Opinión

Las Ciencias Sociales y la COVID-19

Jesús Alfonso Hernández Mena

Jesús Alfonso Hernández Mena

Sociólogo e investigador social. Colaborador de REDIA, con experiencia en estudios sobre desplazamiento forzado, acceso a la educación y encuestas de percepción con énfasis en las metodologías integradas. Defensor de derechos humanos y educador popular. Interesado en la emancipación de nuestros pueblos y joven organizado desde el pensamiento crítico.

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Por Jesús Alfonso Hernández Mena*

Mucho se habla de la necesidad que tienen los Gobiernos del mundo, instituciones y otras organizaciones sociales por alcanzar, en el corto plazo, una medida o medicamento que contenga los efectos de las enfermedades, de los virus o de las bacterias, y más cuando estos se convierten en pandemias. En estas discusiones, por lo general, las Ciencias Naturales asumen el protagonismo. A pesar de ello, algunas democracias burguesas desarrolladas, como Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Alemania y España, han elaborado equipos multidisciplinarios para abordar estas crisis, pero desde una visión que protege los intereses del mercado, donde el Estado busca salvar a las grandes empresas y las principales afectaciones son para las clases populares. 

Parece que las Ciencias Sociales y Humanísticas no tienen cabida práctica en las crisis sanitarias, al menos en algunas democracias burguesas de América Latina. Esto proviene de una concepción de mundo donde las críticas hacia los actores sociales hegemónicos, quienes se están encargando de la gestión de la crisis en la actualidad, no son toleradas y estos tienden a marginar los aportes y conocimientos que no estén a favor de mantener el orden social o los privilegios de las grandes élites económicas. 

A pesar de ello, las Ciencias Sociales han mantenido un diálogo constante con respecto a la situación de la COVID-19. Diferentes autores e intelectuales han reflexionado sobre el mundo social ante la dinámica del nuevo coronavirus que, como lo señala Boaventura (2020), ha manifestado las múltiples cuarentenas que se vivían en la realidad social desde antes iniciada la actual pandemia. En estas discusiones, se observan dos obras claves que compilan estos pensamientos: Sopa de Wuhan Pensamiento Contemporáneo en tiempos de Pandemia, por la editorial ASPO; y Capitalismo y Pandemia de la Editorial Filosofía Libre. 

Algunas consideraciones políticas 

Hay bastantes aportes e interpretaciones sobre la actual coyuntura. Depende de las Ciencias Sociales llevar esos elementos al campo de lo político, donde se toman las decisiones, para que las voces disonantes generen impactos. Se entenderá lo político como “el poder para viabilizar proyectos” (Zemelman, pág. 84, 2007) y “la supeditación de lo “estructural” a la construcción de voluntades sociales” (pág. 86, 2007). El interés es que las Ciencias Sociales aporten con propuestas e ideas a proyectos ya constituidos en los territorios, y los que se están conformando como sujetos sociales, para vincular de manera orgánica esfuerzos que conduzcan al ámbito del poder como fuerza social. 

De continuar con una sola línea, en cuanto a las aportaciones de las Ciencias Naturales como predominantes en este contexto, lo que le espera a la humanidad es poca capacidad de reacción a largo plazo con próximas crisis y pandemias que evolucionen de manera continua. 

En exposición se busca dejar en claro que la COVID-19 no afecta a todos y a todas por igual, ya que las clases sociales privilegiadas pueden tener mayor acceso a la salud, mientras que las clases populares no pueden darse el lujo de vivir en cuarentenas prolongadas mientras solo ven pasar el tiempo. 

En este sentido, existe la relación con la gestión de la crisis post pandemia. Hasta el momento, muchos gobiernos han realizado préstamos exorbitantes para mitigar los efectos de la COVID-19, pero poco se habla de los próximos análisis económicos, en los que los despidos, la reducción de gastos en los Estados, la inyección financiera a grandes capitales y los incrementos en las deudas externas quedarán fijos luego de estos meses de cuarentena. 

