoy a tiros de piedra de los sesenta y dos.
Las batallas de aura no son tomaduras de pelo. Al ritmo de música de fondo viral, son tomaduras de calles o plazas en las que participantes improvisan enfrentamientos dentro de un círculo de personas que les observan, animan y, con aplausos y vítores, se deciden por un ganador. Similares a las de rap o a aquellas de breakdance que jamás pude hacer ni en mi década de los Ochenta.
—¿Haciendo qué?
—Pues nada. Hacemos poses fijas, miradas desafiantes, gestos faciales, caminatas de pasarela, pasos de baile virales; coreografías llenas de actitud. No hablamos ni sostenemos peleas físicas
—¿Me dicen que no hay violencia?
—Pura proyección de estilo, carisma, confianza y presencia.
***
—Infantiles hijos míos, ¿no os dais cuenta de que en realidad os veis ridículos, inadaptados, infantiles; desprovistos de razón? —tronó bravía una condescendiente voz desde la lejanía más nevada de altivo tabor.
***
Ellos siguieron farmeando sin prestarles atención. Sentían el calor de la vida exterior. Sin necesidad de habilidades particulares para la danza, sin musculatura especial. Bastó que carecieran de complejos de persignación y tener una enorme actitud para la diversión.
***
No es un like ni un retuit quizás lo que estos chicos buscan. A lo mejor ni buscan algo ni nada; ni descubrir quienes son. Es más, quizás por continuar ensimismados farmeando aura ni cuenta se han dado de la veta madre que han encontrado. Apuesto mis manos al fuego a que quizás, sí.
Por incomprensible; por insólito, peculiar y excéntrico que parezca, considerando los tiempos que corren, el suyo es el gesto político de rebeldía más desafiante posible hoy. Saltar de las redes sociales para divertirse en la realidad.
¿Se imaginan? Granjeros de aura reventando la templanza de la prisión de silicón. Por ahora un gran paso para esta pequeña humanidad.
Así que fachas de mierda de la felicidad de Facebook e Instagram, adictos a fotocopias de sonrisas y atardeceres; del lujoso fondant. Tengan miedo a los desterrados por distintos. Ténganles mucho miedo. Teman siempre a los hambrientos de felicidad. A los que ya conocieron lo que hay más allá de vuestra caverna de Platón. A esos que hoy farmean aura lejos de vuestro Truman show. Ya les demostraron que sin tentarse las llagas ni prestar atención a lo que ustedes vomitan en la virtualidad pueden en un santiamén saltar a la realidad.
***
Podemos descansar en paz; por hoy.
Veo que es posible volver a soñar.
No todo está perdido bajo el manto de la i-Ai.
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Padres juiciosos pueden trabajar en paz sin avergonzarse ni reñirles sabiendo por ejemplo que, si en cinco años algún algoritmo les quisiera mandar a hacer su guerra como carne de cañón, descansan su descanso con la tranquilidad de saber que estos granjeros de aura saltarán de la rebeldía a la rebelión. Acá, en el mundo de carne y cartón.
Y si un día llega el hartazgo del totalitarismo de estética pura, de estética pulcra, sin imperfección, quizás serán ellos los que inicien la más radical revolución.
O quizás no. Quizás sea que, por la edad, me anticipo y me emociono mucho. No importa. Por hoy me satisface ser testigo de un tropel de jovencitos que se la pasan felices, que departen alegres. Que abandonaron lo superfluo para saltar a la realidad.
***
—Pues nada. Gracias chicos por ilusionar las utopías de mis canas; por emocionar el aura de mis años apilados.
Granjeros de aura, no olviden estos días. Esta sensación de haber mandado por culo a Instagram y su perfección. Recuerden siempre cómo se siente el aire, el sol y la emoción. Ustedes serán algún precioso futuro, una futura revuelta, algotra posible salvación. Son nuestros hijos desterrados, nuestros hijos víctimas de la exclusión. Nuestros conciudadanos escapados de la cárcel de Tik Tok. No son ni ridículos ni peculiares. Son de este siglo nuestros Granjeros de aura, nuestro reflejo en el espejo.