Ese será el verdadero reto en cuanto a metodologías y aportes de las Ciencias Sociales; implicará realizar un debate sobre el modelo económico que quedará. Este debate suena desde ya. Byung-Chul Han (2020) propuso que esta pandemia no significa una caída del capitalismo, mientras que Žižek (2020) calificó a la crisis como la oportunidad correcta para que el capitalismo entre en una crisis de la que no se podrá recuperar, por lo que será necesario un nuevo modelo. Naomi Klein (2020) observó este contexto como oportunidad: “solo digo que esta es una fase de profunda transformación: estamos cambiando por culpa de esta emergencia”.

Esta experiencia con la COVID-19, que pareciera ser única en la historia de la humanidad, ofrece mucho aprendizaje metodológico y de teorización para unas Ciencias Sociales críticas que busquen estar al unísono con la realidad social en momentos de constantes cambios de la sociedad en relación con la forma en cómo se conocía e interpretaba. La invitación a las y los científicos sociales es poder seguir escribiendo y problematizando los estudios que se van desarrollando, para tener posibilidades de decisión política en futuras crisis sanitarias y en problemáticas sociales similares.

Las Ciencias Sociales deben proponer acciones desde la solidaridad para generar medidas sustentables. De no ser así, se mantendrán replicando los experimentos sociales que se dieron en sociedades como las de Latinoamérica a lo largo del siglo XX, donde el autoritarismo, el Estado rescatando a los grandes capitales, la confianza en la “bota militar” para poner orden y la individualización de los problemas sociales, han sido la única alternativa. Estas medidas profundizan las desigualdades para las clases populares, haciendo que la crisis se extienda más allá del límite temporal que determinen las condiciones de salud pública.

En esta lógica, se proponen los siguientes elementos para valorar y discutir colectivamente: 

Las ciencias sociales no deben ser neutrales: 

Löwy (1974) expresó:

“¿Es posible la objetividad en las Ciencias Sociales? ¿Se trata de una objetividad del mismo tipo que la de las Ciencias Naturales, tal como lo afirman los positivistas? ¿No está la Ciencia Social necesariamente “comprometida”, es decir, ligada a un punto de vista de una clase social?”.

Como se ha dicho, hay sociedades en las que las Ciencias Sociales solo han servido para legitimar el orden establecido, mas no para proponer modelos sociales y culturales alternativos. Es un compromiso que los científicos sociales y humanistas muestran elementos y posturas concretas para el devenir de las siguientes crisis.

Una práctica política con mayor carácter, con mayor profundización teórica y activista, es la que debe conducir a las expresiones de las Ciencias Sociales a acercarse y posicionarse en la esfera del poder, en el campo de lo político aún no modificado. Este compromiso es una deuda que las Ciencias Sociales tienen con la humanidad. De no darse un posicionamiento de este tipo, los análisis seguirán siendo puro papel y libros para dar prestigio a intelectuales y no para resolver problemas concretos. 

La lucha por proponer sociedades con mayor justicia social: 

Se tiene con mucha claridad el análisis de los actores y sujetos sociales del momento, pero se duda a quién realmente se prioriza. En el lenguaje académico puede existir el elemento de dibujar realidad, pero hay un paso más que dar, el cual implica amarrarlo con la pérdida de la neutralidad política de las Ciencias Sociales. La lucha por la defensa de los derechos y en contra de las violaciones que se dan,  así como de las acciones que afectan a las clases sociales oprimidas, deben significar una bandera política que no tenga parangón.

En momentos donde las figuras de partidos políticos están en desgaste, la represión a movimientos sociales es constante y la reestructuración de un neoliberalismo brutal parece inevitable, las Ciencias Sociales deben ser firmes en su postura por la priorización de los sectores sociales más oprimidos por el sistema capitalista. 

  • La experiencia de la COVID-19 como un reto político para las Ciencias Sociales: 

Si hay un campo del saber que fue agarrado en curva por la COVID-19, este han sido las Ciencias Sociales. Muchos pueden argumentar, con justa razón, que las Ciencias Sociales ya tienen un lugar en el campo político desde la defensa del orden social, pero el interés de este escrito, y lo que se entiende por política en este ensayo, es hacer un llamamiento a las posiciones críticas de este saber, las cuales se encuentran con mayores dificultades para proponer y posicionar modelos alternativos para el beneficio de los sectores populares. ¿Será que la COVID-19 ha desenterrado una crisis oculta en las Ciencias Sociales críticas, lo que significa no poder posicionar y proponer metodologías y acciones concretas para gestionar la crisis actual y las crisis por devenir?

Al parecer, el nuevo coronavirus ha demostrado que las posturas disonantes de la rama de las “ciencias del espíritu” tienen el reto práctico y político de ejercer poder en la toma de decisiones en situaciones que impliquen el rumbo de las sociedades. 

  • La organización social como alternativa para generar conciencia y autonomía: 

Este ensayo no busca proponer una sociedad comandada por eruditos e intelectuales, más bien es construir metodologías y aportes desde las poblaciones y realidades particulares, comprendiendo que estas mismas deben de ser invitadas a los procesos de organización para tener una mayor autonomía. Así, la gestión de las crisis es construida desde abajo y no desde lo formal y los poderes hegemónicos. Las Ciencias Sociales deben ser claras con promover esto; es una alternativa que comprende a las comunidades, a las localidades y diversas expresiones de movimientos sociales críticos que no dependen de la típica idea de conducción leninista de un partido político de masas. Se trata de que las Ciencias Sociales críticas acompañen en la construcción de sujetos sociales populares. 

Conclusiones

  • Las Ciencias Sociales críticas han tenido pronunciamientos a nivel mundial sobre la pandemia de la COVID-19 y sus implicaciones para la estructura social, pero estás no tienen aún la capacidad de decisión política suficiente para que sean consideradas como argumentos fuerzas para los distintos Gobiernos. 
  • Las metodologías sociales, las cuales aproximan a la realidad, se observan cuestionadas con las dinámicas que el contexto del coronavirus ha generado para la población mundial. Implica un reto metodológico y técnico el acercamiento de las mismas, mientras dure la pandemia y post pandemia. La crisis por consiguiente necesitará de mucha aportación por parte de las Ciencias Sociales. 
  • Las medidas más comunes a nivel mundial que promueven el distanciamiento físico, aumento de militarización, toques de queda y estados de excepción, son observadas desde privilegios de clase, más no desde los intereses de las clases populares que sufren violencia en sus hogares, hacinamiento, problemas económicos porque se dedican al campo de la “informalidad”, y marginación de los pueblos originarios. Los Estados están adquiriendo deudas con organismos financieros internacionales para conllevar la problemática sanitaria. 
  • El aprendizaje y reto político para las Ciencias Sociales es constituirse aún más críticas, en realidades donde se exige que tomen posturas concretas dejando de lado la neutralidad, promoviendo la justifica social y la organización comunitaria con base en la solidaridad para enfrentar la crisis post pandemia. 

Como último mensaje citamos las palabras manifestadas en el diálogo en línea La Pandemia de la COVID-19, la cuarentena y los efectos en la comunidad estudiantil del director de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, Doctor Ricardo Argueta: “debemos hacer a la comunidad de Ciencias Sociales de El Salvador un movimiento social”. 

Jesús Alfonso Hernández Mena

Jesús Alfonso Hernández Mena

Sociólogo e investigador social. Colaborador de REDIA, con experiencia en estudios sobre desplazamiento forzado, acceso a la educación y encuestas de percepción con énfasis en las metodologías integradas. Defensor de derechos humanos y educador popular. Interesado en la emancipación de nuestros pueblos y joven organizado desde el pensamiento crítico.

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